El Madrid da primero (y dos veces)

El Madrid da primero (y dos veces)

Juanma López Iturriaga

1. Acto I. Intuiciones confirmadas

Hablábamos la semana pasada sobre la poca importancia de los antecedentes cuando llega una final, y más si es entre el Real Madrid y Barcelona. En esta ocasión, los blancos parecían más finos, con la mente más despejada y las piernas en mejor estado que un año antes. Por el contrario, los azulgranas llegaban algo atribulados, con el susto metido en el cuerpo por su semifinal ante Unicaja y con elementos de su plantilla en un estado de forma poco sugerente. Todo esto podría haberse quedado en nada, como ocurrió la temporada pasada, donde el Barcelona asaltó el Palacio a las primeras de cambio. O podría confirmarse, que las dinámicas tampoco son tan fáciles de cambiar. Bien, pues esto último ocurrió en el partido inaugural. El Madrid fue el Madrid de esta temporada, y el Barcelona el de los últimos tiempos. Salvo cuando Hezonja entró en ignición, más por una cuestión de acierto personal que de otra cosa, el debate tuvo siempre como dominador al Madrid, mucho más vivo e intenso que sus rivales. Muy equilibrado su balance entre exteriores e interiores gracias a el buen trabajo de Ayón y Reyes, del resto se encargo un todoterreno Rudy, que lo mismo vale para acribillarte de siete metros que para encargarse de apagar el fuego que estaba provocando Hezonja. Total, un 1-0 claro y sin ningún pero que ponerle.

2. Acto II. Más de lo mismo

Las reglas no escritas de las series de playoff dicen que el equipo perdedor es el que debe dar un paso hacia delante y presentar alternativas. Por tanto le tocaba mover ficha al Barcelona, si no quería volver al Palau con la final casi imposible. Se esperaba una reacción, un aquí estoy yo, pero bastaron diez minutos para que el segundo partido quedase visto para sentencia. Porque el que salió como un caballo desbocado fue el Madrid, agarrado a la furia con la que siempre juega Sergio Llull, que fue dinamitando la poca resistencia azulgrana con 1,2,3,4 y hasta 5 triples sin fallo. La paliza al final del primer cuarto era escandalosa (31-10) y a partir de ahí, los blancos sólo tuvieron que abortar algún que otro atisbo de reacción, que en esta ocasión tuvo como protagonista a Doellman, que por fin hizo acto de presencia. La impotencia y desconcierto de los jugadores del Barcelona resultó evidente, y los infinitos cambios propuestos por Pascual tampoco sirvieron para nada Poca resistencia para parar a un equipo lanzado, seguro e intenso. Al final fueron 20 puntos de diferencia, pero la sensación dejada fue que podrían haber sido más si al Madrid le hubiese hecho falta.

3. Acto III. ¿Corta o larga?

Total, que con el Madrid a un peldaño de la gloria y el Barça a un paso del abismo, la serie viaja al Palau. Si nos atenemos a lo visto en Madrid y la superioridad en acierto, animo y pulso que han mostrado los de Laso, el 3-0 parece la apuesta más coherente. Pero con los cambios de escenario suelen producirse también cambios de decorado. No hace falta irse muy lejos. El Unicaja pareció que no estaba para nada hasta que llegó al Martín Carpena y la serie se volteó inesperadamente. El orgullo blaugrana está tocado del ala, la validez del estilo Pascual puesta en entredicho y unos cuantos jugadores apuntados. Su rotación y los motivos por los que unos entran y otros salen es todo un misterio, y terminar el curso de secano total y encima con sus eternos rivales celebrándolo en su propia cancha añade razones para una reacción inaplazable ya. El Madrid querrá aprovecharse de esa ansiedad y seguro que intentará echar la persiana a la temporada cuanto antes. La cita es ineludible. Viernes, 19 horas. ¿Serie corta o larga?