Una explosión, un número y dos playoffs

Una explosión, un número y dos playoffs

Juanma López Iturriaga

1. Demolición en el Palacio

En Madrid se cruzaron de nuevo madridistas y azulgranas. Era el sexto enfrentamiento de un curso en el que pueden llegar a hacerlo hasta en una docena de ocasiones (deseada final de Euroliga y cinco partidos de playoff). El partido transcurría como casi siempre, con mucha igualdad, sacando ambos equipos más petróleo debajo del aro que desde la distancia. Y en esto se oyó una detonación. Al principio casi imperceptible pero que poco a poco fue ganando en intensidad hasta terminar llevándose por delante al Barcelona. Había caído una bomba de nombre Jayce Carroll y su onda expansiva no cesó hasta que los blaugranas sacaron la bandera blanca de rendición. El aro alcanzó el tamaño de una piscina para la metralleta blanca y llegó un momento, donde cada lanzamiento de Carroll no necesitaba ni alcanzar el aro para que todos, jugadores y aficionados, supiesen que la pelota terminaría dentro de la canasta. Cuando un especialista como lo es J.C. entra en trance, no hay solución posible. Sus 19 puntos en diez minutos, además de llevar a la desesperación al Barcelona, resultaron decisivos para un nuevo triunfo blanco, que coloca un 4-2 en el computo general del año. Queda lo más importante, pero ver de nuevo a Carroll enchufado aumenta las esperanzas blancas de que el final de temporada sea bien distinto al de la temporada pasada.

2. Un número estratosférico

El baloncesto es un deporte que se lleva muy bien con los números. Aunque a veces de tanto celebrar marcas de diferentes pelajes, la realmente importantes pueden llegar a perder algo de su relevancia. En esta jornada hay que celebrar como se merece un 400. El del número de partidos que cumplió Alejandro Martínez en el banquillo del C.B. Canarias. Además, lo ha logrado ¡de una tacada!. El ejercicio de supervivencia de Martínez es un caso de longevidad extraordinario y bajo su batuta los tinerfeños viajaron de la LEB plata hasta una estable situación en la Liga Endesa. Muchas vicisitudes han ocurrido en estos años y a todas ha respondido el club y su entrenador con un ejercicio de coherencia y tranquilidad. Como merecía la ocasión el partido número 400 se saldo con una importante victoria ante un clásico de nuestro baloncesto, el FIACT Joventut, que permite todavía soñar a los chicharreros con poder meter la cabeza en los playoffs. Lo logren o no, la calificación no puede ser otra que el sobresaliente para un entrenador de bajo perfil mediático pero alta capacitación, tanto en lo técnico como en lo humano. Mi más cordial enhorabuena y a por otros 400.

3. El paso del Rubicón

Laboral Kutxa se quedó a las puertas y junto a su verdugo malagueño, dijeron adiós conjuntamente a la Euroliga, dejando como únicos caballos en carrera a Real Madrid y Barcelona. A ambos les espera una última prueba de hasta cinco posibles obstáculos para alcanzar Eldorado, también llamado Final Four. A priori y sin desmerecer al Efes, peligroso también, es el Barcelona el que deberá bailar con la más fea. El Olympiacos de Spanoulis es un equipo experto, competitivo como pocos independientemente de su estado puntual, y capaz de hacer saltar (como en sus dos recientes títulos europeos) cualquier pronóstico. Todo un dolor de muelas como bien demostró el año pasado ante el Real Madrid a estas mismas alturas de la competición, llevándole hasta la agonía del quinto partido. Deberá andar con ojo los azulgranas y asegurar por lo civil o por lo militar los dos primeros partidos en el Palau. Un desliz convertiría el viaje a Atenas en un auténtico suplicio de consecuencias imprevisibles. Que la fuerza les acompañe a nuestros representantes, a los que queremos ver en Madrid el mes que viene.