Salvarse, quedarse, alegrarse

Salvarse, quedarse, alegrarse

Juanma López Iturriaga

1. Con las botas puestas

Esto se acaba y además de ver un cambio de líder que queda en cuarentena hasta el jueves, donde todo (o casi) se aclarará en el Real Madrid-Unicaja del Palacio, lo más interesante ha sido el comportamiento de los equipos que pelean por salvarse de la quema del descenso. El Morabanc Andorra le dio un disgusto al UCAM en su  campo y ya lo tiene casi hecho. El Baloncesto Sevilla fue capaz de ganar al Unicaja, toda una hazaña pues para los malagueños estaba en juego el primer puesto, vamos, que no fueron a pasear. Lo mismo consiguió el Montakit Fuenlabrada, que sometió a un Laboral Kutxa incapaz de jugar bien dos semanas seguidas. Y por último La Bruixa d’Or hizo temblar la Fonteta de Valencia y se quedó a un paso de una gran victoria. Total, de los cinco de abajo, salvo el Gipuzkoa Basket que se llevó un carro en Badalona, los otros cuatro rindieron a gran nivel y demostraron que los dos que finalmente mueran, lo harán con las botas puestas, peleando hasta el final. Dicen que las urgencias ponen alterar para mal tu sistema nervioso. Al menos en esta jornada, los efectos de verse con el agua al cuello ha estimulado más que atenazado y promete una lucha sin cuartel en las cuatro jornadas que restan.

2. Uno sigue, otro se queda

Se cerraron los cuartos de final de la Euroliga y ya tenemos Final a Cuatro con nombres y apellidos muy ilustres. La buena noticia es que estará el Madrid, que tiró de los galones de Rudy, los dos Sergios y Felipe, y evitó el sofoco de tener que volver a Madrid sin los deberes hechos, que vete tú a saber lo que puede pasar en un quinto partido. La mala, que no estará el Barcelona, apeado en el último segundo, y no es una metáfora. Lo temido después de perder la ventaja de campo en el segundo partido se confirmó con dos partidos agónicos, que pudo ganar ambos y terminó perdiéndolos. Ganar en Atenas es complicado siempre, y si hay tanto en juego, más aún. Al Barcelona le sobraron errores y le faltó aplomo y esa pizca de suerte que siempre se necesita. Demasiado entregado a lo que pudiese hacer Navarro en los finales de partido, sufriendo el deficiente rendimiento de gente como Marcelinho o Nachbar, con Abrines y Hezonja enredados en un papel dentro del equipo que sigue sin estar claro (el croata no jugó ni un solo minuto en el cuarto) y con un ánimo demasiado fluctuante, los azulgranas terminaron sufriendo una tremenda decepción, en forma y fondo. Su plantilla y recursos es de equipo de Final Four, y el no alcanzarla imposibilita una destacada nota a final de curso. Ahora tocará rearmarse para afrontar los playoffs ligueros, donde parten con desventaja en semifinales y final. La temporada no ha terminado pero el premio gordo se esfumó para ellos.

3. Sin título pero con reconocimiento

No sólo se terminó el sueño azulgrana. La final de la Eurocup, a la que había accedido de forma brillante el Herbalife, se liquidó en el primer partido jugado en Las Palmas. Los amarillos se encontraron con un equipo poderoso en el juego y en el talonario, más de Euroliga que de la segunda competición continental, y terminaron desfondados en un último cuarto que convirtió el segundo partido a jugar en Rusia en puro trámite. Lo dijo Aito al final del encuentro: “No debemos estar tristes”. Tiene toda la razón del mundo. La trayectoria canaria en esta competición ha sido tan, tan espectacular, que ni siquiera caer con estrépito en la final puede hacer olvidar una temporada que pasará a formar parte de su historia. Todo tiene un límite, y el Herbalife lo encontró en el Khimki. Ahora sólo queda terminar dignamente y de vuelta, darse un homenaje por lo conseguido. Que ha sido mucho más de lo imaginado.