GUÍA FINAL FOUR COLONIA 2021 (1ª parte)

GUÍA FINAL FOUR COLONIA 2021 (1ª parte)

Antonio Rodríguez

La nueva oportunidad para el F.C. Barcelona de proclamarse campeón por tercera vez en la historia de la Turkish Airlines Euroleague, tendrá su arranque este fin de semana con la Final Four de Colonia. Junto a Anadolu Efes, CsKA Moscú y AX Armani Exchange Milán, los jugadores entrenados por Sarunas Jasikevicius están ante una nueva oportunidad que, tras el título de 2010, llega por cuarta ocasión a la gran cita. 

En Endesa Basket Lover, evaluaremos los poderes de los cuatro contendientes al título de esta nueva edición. Vamos con ellos.

CSKA MOSCÚ

Récord: 24 victorias – 10 derrotas (2º clasificado)

Son los vigentes campeones, con la paradoja que han transcurrido dos años desde entonces. Dimitris Itoudis consiguió su segundo título como entrenador de los moscovitas en la última edición de 2019 y esta campaña cuenta con las mismas aspiraciones, pues su plantilla repite gran parte de su núcleo principal respecto a los del pasado curso, los que intentaron revalidar, con la importante adhesión de Tornike Shengelia y la baja más sonada de Kyle Hines

Sin embargo, este año con las bajas por lesión de Nikola Milutinov (hombro) y Joel Bolomboy (pie), más la rescisión de contrato por indisciplina en las últimas jornadas del máximo anotador de la competición, el base Mike James, deberían verse resentidos. No ha sido así, pues han empatado con el Barça por el primer puesto, mostrando una extraordinaria solvencia en cuartos de final ante Fenerbahçe, acrecentada con la agradable sorpresa de Gabriel Lumberg, fichado en vísperas de los cuartos de final. 

Virtudes

Su circulación de balón y lanzamiento de tres. En ataque siguen siendo un prodigio de movimiento de balón, a la altura del CsKA de la primera década de siglo, cuando dominaban bajo la batuta de Ettore Messina. Movimiento rápido de balón hasta donde no llega la defensa, con varias amenazas de triples por el camino, para llegar al jugador abierto por completo. 

Es una de las consignas de Dimitris Itoudis, según ha ido confeccionando esta plantilla, es pretender aglutinar buenos pasadores en beneficio de tiradores de triples. Porque en los quintetos que utiliza en pista, excepto los minutos en los que aparece el pívot Micheal Eric, todos son fluidos lanzadores de tres, incluso el trío de hombres altos más utilizados, Johannes Voigtmann, Nikita Kurbanov y Tornike Shengelia. Es muy difícil defenderles. 

En defensa cuentan con enorme talento atlético, aprovechando su movilidad, como la gran disciplina impuesta por el entrenador griego, lo que da un sinfín de rotaciones y cambios de hombre sin que exista el hándicap de marcajes muy descompensados en ninguna situación. Tan solo Eric y Voigtmann son los más parcos en ello, aunque se les exija circulación. 

El dato: 

Los moscovitas son el plantel de esta cita junto a Anadolu Efes, que más utiliza el recurso del triple y, junto al Real Madrid, de toda la Euroliga. La curiosidad es el contraste con los equipos de la otra semifinal, mucho más parcos en su uso:

El vértice de sus aristas:

El jugador por el que se desarrolla la mayor parte del dibujo táctico, sobre todo en sus variantes, es Will Clyburn. Se presentó en Euroliga en el Darussafaka turco hace 5 temporadas y su evolución, sobre todo en capacidad de liderazgo, ha sido más que notable. Sus 14,1 puntos de promedio esta campaña, están refrendados por la gama de oportunidades que ofrece al quinteto en pista. Siendo cada vez mejor lanzador de triples (38%), juega con más consistencia en poste bajo, no solo por su capacidad de decidir desde ahí, sino por ser un peligroso foco en el pase para los posteriores intentos de tres. Mismos argumentos utiliza cuando entra a canasta porque sus balones doblados desde el corazón de la zona al exterior, suelen llevar el veneno para el rival de media canasta. Quizás sea el jugador más polivalente entre todos sus compañeros y su personalidad en pista ha ido madurando con los años y la exigencia ante un club tan puntero. 

Una dulce guinda de final de temporada

La inesperada salida de Mike James, entre unos motivos personales que fueron erosionando relaciones con la directiva, ha visto la irrupción de Gabriel Lumberg, llegado desde el Zielona Gora polaco unas semanas antes a la marcha de James. Ha sido una enorme sorpresa entre los rusos, en el que han encontrado una nueva aportación más que positiva. El ex jugador de Lenovo Tenerife y BAXI Manresa ha mostrado que un club de élite europea no le ha venido grande en absoluto, porque su juego también ha sido de élite. Anotar 10,9 puntos en 20 minutos de juego y un extraordinario 44,7% en triples, lo han convertido en un puntal en ataque más. Además, contando con el virtuosismo físico ya conocido en el jugador.

Cómo se les puede ganar

Con la baja de Milutinov y Bolomboy no tienen tanta seguridad en la zona, sea en intimidación o capacidad de rebote defensivo como lo tenían con ellos. Permiten más incursiones en la zona y entradas a canasta. Un equipo que sepa ser vertical (y en el caso de su rival en semifinales, Anadolu Efes, es de los más verticales de la competición), puede hacerles mucho daño en la zona. 

Vivir y morir en el triple. A un partido, con los caprichos que tiene la Final Four, la consistencia del lanzamiento de 3 puede decantarse por un extremo u otro, depende de su acierto. Claro que pueden contar con otro tipo de respuestas, sea en la zona o en suspensiones que pueden dar Clyburn, Lumberg o Hilliard, pero sus intentos habituales les pueden elevar muy arriba como caer donde no esperan. En ocasiones, es una moneda al aire. 

ANADOLU EFES

Récord: 22 vitorias – 12 derrotas (3º clasificado) 

Un año, el pasado, sin un título que pareció ser arrebatado por la pandemia, porque iban como un tiro hacia él. Tras disfrutar de la final en 2019 por primera vez en su historia, los hombres entrenados por Ergin Ataman se encontraban en un remanso de éxito hace doce meses, en el que tenían claro que era su ocasión para tocar la gloria. Algo tan increíble e inesperado como el parón de la competición por fuerza mayor, les privó de acabar la temporada. Así que, este año con casi la misma plantilla e ilusiones intactas, intentan nuevamente el asalto al trofeo. 

Su inicio fue irregular, debido a la lesión de Shane Larkin, que no apareció en las primeras 4 jornadas, tropezando en los dos primeros compromisos en casa de forma inesperada, ante Zenit St. Petersburg y Fenerbahçe (quizás ahí veamos las dos derrotas de diferencia respecto a la cabeza de la competición). Una vez llegado a su velocidad de crucero, todo ha sido más sencillo y han vuelto a mostrar que sus estrellas, están en las mismas que hace doce meses. 

Virtudes

Sin lugar a dudas, tienen la mejor línea exterior de toda la competición. No hay nada como el trío Vasilje Micic, Shane Larkin y Rodrigue Beaubois en el resto de contendientes. Y situamos al base serbio el primero, tras ser elegido recientemente el jugador más valioso de esta temporada 20/21 (16,3 puntos de promedio, 38,5% en triples y 4,8 asistencias). Una técnica individual prodigiosa en un jugador que ha avanzado un paso más en su protagonismo este año. Cuando se abre tras bloqueo para “otear” mejor lo que sucede a su alrededor en la pista, cualquier cosa puede suceder. 

Junto a la valía ya conocida en los tres, añadamos que nadie cuenta con jugadores con la capacidad de poder decidir con el balón en sus manos cuando las posesiones se complican, sumando -porque s de justicia- al croata Krunoslav Simon, decisivo en muchos encuentros. Los reyes del uno contra uno, son ellos. 

Semejante al CsKA, es una plantilla con un gran lanzamiento exterior en teóricos hombres altos, como es el caso de los ala-pívots Chris Singleton (38% en triples) y Adrien Moerman (34,3%) y del center Sertac Sanli (38,5%), lo que provoca una gran cantidad de espacio en el jugador interior con mayor contundencia cuando continúa un bloqueo hacia canasta: Bryant Dunston. Su 58,7% en tiros de campo viene refrendado precisamente por este trabajo entre sus compañeros y por su sapiencia para que “se le vea” cuando lo hace. ¡Ah! Y por supuesto con el infinito talento en el pase de los exteriores mencionados. 

El vértice de sus aristas:

Especial mención en Shane Larkin. La sensación es que es absolutamente imparable. Su acierto en el triple (39,9%) y no tras sistema, sino generando su propio lanzamiento, es sobresaliente. Y cuando decide arrancar en uno contra uno, teniendo un bote tan bajo de balón y marcar pasos con su sabiduría, casi metiéndose en el regazo de los rivales, impide cualquier movimiento en los que tiene a su alrededor, porque se les penalizaría con falta. Es un auténtico maestro, con sangre fría para decidir como hay pocos. Cuenta con los mayores galones para decidir en esta competición. 

El dato

Otro de los tesoros del equipo es la capacidad para arrancar faltas con tiros libres de sus hombres pequeños (bases y escoltas). Y si los situamos en un ranking entre los componentes de esta Final Four, vean la preponderancia de los principales jugadores en Efes (sobre todo, tras la marcha de Mike James en Moscú):

Una dulce guinda de final de temporada

Pues sin lugar a dudas, los cuartos de final que se ha marcado Rodrigue Beaubois. Sobre todo en lo que comentábamos como virtudes de los exteriores en los turcos, de saber crearse sus propias canastas en situaciones complicadas. Sus 15,2 puntos en los cuartos de final ante el Real Madrid, siendo un verdadero quebradero de cabeza para los blancos y, por momentos, un jugador infalible, están muy alejados de los 9,9 que promedió durante la liga regular. Por madurez y capacidad resolutiva, todo ello engordado por el liderazgo creciente (eso sí, algunas dudas en los finales de los dos encuentros en el WiZink Center), pueden ser la diferencia en los de Estambul para lograr el ansiado título. 

Cómo se les puede ganar:

Pues el Real Madrid dio algunas pistas de cómo frenar sus enormes posibilidades. La defensa zonal creada por Pablo Laso y su cuerpo técnico, sobrecargando la primera línea exterior para evitar daño en el bloqueo y continuación de los dos primeros partidos, hizo crear dudas en los hombres de Ataman. Vale que tenían más recursos, obligados a jugar más con las esquinas, pero su principal motor de creación, se “gripó”. Entraban como protagonistas jugadores como Singleton, Moerman o James Anderson. Pero Dunston y los virtuosos exteriores ya no eran tan decisivos. 

Ser muy físicos en la zona también puede dar réditos, aunque sea arriesgado. Un ejemplo claro fueron las actuaciones de Usman Garuba porfiando en la zona rival sacando faltas y puntos, sobre todo con Dunston como objetivo.