Una afición, un jugador incombustible y una renovación

Una afición, un jugador incombustible y una renovación

Juanma López Iturriaga

1. Una afición de diez

A cualquier aficionado al baloncesto le recomendaría asistir a un partido en Santiago de Compostela. Y ya puestos, aprovechar para pasar un fin de semana saboreando los manjares de la zona, a poder ser con pinza o pezuña. Pero a lo que iba. No sé cual es la mejor afición de la Liga Endesa, pues estas cosas son muy subjetivas. Pero sí sé que la del Obradoiro (ahora Río Natura Monbus) es espectacular. Tanto que escuchar en vivo y en directo el “Miudiño” , cántico previo al inicio del partido, resulta estremecedor y si no se te pone la carne de gallina, es porque la sangre no corre por tus venas. Pero es que el apoyo no termina ahí, sino que animan, gritan, silban, vibran y viven el partido como si en cada uno de ellos estuviese en juego la supervivencia del equipo. Esta semana, antes del encuentro ante el UCAM Murcia, recibieron el premio Gigantes a la mejor afición, que con otra denominación, ya recibieron hace dos temporadas. Para celebrarlo, qué mejor que brindar a su público una actuación para el recuerdo, endosándole a los murcianos un 104-52, mayor diferencia en un partido de toda su historia. El pabellón Fontes do Sar fue un fin de semana más una fiesta, y van…

2. Un jugador inagotable

Pasan los años, los partidos, las circunstancias, y Felipe Reyes sigue ahí, dale que te pego. Es más, en un guiño al paso del tiempo, parece que pierde menos en poderío físico que lo que gana en sabiduría, por lo que el resultado es un jugador mejor. Hace años comprendió que ante sus limitaciones en centímetros o salto (comparándolas con otros habituales habitantes de debajo de la canasta) debía mejorar su tiro de 3-4 metros. El año pasado comprendió que se puede ser igual de relevante siendo titular como saliendo del banquillo. Este año, con más minutos en las piernas, sus números no han hecho sino mejorar y su producción resulta excelente para el tiempo que está en la pista. El domingo, en 25 minutos en cancha, le dio tiempo a meter 20 puntos, coger siete rebotes (cuatro de ellos ofensivos, todo un maestro en eso de coger la posición) robar seis balones y provocar ¡10 faltas personales! que le reportaron ¡17 tiros libres!. Total, 31 de valoración y MVP de la jornada. Y van 15. Ahora que se acerca el tiempo de decisión con respecto a la selección, sería una pena no poder contar con un jugador que a sus 35 años (cumplidos este lunes, felicidades) sigue desafiando lo que dice su carné de identidad.  

3. Sobre esta piedra edificaré mi equipo

No es fácil para la mayoría de equipos mantener a sus mejores jugadores. El mayor poderío económico de Barcelona y Real Madrid, unido a unos cuantos equipos europeos sin problemas de talonario, provoca que año tras año veamos desmantelamientos de diferente calibre en equipos que destacan. Le ocurrió, por ejemplo, al Valencia o Sevilla, dos de los triunfadores de la temporada pasada. Por eso siempre es una buena noticia cuando un proyecto consigue atar a uno de sus jugadores importantes como ha hecho el Valencia con Bojan Dubljevic , el talento montenegrino que después de sufrir una lesión de importancia que le limitó el curso pasado, será jugador toronja hasta el 2018. Dubljevic hace casi todo y casi todo lo hace de forma excelente. Alto, corpulento y con una gran técnica, es capaz de jugar con eficacia de espaldas a canasta y tiene una mano que le permite alejarse del aro si la ocasión lo merece. Su juventud (23 añitos) hace prever un futuro excelente tanto para él como para su equipo, que de esta forma asegura contar con un jugador franquicia sobre el que poder construir un equipo sólido.  Enhorabuena a ambos.