MONCHO FERNÁNDEZ: “LA AFICIÓN ES NUESTRA RAZÓN DE SER”

MONCHO FERNÁNDEZ: “LA AFICIÓN ES NUESTRA RAZÓN DE SER”

Antonio Rodríguez

Moncho Fernández es de ese tipo de entrenadores que desde el prisma de aficionado, no les es nunca indiferente. Al margen de la anécdota de romper una pizarra en un tiempo muerto, no deja de ser como alguien enjaulado en su cerco particular, más la banda que el banquillo. Un tipo que lo vive los 40 minutos con intensidad, pero cuando pensamos que puede explotar, activa un chip de autocontrol y con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha, mirando al suelo, se pasea. Pasos largos, delatores. Todo un espectáculo. Tales pasos largos son como una metáfora de su querido Obradoiro, el Blusens Monbus que él dirige. El club que le ha renovado por dos temporadas más. A él y a su equipo técnico. Grupo muy peculiar por la procedencia geográfica de cada uno, algo único en la actual Liga Endesa.

“De los seis, cinco somos de Santiago y uno de La Coruña. Cuando llegamos todos a LEB, ya nos conocíamos desde jóvenes. Piensa que nos hemos enfrentado unos a otros, incluso como jugadores. Víctor (Pérez) fue mi ayudante hace 20 años, porque entrenábamos en el mismo colegio. Hemos hecho carreras fuera. Yo estuve como ayudante cuatro años, más seis de entrenador de LEB. Los demás, de ayudantes, entrenadores jefes en LEB Plata y todos, fuera de Santiago. Hemos venido al Obradoiro, que es el equipo que conocemos desde que teníamos 13 añitos, cuando estaba en División de Honor. Mira, en la grada de nuestros partidos, hay gente contra la que hemos jugado siendo niños. José Luis Mateo me cuenta que no hace más que encontrarse gente con la que nos hemos enfrentado como jugadores”.

Blusens Monbus, un equipo que jugó un torneo de pretemporada en Guadalajara frente al Real Madrid, con un escaparate de club con aspiraciones a no descender. Mírenlo ahora.


“Yo, en pretemporada, lo paso fatal. Siempre hago el ejercicio de controlarme verano tras verano. Veo que las cosas no salen, porque lógicamente faltan jugadores, la plantillas no están cerradas, las jugadas no salen...y es lógico. Pero lo paso fatal. No disponer de los efectivos para competir posteriormente, siempre es algo con lo que cuento. Mira, te voy a contar una anécdota: para ese torneo de Guadalajara, resulta que tuve que convocar algunos chavales del vinculado, el Rosalía, por faltarme gente. Y en los últimos minutos, cuando uno de ellos está defendiendo a Sergio Llull cercano a mi posición en la banda, le tuve que decir 'pero, ¿le vas a defender o le vas a pedir un autógrafo?' Llull se quedó mirando y se tuvo que sonreír. Pero es normal. Sí, desde entonces han pasado muchas cosas”.

Tantas como que el equipo estuvo a punto de clasificarse para la Copa del Rey, si no fuese por una derrota en Badalona en la jornada que dictaba sentencia para tal competición y ahora, en puestos de luchar por playoffs. A un partido de distancia respecto a Unicaja, que deben recuperar en las dos jornadas restantes que faltan. Quizás logren el milagro, quizás se vuelvan a quedar en puertas de clasificarse entre los ocho primeros.


“El equipo está bien e ilusionado. Sobre todo, peleamos contra la frustración y la presión, que no nos impacte. Al final, pase lo que pase, será la mejor temporada de la historia del Obradoiro, en victorias y en la clasificación. Si no lo conseguimos, vamos a disfrutar hasta la última jornada. Estamos ahora peleando por lo que estamos. El año pasado a falta de dos jornadas, a estas mismas alturas, nos jugábamos la vida y tuvimos que ganar en Valencia para poder salvarnos. Ahora, no debemos sufrir. El otro día estábamos charlando sobre la situación del equipo de la Rioja. Toda la temporada quintos o sextos, y por diferentes carambolas, al final deben jugar el playout para salvarse. Lo hacen y entre la afición, una alegría de la hostia. ¿Qué quieres que te diga? El deporte es así”.

Primera parada: viaje a Valladolid donde el club ha puesto a disposición de los aficionados, facilidades para viajar (http://www.acb.com/redaccion.php?id=93815 ) a Pucela a apoyar al equipo. Última jornada, frente al Uxue Bilbao Basket, en casa, en el Fontes do SAR. Entre su afición.

“Para definir a la afición, nos quedamos cortos. El año pasado, recuerdo que jugamos en Madrid frente a Estudiantes, a falta de cuatro jornadas y nos acompañaron. Y perdimos. Luego viajamos a Valladolid y se desplazaron cerca de mil personas, con el pabellón lleno y la gente cantando. Volvimos a perder y estábamos todos frustrados, porque lo que nos restaba de calendario era muy duro. Ese día, recuerdo que la respuesta de la afición era esperarnos en la salida, junto al autobús, y cada vez que aparecía un jugador, le aplaudían, le cantaban el 'sí se puede'. La afición es nuestra razón de ser. Me gusta presumir, primero como compostelano, más que como entrenador. El Obra es la bandera de la ciudad, motivo de orgullo para todos. Yo se lo digo a los jugadores. La afición quiere que peleemos, no que ganemos”.

Y en esas están. Al margen de jugadores tocados, la plantilla está en el mejor momento de autoconvicción de toda la temporada. La fe en sus posibilidades es grande, a pesar de perder en su pista frente a Unicaja, su rival directo, la pasada jornada. Junto a los consagrados Andrés Rodríguez o Levon Kendall, jugadores como Mejri, ya destacado en estas páginas, Robbie Hummel o Rafa Luz están jugando el mejor baloncesto de toda la campaña.


“Andrés (Rodríguez) está haciendo un esfuerzo enorme. Tras la lesión en el pie, volvió y ahora tiene molestias en una rodilla que le operaron hace tiempo. Su esfuerzo es grande. Estoy contento con la evolución de todos, porque de forma particular, todos han ido superando dificultades. Robbie Hummel llega a España y como dice Moncho López, primero tiene que “pasar el sarampión de rookie”. Claro, de las praderas de Indiana a las cuestas de Santiago. El cambio es grande. Y de repente, se lesiona de la rodilla, con seis semanas de baja tras la operación. Es un jugador al que hay que recuperar físicamente y mentalmente, por todas las lesiones previas (dos muy graves de rodilla, hace unos años) que ha tenido y el miedo a ellas. Hay que pensar que Robbie era una estrella en la universidad de Purdue. Resulta que, tras ser una novia de América, por las lesiones, finalmente se queda sin novios. Al principio, hacía los mismos tiros, tomaba las mismas decisiones, pero los tiros no entraban, y la gente decía 'este tío no es tan bueno'. Yo les decía que tranquilos. Ahora las mete y todo el mundo habla de clutch player. La gente antes decía 'es que esto es la Liga Endesa y esto es muy fuerte, es otra historia...'. Este tío ha tenido que decidir partidos en la NCAA delante de jugadores que hoy son estrellas en la NBA. Cuando hablaban que era un riesgo fichar a este jugador, para nosotros fue una lotería. Ahora las mete en los momentos importantes, porque los juega.
El caso de Rafa Luz, pensad que llega con la competencia de Jorge (Sanz) y Andrés, que lleva mucho tiempo conmigo. Se tuvo que ir adaptando a su rol. Llegó el momento en que empezó a entender lo que tenía que hacer, lo que yo quería de él. Y cuando las cosas no le salían bien, ante las adversidades, puso mucho ánimo, esfuerzo y dedicación. Ahora es capaz de solventar partidos”.

Pues con estos mimbres, Blancos de Rueda Valladolid y Uxue Bibao esperan.

“Con la que nos viene encima, hay que centrarnos en Valladolid. Sin esa condición, no hay otras condiciones. Pero todo el año lo hemos hecho así. Vamos a intentar tener cuidado sobre lo que tenemos control, vamos a olvidarnos de todo lo demás. Partiendo de estas premisas prioristas, jugaremos. Mira, el calendario te dice que jugar en casa contra Murcia, era un partido asequible. Y perdimos. Con éstas, ¿cómo pretendíamos ir a Vitoria a competir? Pues allí ganamos. Ante estas dos jornadas, estaré nervioso lo justo. Estar nervioso se debe estar con la posibilidad de descender. Eso sí que es un palo: por la afición, club, sponsors por los que tienes que responder. Ahí sí que estás... Con el paso del tiempo, te das cuenta por lo que vale la pena sufrir. El deporte, en este caso el baloncesto, como digo yo, es lo más importante en mi vida de las cosas no importantes”