Cuando el público no puede hacer milagros.

Cuando el público no puede hacer milagros.

Juanma López Iturriaga

Resulta difícil cuantificar la influencia de una afición en un determinado partido. Mucho se habla y escribe sobre ella en cualquier crónica o análisis. Que si llevó en volandas al equipo, que si el caldeado ambiente amedrentó a los rivales, que si tal árbitro le sacó de sus casillas o que si una determinada racha puso patas arriba el pabellón. Al público le solemos involucrar como un actor más de la obra y está bien que así se haga, pues son parte decisiva en la representación. Pero todo tiene un límite y hay una cosa que no se debe olvidar. Aunque a veces lo utilicemos de forma metafórica, no meten canastas. Se vio el domingo en Bilbao, sede y origen del famoso Efecto Mirivilla. La superioridad de un extraordinario Real Madrid fue manifiesta de principio a fin, tan clara y nítida que consiguió que los entusiastas aficionados bilbaínos nunca entrasen en juego más allá de alguna ruidosa protesta. Lo intentaron, lo deseaban, pero para ello habrían necesitado algo más de ayuda por parte de los jugadores de Katsikaris, que eligieron un mal día para estar tan desacertados de cara al aro. Es esas tesitura, no hay publico lo suficientemente influyente como para evitar la derrota.

Efecto Miribilla : Bilbao Basket vs Real Madrid – Crónica de Iturriaga

Todos contentos.

Los manuales dicen que un buen negociador debe saber dejarle ganar la última peseta a su interlocutor para que nadie salga con la mosca detrás de la oreja. Desconozco quién lo habrá hecho con quién, pero da la impresión que en el movimiento que ha llevado a Oleson al Barça y a Jelinek al Caja Laboral, todos están contentos y creen haber salido ganando. Los azulgranas, acuciados por su mala posición en la Liga y las continuas lesiones de Navarro, ganan un hombre experimentado, polifacético y como ya se ha demostrado en el primer partido del domingo, muy útil para unas cuantas cosas. Por su parte, los vitorianos reciben unos miles de euros que seguro les viene de perlas y hablando de perlas, recala en su equipo un jugador muy interesante. Por su juventud y por su talento, que le puede dar un mayor recorrido que el que tiene Oleson, que ya ha cruzado la barrera de los treinta. Yo no le he visto lo suficiente para tener una opinión más formada, pero me fío de mis compañeros Manel Comas y Arsenio Iglesias, a los que Jelinek les gusta mucho. El Barça apuesta por lo inmediato. El Caja Laboral, por dinero y futuro. Que acierten los dos.

Brad Oleson en su presentación con el F.C Barcelona Regal – Crónica de Iturriaga

La semana grande

Estamos ya en capilla de cara a uno de los momentazos del año. La Copa del Rey, la fiesta por antonomasia del baloncesto español, la concentración en cuatro días de lo mejor de nuestro deporte en medio de un gran ambiente por la presencia de ocho aficiones diferentes. Es el formato perfecto, por lo concreto (sistema de eliminación puro y duro) dramático (no hay segundas oportunidades) incierto (a diferencia de los playoffs, donde suelen imponerse los más poderosos, aquí la sorpresa es más factible) y vistoso (8 equipos, 8 aficiones, 8 colores). Y si encima se celebra en Vitoria, ciudad baloncestística 100%, pues la cita es ineludible. Con el Madrid de favorito, el Barça mejorado, el Caja Laboral a favor de ambiente, el siempre peligroso Herbalife, el Estudiantes efervescente, el sólido Uxue Bilbao Basket, el habitual Valencia y el entusiasta CAI, el cartel es suficiente como para esperar cuatro días de grandes emociones. ¡Que bueno que llegó la Copa!.

Trofeo de la Copa del Rey 2013 en Vitoria – Crónica de Iturriaga