Armani Milán o las costuras de Messina

Armani Milán o las costuras de Messina

Antonio Rodríguez

              El aficionado milanés se divierte esta temporada. Y eso es algo que hace mucho que no conseguía. Escasas se convertían las alegrías domésticas del Armani AX Milano cuando ganaban las ligas de su pallacanestro, cuando en mitad de tal travesía, les ‘pintaban la cara’ en Europa. De poco servía ganar la Lega, trampa por otra parte, porque siendo perennes y únicos candidatos a ganarla, cuando no se conseguía tal scudetto, había tragedia. Por ello, las gradas del elegante Mediolanum Forum hoy día están de enhorabuena.

              El Pallalido, el Pallatrusardi… templos donde el histórico Olimpia Milán imponía su reinado en todo el continente, tras la dictadura de Varese en los 70. Milán es plaza de respeto. Y poco se les respetaba. Posiblemente, ni sus aficionados lo hacían con verdadera convicción. Los resultados no corregían el hastío por ver a tipos que no llegaban al nivel de élite, o cómo Mike James o Alessandro Gentile, cargados de baloncesto, lo entendían… para ellos. Poco esfuerzo y mucho lucimiento. Claro, en una tierra en el que han visto la clarividencia de Mike D’Antoni, el sacrificio por el colectivo de Dino Meneghin y el liderazgo del mejor de todos, Bob McAdoo, el panorama actual no encajaba. Lo que tocaba vivir en este siglo XXI sabía a bocanadas de aire.

              No es ahora el caso. El equipo ilusiona porque está cargado de talento, tiene profundidad, es sacrificado y además, juega bien. Algo se intuía cuando Ettore Messina llegaba al equipo, tras cinco temporadas como asistente de Gregg Popovich en la NBA. Darle las riendas absolutas del equipo, que tomase decisiones alguien de su carisma, es un primer paso para cambiar el rumbo. No se sabía hacia dónde, pero se cambiaba, que ya es algo. “No tenemos que redimir nada. Solo jugar mejor y entrenar” tras una derrota ante Brescia en casa, en las primeras citas del calendario. “Toda esta épica no sirve. Estamos aquí para jugar al baloncesto, que es una buena cosa. No voy a decir a mis jugadores que ya, habiendo perdido en casa, tenemos que redimirnos. Esto no funciona así”.

 

Un líder, Sergio Rodríguez

              No poco se cuestionó este fichaje. ¿Messina, reclamando al “Chacho”? Tras no concretar con Málaga o Valencia en Liga Endesa, el destino de Sergio Rodríguez era Milán. El base, director y líder en pista (que encabeza con 15,2 puntos la anotación en la Turkish Airlines Euroleague de su equipo, así como en asistencias, con 6 y un mareante 93% en tiros libres), con un 40,2% en triples, ha despejado todas las dudas de lo que pudiera y debiera ser en líder en pista de este proyecto. Más veterano, con más templanza que el recién aterrizado desde la NBA en el verano de 2010 y con las mismas condiciones del genio que siempre lo acompañó.

              Es jugador decisivo (¿recuerdan los triples para sentenciar al F.C. Barcelona?) con sus tiro y su triple con el paso atrás, lo convierten en uno de los mejores tiradores de la Euroliga. Y sobre todo, su fantasía. ¿Cómo es capaz de perder la visión y línea de pase sobre su compañero cuando decide botar por detrás de la espalda hacia el lado contrario al desarrollo de la jugada y de repente, entre una nube de defensores, lanza con su brazo a modo de látigo esos pases, precisos, medidos? Tarczewski, Biliga, Gudaitis… todos encuentran una mina en aquellos balones que de repente, reciben bajo el aro. Presenciar el juego del canario sigue siendo una debilidad.

 

Con Luis Scola, cuadra todo

              Parecía que en Milán tenían la plantilla perfilada… hasta que tras la Copa del Mundo, el argentino Luis Scola se decantó por el remozado proyecto italiano. Y lo cambió todo. Hasta la manera de jugar. “Estoy feliz de tener esta oportunidad de jugar en Milán en este momento de mi carrera . Y es aún más especial tener la oportunidad de jugar para un entrenador como Ettore Messina”. Todo gira en torno al veterano ala-pívot. Y con acierto, porque sus 7 victorias y 3 derrotas cosechadas hasta este momento, empatados en la tercera posición con el Real Madrid, les hace ser candidatos a la próxima Final Four alemana.

              Con Luis Scola se juega con los pívots, sea desde el poste bajo, donde sigue atesorando maestría, como continuando bloqueos (¿les suena?). Ettore Messina se puede permitir, en ocasiones, el lujo de utilizar tres hombres altos (con el condicionante de Jeff Brooks como alero) y donde sus bases, sobre todo Sergio Rodríguez, tiene la posibilidad de contar al salir de un bloqueo directo, con líneas de pase tanto en poste alto como bajo de forma simultánea y poder jugar con todos los elementos. Porque con la venida de Scola, se ha conseguido una más que apreciada capacidad de pase. Él, desde cualquier posición puede dar el balón hacia donde más convenga y por ende, convertir al actual Armani AX Exchange Milano en uno de los mejores equipos pasadores de la Euroliga y justificar con esta letra … no tan pequeña, el que esté arriba, con los grandes. Y de cara al espectador, se convierten en un espectáculo presenciarles.

 

Profundidad en la plantilla para… ¿no es esa una cualidad de los candidatos al título?

              Decíamos que la plantilla, antes de las incorporaciones de Sergio Rodríguez y Luis Scola, parecía casi perfilada. Y es que había profundidad, muchos elementos válidos, que les faltaba navegar junto a comandantes. Que ya los tienen. Tipos sacrificados como Michael Roll, Aaron White o Shelvin Mack, procuran esa seriedad y responsabilidad en el trabajo, que inculcan a tipos que históricamente no lo han sido tanto, como Nemanja Nedovic o Vladimir Micov. Intentar esforzarse y entrar en una dinámica en la que el umbral de esfuerzo ha subido considerablemente. Si un jugador de 39 años lucha por cada balón, como Scola, ¿por qué no lo van a hacer ellos?

              Y por esta razón, en las gradas lo disfrutan, lo agradecen y les ovacionan. Porque este es el único camino que han conocido al triunfo. Además, ganan. Milán vuelve a contar en Europa y eso, aunque sea “puñetero” para los rivales, como aficionados, lo agradecemos. Las sólidas costuras de Ettore Messina, están logrando una más que atractiva indumentaria en los suyos, una línea de “ropa a probar”. Su trabajo y su sapiencia lo garantizan. “Creo que nos divertiremos” asevera Scola.