El 1x1 de los campeones de la Euroliga

El 1x1 de los campeones de la Euroliga

Antonio Rodríguez

El Real Madrid se proclamó campeón de la Euroliga de baloncesto en la Final Four de Belgrado y en Endesa Basket Lover repasamos uno a uno el papel de los nuevos reyes de Europa.

FABIEN CAUSEUR: Magnífico, sobre todo en la final. Comenzó pisando fuerte y con mucha inteligencia, no dejó que Cory Higgins siguiese anotando con la fluidez inicial. Fue partícipe en la racha de triples que rompió el partido semifinal en el segundo cuarto. En la final, simplemente, fue el mejor de los suyos. Gran esfuerzo a unas más que notables condiciones atléticas -de las que poco se hablan- y decisión con su 3/3 en triples. Sentenció el partido con dos tiros libres con el convencimiento de anotarlos, tras fallar dos anteriores -supuestamente- decisivos. 17 puntos en el choque por el título. Repetimos, magnífico. NOTA: 8.

ANTHONY RANDOLPH: Gris, oscurecido y discreto. Sobre la base del que todos aportaron a lo largo de esta Final Four, Randolph anotó 5 puntos en los dos encuentros. En el primer arreón blanco de la final, estuvo él. Fue lo mejor que dio. Jugó algo más de 11 minutos en la final, pasando bastante desapercibido. NOTA: 5.

RUDY FERNÁNDEZ: Espléndido. Tan sólo 11 puntos en los dos enfrentamientos, pero en momentos importantes, porque él los convertía en decisivos. Hasta su lesión en el hombro que le impidió jugar gran parte de la segunda mitad de la final, estuvo magnífico en defensa ayudando, robando balones, capturando rebotes y con seguridad en sus entradas. Para que nos hagamos una idea de su importancia, anotó tan sólo uno de los cinco triples que intentó. Pues del que nos acordamos fue del acierto. Él es así. NOTA: 7.

LUKA DONCIC: Parecía un veterano y se quitó gran parte de la responsabilidad que le atenazó un año antes. Su 0/9 en Estambul se convirtió en un 7/20 y aunque el porcentaje no es bueno, sí es cierto que arrancó la final con tres canastas consecutivas y el triple en el contragolpe al inicio del 2º tiempo que hizo creer más que nunca que el Real Madrid podía ganar. Si algo se le puede criticar es que ante la marca de Melli, prefirió no atacarle y desbordarle en 1x1 con paso atrás y tiro exterior. Quizás por táctica, quizás porque pretendía dejar la zona desocupada para el tráfico de sus compañeros, pero sí echamos de menos alguna entrada más suya. Aún así, liderando al título, que era de lo que se trataba. NOTA: 7,5.

FELIPE REYES: Otro caso parecido al de Rudy, pero más exagerado aún. Jugó 29 minutos en los dos enfrentamientos, y en unos 15, más o menos, parecía ser la estrella del partido, pidiendo el balón, resolviendo en poste bajo, arrancando rebotes ofensivos y focalizando el choque hacia su figura. Los que sigan pensando que por condiciones físicas no está a la altura de esta final (ante los dos conjuntos más físicos de Europa), que se vayan buscando otras teorías. Estuvo sublime. NOTA: 7.

FACUNDO CAMPAZZO: Lo que temían en la Casa Blanca, se cumplió: Facundo Campazzo no llegó en condiciones óptimas a esta cita, tras su lesión. Apenas 16 minutos si sumamos toda su actuación en Belgrado. Eso sí, el pundonor inicial sobre Sergio Rodríguez, jugando muy duro con él, así como frente a Wanamaker, puso el umbral del esfuerzo sobre sus compañeros. Y eso es muy de agradecer. NOTA: 5,5.

GUSTAVO AYÓN: Mucho mejor en las semifinales que en la final. Ante los pívots del CsKA se hizo grande, muy grande, lanzó ganchos desde el cielo y siempre fue un fiero competidor. 12 puntos y 11 rebotes ante ellos. ¿Su lunar? El ya conocido, que no resultó ser tragedia, por suerte: el 4/8 en tiros libres. En la final, simplemente dio paso a un inconmensurable Tavares. De su raza y carácter ganador siempre hay que hablar en positivo y los de su alrededor se alimentan. NOTA: 6.

JAYCEE CARROLL: Si el Real Madrid fue campeón es porque jugadores como Jaycee Carroll estuvieron a su mejor nivel en el momento más adecuado. Algo más de 26 minutos disfrutó en total y un perforante 5/10 en triples. Dos de ellos tuvieron su firma en la embriagadora racha de 5 consecutivos que mostró a los moscovitas, que iban a claudicar de nuevo. Defendió (increíble que cada año mejore en eso) y en pista fue un baluarte más. Hacemos un paralelismo con Rudy y sus tiros: cuando el anotaba, el encuentro se ladeaba del lado del Real Madrid. NOTA: 7.

WALTER TAVARES: Pues humildemente pensamos que fue el elemento diferencial entre la semifinal del año pasado y la final de éste. Y es que Walter, en el partido más importante de su carrera, fue un muro inexpugnable que los turcos no supieron superar. Esto, que como frase hecha está más que manida, la podemos sacar algo de punta: ¿cuántos puntos en la zona anotó Vesely con su presencia? ¿Cuántas veces Sloukas penetró a canasta en situaciones de pick&roll? ¿Cuántas entradas de Guduric o Kalinic, jugadores que cimentan gran parte de sus puntos yendo hacia el aro? Todo eso desapareció. Tan, tan grande fue, que por momentos vimos a Obradovic sin respuestas ante sus interminables brazos. ¡Y anotó los tiros libres en la final! Que tras un 1/4 en semifinales, pudieran haber dejado huella. Para nada. Espectacular. NOTA: 8,5.

SERGIO LLULL: Muy bien en semifinales, con 16 puntos y tres triplitos y más discreto en la final. Hay que reconocer que a Sergio le ha llegado esta Final Four muy pronto. Pero también hay que reconocer que es un fenómeno sobre una pista de baloncesto, sacrificándose por sus compañeros. Tuvo una misión clara: detener a Bobby Dixon, el mejor peón turco en la final y si para ello, tenía que cometer faltas, se cometían. Y si para ello, había que jugar pocos minutos y lucir menos aún, todo sea en pos del equipo. Y lo hizo. Ahí radica su grandeza. Chapeau por su actitud… y el alegrón que se llevó con un nuevo título, que no tiene precio. NOTA: 6.

TREY THOMPKINS: Lo pudiéramos denominar como el “héroe anónimo”. Cuando nadie lo esperaba, ¡zas!, apareció Trey. Dos triples en semifinales (para un total de 12 puntos) y ese rebote ofensivo, que se merece veneración por parte de la hinchada blanca hacia su persona. Sobre todo, que estuvo a la altura -y lo incrementó un par de pasos más- en agresividad, contundencia y sacrificio. Puede que empujase en el rebote ofensivo de su canasta decisiva de la final, pero sus dos rivales no estaban de adorno, lo que muestra que si tocaba morir, lo hizo. Defendió a los pívots rivales con todo el convencimiento de poder hacerlo y cuando estaba abierto y solo… ¡qué manita, oigan! NOTA: 7,5.

JEFFERY TAYLOR: A Taylor era a otro de los que le tocaba trabajo sucio. Y cumplió. Se vio desbordado en la semifinal ante Higgings, porque tiene uno de los 1x1 más devastadores de Europa e intentó defenderle con más agresividad que cabeza. Pero cumplió sobradamente en los minutos que estuvo en defensa en el resto de minutos que jugó, siendo esa figura polivalente que marca diferencias por tener condiciones físicas para marcar tanto a un alto como a un pequeño. NOTA: 5.

PABLO LASO: Estuvo brillante, sabiendo cómo tomar decisiones según iban transcurriendo los partidos. Cuando sus jugadores estaban acertados con el triple, sabía lo que tocaba para romper. Cuando había que jugar sobre Felipe (es que es de genio asumir esto), a por ello. Cuando tocaba penetrar, espacios. Defensivamente, marcó una defensa fantástica en la línea exterior ante Sergio Rodríguez en semifinales y en la final ante Fenerbahçe, asumiendo que con Tavares tenía la zona controlada. Tenía clarito en su mente que todos podían aportar, que llegaría su momento, y bien que se notó. Carácter para decidir lo que le tocaba a Llull hacer, tener mucha mano derecha en estos momentos tan trascendentes y con todo el trabajo durante una agotadora y tan complicada temporada, ser consciente de la enorme calidad de sus jugadores, como para saber decidir sobre sus arranques y sus actuaciones. NOTA: 8