Y solo quedan dos

Y solo quedan dos

Juanma López Iturriaga

1. El Madrid suda

Por cuarto año consecutivo, los mismos que lleva Pablo Laso al frente del equipo, el Madrid jugará la final de la Liga Endesa. Lo ha tenido que sudar de lo lindo, pues la resistencia del Valencia ha sido ejemplar, heroica en algunos momentos pues el parte médico no les ha sido nunca favorable. Tantearon en el primer partido de la serie, dieron el golpe de mano en el segundo y estuvieron a un tris de liarla gorda. Y quien dice un tris dice un segundo, lo que separó lo ilegal de lo válido en el último tiro de Harangody. Al Madrid, incómodo siempre, no le quedó otra que encomendarse a sus jugadores de referencia. Felipe, Ayón y el revolucionario Nocioni le dieron consistencia, y Llull, con su tiro ganador en el tercero, decantó la serie en el crucial tercer acto. En el cuarto tiraron de experiencia para sacar ventaja de la urgencia valenciana y así conseguir un doble premio. El pase a la final y un par de días  más de descanso, que a estas alturas de temporada, se agradece. En definitiva, una eliminatoria muy digna, con cuatro partidos que hicieron honor a lo que se supone es un playoff y un Madrid al que le queda ya sólo un escalón para completar una temporada histórica.

2. El Barça sufre

Si el Madrid-Valencia resultó más abierto de lo que se podía pensar de antemano, la otra semifinal que ha enfrentado a Barcelona y Unicaja ha resultado todo un chollo para aquellos amantes de las apuestas de riesgo. El domingo, después del segundo partido, parecía vista para sentencia. No ya por el buen tino del Barcelona, sino porque los malagueños parecían en coma profundo. Su rendimiento en los dos primeros actos en el Palau confirmaron lo ya anunciado desde que comenzó su desplome, hace ya más de un mes. No quedaba ni gasolina ni ánimo. Pero la serie viajó a Málaga y dio un giro de 180 grados, sobre todo a partir de la prórroga que desembocó en la primera victoria cajista.  Conseguido alejar el fantasma del 3-0, fueron a por la segunda sin complejos, y ante un Barcelona pésimo, se subieron definitivamente a las barbas azulgranas. El thriller ha terminado hace un par de horas con un desenlace digno, dramático, donde los dos equipos tuvieron la final muy cerca. Todo el esfuerzo anterior desembocó en un par de tiros decisivos. Navarro, que no la metía ni en una piscina, se encontró demasiado solo y no falló. En cambio Carlos Suárez sí. El Unicaja se fue al vestuario con la dignidad intacta pero con el amargo sabor que deja una gran oportunidad perdida. El Barça, por su parte, respiró aliviado y en el horizonte dejó de ver verde para empezar a atisbar el color blanco.

3. Los Warriors a tiro

Si en la Liga Endesa ya sólo quedan dos, en la final de la NBA están a punto de coronarse los Warriors. Después de lo ocurrido esta madrugada, les quedan dos oportunidades para cerrar el debate. Visto como ha ido evolucionando la serie, con los disminuidos Cavs teniendo que hacer esfuerzos sobrehumanos para sobrevivir, todo lo que no sea el coronamiento de Steve Kerr, Stephen Curry y compañía, será una sorpresa monumental. Lebron es un extraterrestre, pero su uno contra el mundo está resultando excesivo hasta para él. Siempre nos quedará la duda de lo que hubiese pasado si Irving, Love o Varajao hubiesen estado sanos, pero eso entra en el terreno de la imaginación. Con lo que han puesto encima del parqué, bastante lejos están llegando.  Pero bueno, no adelantemos acontecimientos. Que hasta que uno no cruza la meta, cualquier tropezón es posible.