Los cuatro de Vitoria: Fenerbahce (II)

Los cuatro de Vitoria: Fenerbahce (II)

Antonio Rodríguez

Fenerbahçe significa últimamente Final Four. Es así desde que Zeljko Obradovic consagró una estructura de equipo campeón, algo que tardó un par de temporadas, que en Euroliga nada es regalado. Tras una decepcionante primera en la 13/14, en la que los turcos no llegaron ni a cuartos de final, para la siguiente cita llegaron a la Final Four de Madrid y desde entonces, su último partido de competición en las tres últimas, ha sido la gran final, levantando el trofeo en 2017. Nada menos. Ese es el legado que está dejando al club otomano el entrenador más galardonado en la historia de clubes en Europa.

Fenerbahçe ha logrado este curso el mejor récord de victorias y derrotas en liga regular desde que se instauró esta liguilla de 16 equipos, en 2016: 25 victorias y 5 derrotas. Algo que ha asombrado, vista la exigencia del sistema de competición actual. Sin embargo, el infortunio parece ir de la mano de los de amarillo y azul, pues con las bajas ya consabidas de Joffrey Lauvergne y Luigi Datome, se unen las dudas si actuarán o no, de Jan Vesely y Nikola Kalinic. Algo que trastoca totalmente el juego del equipo.

¿POR QUÉ SON EQUIPO DE FINAL FOUR?

Porque tienen la mejor defensa exterior de toda la Euroliga. Posiblemente la mejor defensa, sin añadidos. Pero pongamos en consideración también al Real Madrid en la zona. Es espectacular el orden defensivo que manifiestan a cada posesión que toca proteger su aro. La agresividad y los movimientos de sus jugadores de perímetro, sean Kostas Sloukas, Bobby Dixon, Nikola Kalinic o el propio Melih Mahmutoglu, que carente de cualquier privilegio físico, lo suple con tesón, es acompañado por la rapidez en los desplazamientos de Jan Vesely o Nicolo Melli, para saltar fuera de la línea de 6,75 y poder recuperar la defensa cercana al aro con una velocidad envidiable. Sobre todo, la sincronización. Es casi perfecta. Por ello, las condiciones en las que podrá aparecer el checo Vesely (enorme hermetismo en su condición actual), para esta defensa, será crucial.

Además, de su talento en ataque ya conocemos todos. Si han llegado aquí es por la dirección -perfecta- de su base, el griego Sloukas, del que Rick Pitino se derritió en halagos cuando lo descubrió, hace que todo funcione. Pero es que cuentan con el talento individual de Bobby Dixon, aunque sea tan inconstante y la movilidad de sus tres principales interiores Jan Vesely, Niccolo Melli y Luigi Datome, la polivalencia que exhiben y ser capaces de anotar -los dos últimos-, desde cualquier posición. Todo ello es un ramillete de virtudes que muy pocos equipos pueden conseguir.

Y como añadido, nos enamora su juego desde lado débil. Realmente, no sería correcto decir lado débil, porque los sistemas de Zeljko Obradovic son los que más insisten de los cuatro clasificados de la Final Four de Vitoria, en la figura del poste alto. El poder pasar el balón en la bombilla hace la vida mucho más complicada a los rivales, precisamente por eso: porque no hay lado débil. Cualquiera de las dos partes del campo es una amenaza. Y el uso de las esquinas que tienen, de buscar la espalda de los defensores cuando remontan línea de fondo… todo ello es un arte… porque tienen ese plus de buenas líneas de pase desde ahí.

¿QUÉ LES ESPERA EN SEMIFINALES?

Pues mirar en el botiquín, a ver qué pócimas tienen para que puedan jugar en buenas condiciones Jan Vesely y Nikola Kalinic. Muchas de las flores que hemos tirado a sus jugadores, de sus sistemas defensivos y ofensivos, cuentan con un importante sustento en estos dos hombres, sin contar con los definitivamente lesionados Datome y Lauvergne. La perfección defensiva en los dos contra dos, el evitar que jugadores como Larkin o Beaubois puedan romper por el centro la defensa, entrando a canasta, así como las continuaciones de bloqueo de Dunston, gran parte tiene su secreto en las condiciones físicas e intimidación de Vesely. Ser el ‘perro de presa’ del mejor hombre exterior rival, puede ser cosa de Kalinic.

Sin ellos, el riesgo y la clara apuesta por el juego exterior en Zeljko Obradovic, es clara. Y pedirá un esfuerzo más de concentración en todos ellos. El acierto de Dixon, de Guduric, de Sloukas, pesará mucho más en Vitoria. Ahora, de repente, el pívot turco-jordano Ahmet Duverioglu cobra especial relevancia. Él sabe jugar en poste alto, manejarse en esas alquimias baloncestísticas de Obradovic. Se maneja aceptablemente también en poste bajo. Pero es lento defendiendo y quizás el jugador que más reprimendas se lleva de su entrenador, por falta de concentración. Mucha responsabilidad, quizás demasiada, caerá en él. Se prevé una gran batalla de jugadores exteriores y el ansiado acierto en el triple.

UN DATO

O varios. Añadan algo más. En este curso hemos disfrutado en tres hombres, de dar un paso adelante en su catálogo de excelencias: el alero Marko Guduric, al fin, se ha reivindicado como un jugador importante. Sus 9,4 puntos de promedio y un escalofriante 50% en triples durante la liga regular (que subió más en los cuartos de final ante Zalgiris, con 13 puntos y 55% desde la línea de tres), le hacen ser alguien muy a seguir. Muchísimo más que en la 17/18, que significó un asentamiento en Estambul. Segundo, la mejora en la suspensión de Nikola Kalinic. Cierra más el codo, su gesto con el brazo ejecutor es más acompasado con el resto del cuerpo y ya no es, ni por asomo, la lotería que era hace tan solo dos temporadas. El 28,6% en triples, se ha convertido en 38,6%, que está francamente bien. Por último, la progresión en los tiros libres de Jan Vesely. 55,7% hace 2 años. 70,7% el curso pasado y este, un más que notable 79,5%.

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