El Real Madrid en Euroliga, un reclamo culturalmente atractivo

El Real Madrid en Euroliga, un reclamo culturalmente atractivo

Antonio Rodríguez

La imagen era desangelada. Tres mil aficionados aproximadamente se habían congregado en el Palacio de los Deportes madrileño. Claro que, a pesar de vestir de verde, el rival del Real Madrid no daba para lo mismo. Veinticuatro horas de tantas cosas. Era el Magia Huesca en un partido aplazado por un día, tras el festín de gala. Los Celtics abandonaron esa misma mañana la capital de España tras disputar una de esos eventos para la posteridad: el Open McDonald´s. Y en lunes por la noche, ante los oscenses, en las laderas de la ACB, curiosamente la ACB más seguida de la historia, sin embargo mucho más terrenales que los Bird, McHale y Parish, aun contando con Drazen Petrovic, los tres mil que poblaban las gradas, nos parecieron unos aventurados.

“El Madrid de Arvydas Sabonis tuvo una media de 3.300 espectadores acudiendo al Palacio de los Deportes en 1995, el año que quedaron campeones de Europa”, nos hace recordar Faustino Sáez, periodista de El País. Con Drazen Petrovic en Europa -vale que era la Recopa-, se congregaron para tales encuentros, una media de 5.200 espectadores, contando que el día de semifinales ante la Cibona, se llenó el recinto en sus 11.000 localidades. Todo ha cambiado. Ahora, es una nueva época.

“La media, hoy casi de 10.000 espectadores, supera de calle los 5.500 que se desplazaban a ‘La Caja Mágica’ en la era Messina y la mayor afluencia en los últimos 20 años, los 8.000 fieles que durante el primer año de Joan Plaza (2006/07) en Vistalegre” concluye Faustino Sáez, mostrando a las claras, comparaciones que sí son odiosas.

 

UN BALONCESTO QUE ‘CULTURALMENTE’, ENAMORA

El Real Madrid está en otro tiempo. Puede ser su época más dorada y eso, semana tras semana, se muestra en un fetiche que entusiasma a la concurrencia: la Euroliga. La cita en el antiguo Palacio, hoy Wizink Center, es como un ejercicio placentero que les conduce a los aledaños de la calle Goya, a agolparse en las taquillas de la plaza Felipe II, a sabiendas que se va a disfrutar. “¿Quién no quiere ver a este equipo?” pregunta a modo de respuesta Fernando Rodríguez, un aficionado de 49 años, empleado en una empresa de productos sanitarios, que ha de desplazarse 80 kilómetros cada vez que ha de verlos. “Sabes que vas a ver un partido, sabes que vas a ver un buen partido. Pierda o gane, pero siempre vas a ver un buen partido, con independencia que el rival sea mejor o peor”. José Manuel, un técnico de seguridad de 55 años, prejubilado por enfermedad, tiene claro que “con el partido del jueves o viernes, para mí es como si con el baloncesto, empezase el fin de semana. Es que es un espectáculo tan divertido, tan emocionante y tan maravilloso, como si me fuera al teatro, que también lo frecuento. Y este baloncesto es un espectáculo tan atractivo como cualquier otro tipo de actividad”. Sensación que se respira en Madrid. Para una ciudad tan inquieta culturalmente hablando, con una enorme diversidad de ocio, el partido de Euroliga del Real Madrid, supone una de las mejores ofertas hoy día.

Diego Díaz, de 44 años, otro aficionado, actual director general en España de una compañía internacional de servicios logísticos, confirma esta sensación. “Soy abonado del Real Madrid desde hace 25 años. Y en mi opinión, esta Euroliga que disfrutamos ahora, no solamente por la calidad deportiva de todos los partidos, sino como opción de ocio, es una oportunidad única para pasar unas cuantas horas de absoluto disfrute”.

Maché, aficionada de 52 años y actualmente jefa de ventas de una empresa farmacéutica, se une a esta vertiente porque “actualmente, el baloncesto europeo tiene mucho nivel. Y con su sistema de competición, es una gozada y un privilegio poder tener a todos los grandes equipos que pasen por aquí, que vengan a Madrid. Te sacas un abono y, que viene el CsKA, que viene el Olympiacos… pues es un incentivo más para elegirlo por encima del cine o irte a tomar copas. Estamos gozando de un momento fantástico del Real Madrid, que es mi equipo. Y si tienes pandilla de amigos, comentas, que todos somos entrenadores en el fondo. Es una oferta de ocio distinta y es un privilegio poder disfrutar de esto aquí, en Madrid”.

Y todo “comienza por el factor éxito. Es un equipo que ha ganado Euroligas en los últimos años y haciendo un baloncesto muy atractivo. Eso llama” asevera otra de las voces autorizadas Lucas Sáez Bravo, periodista de El Mundo. “Ver al campeón de Europa, que todos los años se codea con los mejores, atrae. Me parece fundamental la identidad del proyecto. Desde que lo cogiera Laso, toda la revolución que se ha vivido, manteniéndose lo bueno, la identidad de un juego ofensivo, donde ves emoción en los partidos, ves remontadas… Todo esto, va creando una conciencia colectiva que te lo vas a pasar bien en el Palacio de los Deportes, más allá de que seas muy madridista o poco, seas muy baloncestista o poco”

Factores personalizados en un ingeniero de 49 años llamado Antonio Fernández, fiel seguidor del equipo. “Yo no he sido un tipo muy de baloncesto, sino más de fútbol. Y de hecho, soy del Atlético de Madrid, ya me contarás. Sin embargo, un día un amigo me arrastró en 2011 a ver un partido del Real Madrid. Y lo que recuerdo era el ritmo endiablado, que yo sólo veía las suelas azules de las zapatillas de Sergio Llull volando y las de Jaycee Carroll cuando se levantaba para tirar triples. Y pensé que esto me gustaba, que es mucho más trepidante y con más incertidumbre que el fútbol. Sí te confieso que, si el Madrid no estuviera viviendo esta época dorada, no hubiese seguido. Pero con lo que hay ahora, inmediatamente quise hacerme socio.”

Esto es algo que lo tienen mucho más marcado los aficionados. Fernando Rodríguez puntualiza que “claro, si lo comparamos con las épocas oscuras de Messina, los ‘Masseys’, Quinton Hosley y compañía, pues ahora tenemos buenos jugadores y un entrenador, que no era de mi agrado, pero que me ha convencido”.

David Manzano, informático de 48 años, “quizás porque me tragué muchas películas de serie B hechas por actores que no llegaron a nada, con guiones salchicheros, presupuestos a lo loco y escenarios de cartón piedra, soy consciente de lo buenas que son las películas ahora en el Wizink Center. No se racanea en las posesiones. A lo que un jugador esté libre de marca, tira. ¡Y cómo tiran! Ver a Jaycee Carroll levantarse, es como ver en la gran pantalla a Bruce Willis cogiendo una pistola. Y esa sensación de felicidad desde que la pelota va saliendo de su mano… no hay nadie más cool”.

Siendo deporte, con lo impredecible que es, donde ni tan siquiera el fútbol, el evento que más público congrega en la ciudad cada jornada, asegura un gran espectáculo, el baloncesto en este caso sí lo tiene. “Parte de la base, que el Real Madrid tiene jugadores que gusta ver” continúa Lucas Sáez Bravo. “Desde los españoles, que llama mucho. Piensa en Sergio Llull, un tipo capaz de decir ‘no’ a la NBA por pertenecer al Real Madrid. El año pasado ibas a ver al chico de moda en Europa, como última oportunidad, Luka Doncic, porque sabías que iría a la NBA, como sucedió con Mirotic antes. Cuando tuvo a Sergio Rodríguez, era un jugador diferente que había que ir a ver. Este año, Tavares está enganchando y enamorando”.

 

ENMARCADO EN UN GRAN ESCENARIO

El Real Madrid ronda casi los 11.000 espectadores de media. 11.000 localidades que se ocupan fieles a la demanda de espectáculo, Euroliga o Liga Endesa. Es de los espectáculos, ya sean eventos o recintos de otra variedad, más visitados de Madrid. Casi siempre asegura el lleno, independientemente quién sea el rival. Pensemos que el que lleva aquí la palma, el Centro de Arte Reina Sofía, con 3,8 millones de visitantes, fue el lugar con mayor afluencia. Si hacemos una media, reduciendo su calendario a los martes que cierra y algunas fechas festivas señaladas, hablamos de unos 12.200 espectadores aproximadamente cada jornada. El Museo del Prado alberga cada día 7.700 aficionados y el Parque Warner, como otro de los recintos con más demanda, unos 8.000 (teniendo en cuenta, que la periodicidad de estos tres casos, las tres mayores afluencias en Madrid en global, es mucho mayor que las 16/17 visitas en partidos de Euroliga del Real Madrid).

El Wizink Center, no solamente alberga el secreto bajo sus entrañas del juego del Real Madrid, sino el marco que tiene alrededor. Emilio Escudero, uno de los clásicos periodistas que cubre baloncesto en el diario ABC, remarca “El recinto por dentro es bonito, muy bien iluminado con las últimas mejoras y la zona invita a abrir boca antes del partido y a continuarlo después con una buena oferta gastronómica para todos los estómagos. Su cercanía con el centro y su buena comunicación, hacen que continuar la fiesta sea más fácil”

Lucas Sáez Bravo es de la misma opinión. “Ayuda que el Wizink Center esté en el centro de Madrid, que se pueda llegar en transporte público”. El aficionado Diego Díaz presume con ello: “Junto con el partido, para el aficionado, quedar a tomar antes unas cañas con amigos, cenar con posterioridad en una gran variedad de cocina temática, es todo uno. Por mi trabajo, tengo la oportunidad de llevar a numerosas visitas de fuera de España y encuentran la mezcla cañas-partido-cena, como única en Europa”.

Un combo muy deseable que el madrileño lo ha tomado como un rito. Los restaurantes que flanquean la zona son muy conscientes de los partidos. “Mira, aquí los tengo todos señalados”. El propietario del bar “La Pituka”, ubicado en la calle Fuente del Berro, a escasos pasos del Wizink Center, muestra un calendario con todas las fechas marcadas en azul de los eventos en el recinto, con especial prioridad a los partidos de Euroliga del Real Madrid. “Esos días, sabes que vas a cerrar tarde”. Allí se juega buen baloncesto y allí, el madrileño, encuentra un punto de un divertimento sobresaliente con nuestro deporte y una competición especial: la Euroliga. “Una de las reflexiones habituales de Pablo Laso, es aquella en la que explica que su mayor orgullo, por encima de los títulos, es haber construido un equipo ‘reconocido y reconocible’. Esa frase resume la comunión de este Real Madrid con su afición” finaliza el periodista Faustino Sáez. 

“El compromiso con el juego veloz, atractivo y anotador y con la competitividad constante, han hecho de este equipo, un espectáculo estable en el barrio de Goya. Seduce a mucha gente, porque condensa la esencia estética y recreativa de este juego. Y ese compromiso ha calado”.