¡Rumbo al Palau!

¡Rumbo al Palau!

Antonio Rodríguez

Fueron cuatro triples. Avisando con el primero para insuflar toda la esperanza que da el Buesa Arena, para romper la desventaja de 10 puntos (38-48), a finalizar con una serie de tres consecutivos y poner a los suyos por delante (61-60) al fin, confirmado una jugada después (64-63). Matt Janning hizo creer a su equipo que podía ganar, que costaría todo la intensidad, agresividad y fe por ganar que inspira un Playoff hasta las cotas que vimos. Y en vena de aciertos, endosó cuatro triples y se metió a la parroquia vitoriana nuevamente en el bolsillo. “Este chaval tiene carácter” soltaban algunos, encantados con el escolta. Como lo estuvieron cuando volvió a mostrar rabia y acierto en el encuentro que vencieron a Fenerbahçe, en cuartos final de Euroliga, cuando la comanda parecía menos imposible de lo que realmente era. Dejar huella en los grandes momentos, cala de verdad.

Kirolbet Baskonia y F.C. Barcelona Lassa se jugaban mucho en la noche de ayer. En semifinales, parece prohibido perder el factor cancha, sobre todo si eres el equipo con mejor récord del emparejamiento. Y los baskonistas lo sabían y debían asestar el golpe duro. Porque los azulgranas transitaban en campo minado, entre mil dudas por la actuación del primer día. Svetislav Pesic opta por no agotar a su único base, Thomas Heurtel, colocando en el quinteto para que lo dirija un combo de que-lo-haga-quien-quiera, con Edwin Jackson, Juan Carlos Navarro y Adam Hanga. No puede agotar más al francés, que entre Vildoza sobre todo, Marcelinho y Granger el lunes, le nublaron las ideas. Y aunado con la rabia contenida durante 48 horas de los hombres de Pesic, el que más rabia ocultaba, se pusieron por delante de manera clara (7-20), jugando un buen baloncesto, alzando la vista a la calidad entre tal intensidad. El F.C. Barcelona Lassa, ni era la muestra del primer enfrentamiento, ni era el moribundo que algunos presuponían.

Es cierto que Ante Tomic, puntal durante los mejores momentos de los catalanes en la etapa Pesic, está teniendo problemas ante el dúo en pista Poirier-Voigtmann (8 de 19 en tiros de campo en los dos partidos de semifinales). Pero también es cierto que Jalen Reynolds está aportando una solidez y un “yo y mis pivotes para anotar” que hacen fuerza en la zona para tirar de la soga hacia el lado de los suyos. Que Adam Hanga volaba (13 puntos anoche), aunque sufriera molestias en su pierna, que le hicieron cojear durante minutos. Había que estar en el campo de batalla y ahí se mantuvo. Todo ello se tradujo en el 38-48 en el tercer período.

Y es cuando llegó el turno de Matt Janning. En los momentos más salvajes baloncestísticamente hablando, donde más se corría, más dureza existía, más increpaban los aficionados las decisiones arbitrales, convirtiendo el recinto en una caldera que asfixiaba, y más brillo de acierto en anotación trascendía, entre toda esa belleza, apareció Janning para dar un vuelco al electrónico. Svetislav Pesic, tan dentro de la pista que si hubiese recibido el balón y hubiese lanzado, su canasta hubiese sido de dos puntos, hizo todo lo que pudo. Que a la cojera de Hanga se le suma el esguince de tobillo de Poirier, que sí puede seguir y el de Koponen, que no. El choque de Tornike Shengelia con un rival, con el que vuelven a aparecer los dolores en sus maltrechas costillas, maldiciendo amargamente por ello. Lucha y más lucha bajo tableros… ¡qué quieren que les digamos! Todo un partido de semifinales, que entre bajas y el Buesa, Janning y alguna magnífica ‘frivolité’ de Marcelinho Huertas, llegó al final con el marcador de 85-79 y 2-0 en la eliminatoria semifinal. Los azulgranas hicieron todo lo que estaba de su mano y quizás, con un desolado Petteri Koponen en el banquillo con el pie en alto, los cuarenta minutos se hicieron demasiados minutos en Vitoria. Baskonia se encargó también de ello.

Y ahora, ¿qué? Pues al Palau a partir de mañana. Donde allí a los locales no se les hacen eternos los 40 minutos, porque tienen el apoyo de los suyos. Donde veremos hasta dónde llegan las bajas y si pueden existir altas. Donde, con la imagen que mostraron en el segundo envite, pueden competir y ganar, esperando la resurrección de Thomas Heurtel  (6/18 en tiros de campo). O que el “Pato” Garino siga infalible, Poirier y Voigtmann sean las más inexpugnables almenas o que Shengelia se reafirme en su estrellato. Y esperando lo que tenga que ser. Mucho y bueno. Intenso y preciado. A vivirlo toca.