Un base, un equipo y una ausencia

Un base, un equipo y una ausencia

Juanma López Iturriaga

Un base.

El domingo Marcelinho Huertas cumplió 300 partidos en la Liga Endesa. No son muchos, pero si los suficientes como para celebrarlos, pues estamos hablando de un base singular que ha alcanzado esta efemérides en el probablemente mejor momento de su carrera. No abundan los tipos como Marcelinho, donde se junta el talento, la creatividad y una madurez en su juego que le ha convertido en uno de los pilares de un club donde la exigencia es máxima. Después de un inicio de temporada donde anduvo tan irregular como su equipo (¿cuál es la causa y cual el efecto?) el base brasileño ha dado un paso adelante y en él se encuentra una de las razones de la mejoría blaugrana. Encajada mejor su complementariedad con la pujanza física de Sada, Marcelinho se ha convertido en una referencia ineludible sobre la que gravita el juego de su equipo. A veces el saber hacer muchas cosas no es la clave, sino el descifrar cuando el equipo y el partido necesita cada una de ellas. En los últimos dos meses, Huertas ha dado con la solución a esta complejidad y mejor que nunca combina su velocidad, visión de juego y capacidad para el desborde y la anotación. Según requiera la ocasión le da viveza al tempo de partido, asiste sobre todo a sus pivots que se aprovechan una y otra vez de la complicada simpleza del dos contra dos o saca a relucir una muñeca con la necesaria sensibilidad para conseguir tiros en movimiento impulsados por una sola pierna. Marcelinho está fino y no sólo es una buena noticia para el Barcelona sino para toda la Liga, pues la nómina de jugadores con el alto grado de atracción que tiene el brasileño no es numerosa.

Marcelinho Huertas – Crónica de Iturriaga

Un equipo.

Mirando la clasificación por su parte superior, llama la atención la sólida presencia del CAI Zaragoza, cómodamente instalado en una privilegiada posición, a altura de su importante papel en la historia de la Liga. Zaragoza ha sido y será una referencia baloncestística, ganada a pulso en tiempos pasados donde formó junto al Joventut la alternativa más capacitada para poner en duda el bipartidismo. Mucho ilustre vistió su camiseta y la lista de entrenadores con renombre tampoco le fue a la zaga. Vinieron tiempos oscuros donde se perdió el paso deportivo pero no el apoyo de la afición, cuya fidelidad ahora es recompensada con un proyecto deportivo nada ruidoso pero que goza de excelente salud. Con una plantilla huérfana de nombres llamativos, Jose Luis Abos y sus chicos están haciendo honor a una ciudad donde el baloncesto siempre ha latido con fuerza. Todos aquellos que vivimos la etapa donde el viaje a Zaragoza producía una mezcla de placer por el ambiente e inquietud por su poderío deportivo, nos alegramos de ver el nombre del CAI incrustado en la aristocracia de la Liga. Y que siga por mucho tiempo.

Damjan Rudez del CAI, luchando por un rebote – Crónica de Iturriaga

Una ausencia

Todos los que visteis el partido que retransmitimos desde Murcia sabréis ya que Manel Comas ha mirado hacia el banquillo y ha pedido el cambio. No abandona el partido, pero necesita un poco de descanso para recobrar fuerzas, pues tiene otra lucha más importante a la que atender. Como no podía ser de otra forma, el equipo televisivo lo acusó, pues Manel es un jugador que ofrece mucho. Su sabiduría y ese humor socarrón no exento de la mala leche necesaria son ya legendarios, pero como ocurre con este tipo de personajes, la mayor perdida hay que buscarla en los aspectos más humanos. Y por encima de sus comentarios técnicos, eché de menos, entre otras muchas cosas, esa batallita previa a la retransmisión, donde entre constantes solicitudes de “Manel, una foto” por parte de un público que le adora, todavía sacábamos un momento para ponernos como dos abuelos cebolleta y recordar historias de cuando teníamos menos canas y más pelo. Manel, a mí me quedan unas cuantas en el tintero, y a ti estoy seguro que también, por lo que te espero pronto de vuelta. Sé que lo harás, porque a cabezón, a cabezón no te gana nadie. Un abrazo enorme.

Manel Comas abandonará temporalmente TVE – Crónica de Iturriaga