Un Unicaja de Badalona a 1.000 kilómetros de Málaga

Un Unicaja de Badalona a 1.000 kilómetros de Málaga

Increíble pero cierto: "¿Pero… Qué hacéis vosotros aquí?. El base de Unicaja Jesús Lázaro no se lo podía creer. 

El jueves 10 de octubre de 1998 el conjunto malagueño jugaba ante el Girona Gavis. Poco importaba el frío, que al día siguiente tuvieran que trabajar… Allí estaba la Peña Unicaja de Badalona. 30 valientes incondicionales que se presentaron en Fontajau con la ilusión de siempre, unas tremendas ganas de animar y una empanada gallega gigante para poder cenar viendo a su equipo. 

Ni tener que cortarla dentro del pabellón con las llaves de casa porque les impidieron entrar al recinto con cuchillos para poder repartirse la cena sería un impedimento para que no faltase de nada. ¿El resultado? Lo de menos. Unicaja perdió 78-54. Pero poco importaba. Verles de cerca allá donde fuera siempre era algo indescriptible para unos locos del baloncesto que 20 años después siguen sintiendo a Málaga y su equipo en el corazón. 

Tras aquel encuentro esperaron como siempre a la plantilla. Y, en especial, a Gaby Ruiz. El exjugador colomense es el motivo por el cual el espíritu del Carpena se instaló entre unos jóvenes de Santa Coloma de Gramenet y Badalona. “Conocíamos a Gaby de haber jugador contra él y de la propia ciudad y comenzamos a seguir sus pasos. Comprábamos la revista Gigantes para ver sus estadísticas y cuando fichó por Unicaja acabamos siendo unos auténticos seguidores del equipo”. Son palabras de José Antonio Rodríguez y Fran Pizarro quien pese a ser catalanes profesan un amor incondicional a Unicaja, Málaga y su gente. “20 años después seguimos sintiendo a Unicaja en el corazón”. 

José Antonio Rodríguez junto a Gaby Ruiz

“Pasan los años y no me arrepiento, de verde he pintado mi vida. Vuelan los sueños y sigo sintiendo la magia de aquel primer día”. Así suenan los primeros acordes del himno de Unicaja. La letra de una canción que parece hecha a medida para ambos. En el verano de 1997 cogieron el coche junto a sus por aquel entonces novias, y ahora mujeres, Noelia y Cristina, y no dudaron en plantarse en las oficinas del club malagueño. Allí les atendió el director de marketing José Carlos Gaspar con quien luego forjarían una buena amistad. “Hola queremos fundar una peña de Unicaja en Badalona y queremos saber cómo hacerlo”. Así se presentaron ante la incredulidad del propio José Carlos. Le contaron su historia y tramitaron todo lo necesario para convertirse en la primera peña Unicaja fuera de Málaga. 

“¿Cómo podemos ver a los jugadores?” fue su siguiente pregunta. El equipo malagueño estaba concentrado en Estepona a donde no dudaron en ir. Allí vieron de cerca por primera vez a sus ídolos: Veljko Mrsic, Sergei Babkov y por supuesto Gaby Ruiz, al que pidieron permiso para dar nombre a su peña. 

Desde entonces sus caras fueron conocidas por los jugadores y entrenadores de Unicaja que pisaban cualquiera de las pistas ACB de Cataluña u otras más cercanas para ellos como Valencia o Zaragoza. El propio Jorge Garbajosa recordaba para Endesa Basket Lover: "En otras pistas no tanto, pero recuerdo que cuándo íbamos a Badalona había siempre un grupo de seguidores de Unicaja haciendo ruido, animándonos con sus camisetas... ¡Alucinante!". 

Y no es para menos. “Hemos ido al Palau, a Girona, Badalona, Valencia, Manresa… y siempre nos han tratado bien en todos los sitios donde hemos ido. Eso es lo mejor del basket. La gente no entendía por qué había una peña de Unicaja viniendo de Badalona. Lo mejor del baloncesto y de todas nuestras experiencias ha sido precisamente eso: compartir este sentimiento con tanta otra gente que ama el baloncesto”, explicaba José Antonio.  

“Yo tenía decenas de bufandas de Unicaja y ahora no tengo ninguna porque a cada pabellón que íbamos las intercambiaba con peñas de la afición local ¡Eso es que solo pasa en el baloncesto!”, recuerda Fran. 

“Conseguimos tener 48 socios pero la Peña al final se convirtió en un punto de encuentro para disfrutar del basket. Casi daba igual quien jugase porque había gente que era de diferentes equipos: del Barça, del Madrid, del Joventut… pero cuando Unicaja jugaba siempre era Unicaja primero”, explican entre risas. 

“Amamos el baloncesto pero sobre todo pasarlo bien. Gracias a Unicaja he conocido a muchísima gente incluso aquí en Badalona. Todavía hoy recibo whatsapps de muchísima gente tanto de aquí como de Málaga cuando gana mi equipo. ¡No sabes como tenía el móvil el día que ganamos la Eurocup!”, rememora. 

En un viaje a La Fonteta para ver un Valencia Basket - Unicaja

UNA HISTORIA REPLETA DE AVENTURAS 

Pese a la distancia entre Barcelona y Málaga, el vínculo e implicación con el club no dejó de estrecharse. En una campaña de recogida de juguetes impulsada por el club en diciembre de 1998 no dudaron en completar 8 horas de tren para llevar al Ciudad Jardín tres sacos de juguetes que recogieron en Santa Coloma de Gramenet y Badalona. Avisaron que tenían pensado viajar a Málaga para aportar su granito de arena con la iniciativa impulsada por el club y Unicaja no dudó en invitarles al palco. 

Viajar cargados con tres sacos de juguetes y el equipaje no iba a ser un problema. La experiencia ya era de por sí insuperable para ellos aunque el día les tenía preparada otra sorpresa que no olvidarían jamás. “Al descanso nos llevaron al catering y sin darnos cuenta nos metieron en el centro de la pista donde nos presentaron ante todo el Ciudad Jardín como una Peña de Unicaja en Badalona. Allí nos entregaron una insignia del club ante la ovación de toda la afición malagueña. No nos lo podíamos creer”, recuerda emocionado Fran. 

“El club siempre se portó de manera excelente con nosotros. Nos trató como si fuéramos de la familia. Es imposible no sentir Málaga tan cerca después de todo lo que hemos vivido”, recuerda José Antonio sin pasar por alto las figuras de Manolo Rubia, por aquel entonces delegado del primer equipo, y José Carlos Gaspar, director de marketing. “Les comentamos que jugábamos una liga de baloncesto comarcal con los amigos y… ¡nos enviaron las equipaciones oficiales de Unicaja para que jugáramos con ellas! Los rivales alucinaban cuando llegábamos al partido vestidos con la equipación de nuestro equipo favorito. Cuando recibimos las cajas con toda la ropa no nos los podíamos creer. El club nos dejó utilizar su nombre como Peña Unicaja en la competición y hasta defender sus colores. Lo que empezó siendo un sueño era una realidad… ¡Podemos morirnos diciendo que jugamos en Unicaja!”, relatan entre carcajadas. “En una sociedad tan impersonal como en la que vivimos ahora lo que debería ser normal parece extraordinario”, recuerda Fran.

Fran y su mujer, Cristina, junto a José Antonio Rodríguez y los Juniors de Oro Berni Rodríguez y Germán Gabriel

Desde pasar la noche en una casa rural sin baño y casi incomunicada para hacer noche y poder aparecer en el verano de 1999 en Segorbe (Castellón) para recibir a los flamantes juniors de Oro Berni Rodríguez, Germán Gabriel y Carlos Cabezas en su llegada al primer equipo, o desde recibir dos autocares llenos de aficionados venidos desde Málaga para ir al Palau Blaugrana organizándoles una comida en la Asociación de Vecinos Sistrells (Badalona). Nada era imposible si Unicaja y el baloncesto estaban en la ecuación. 

En aquella ocasión movilizaron cerca de 80 basketlovers malagueños entre los que se encontraba el mítico Miguel Robles, ‘El Abuelo’ de Unicaja. “Vimos llorar a ‘El Abuelo’ al llegar aquí. No se podía creer que su Unicaja pudiera hacer posible algo así tan lejos de Málaga. Que vinieran a Barcelona y hubiera gente que amara tanto su club como él lo hacía… Fue increíble. Cuando llegaron les recibimos, les dimos refrescos y algo de comer, pasamos un rato fantástico y luego fuimos al Palau a ver el partido contra el Barça. Estuvimos casi tres días limpiando la sala de la Asociación de Vecinos y poniéndola a punto”, explican. 

UNA AMISTAD PARA TODA LA VIDA

Precisamente dos años más tarde Barça y Unicaja volverían a cruzarse en sus caminos. Viendo un partido de Playoff en el año 2000, Fran y José Antonio acudieron al Palau Blaugrana para animar a los suyos. Caprichos del destino, otra pareja de malagueños y Basket Lover incondicionales de Unicaja seguían el partido desde los asientos situados justo en la fila siguiente. Naturales de Málaga, no dudaron en darse la vuelta al ver que dos catalanes seguían con tanto entusiasmo cada acción de su equipo. Fran y José Antonio les explicaron su historia. “¿Y vosotros de dónde sois?”, les preguntaron pensando que eran malagueños de paso por Barcelona. “Malagueños pero ahora vivimos en Santa Coloma de Gramenet”, contestaron. “¡Como nosotros!”, gritaron no se lo podían creer. 

Curiosamente Checa, como así le conocen, y Noemí también residían en la misma ciudad por motivos laborales y de estudios. Fran no dudó en invitarles a su casa para cenar y ver el tercer partido de la serie que se disputaba en Málaga. De lo que pasó aquel día poco más recuerdan… “El baloncesto y Unicaja nos dio una amistad para toda la vida”, señala José Antonio orgulloso. 18 años después son ya inseparables. Vacaciones en familia juntos en Barcelona o Málaga, escapadas y, sobre todo, una pasión por Unicaja que ahora es además la mejor excusa para volver a verse siempre que pueden. Baloncesto, bendita locura.

Integrantes de la Peña Unicaja de Badalona junto a Gaby Ruiz tras un Joventut-Unicaja