En todas las Copas se sonríe igual (y II)

En todas las Copas se sonríe igual (y II)

Antonio Rodríguez

VALENCIA BASKET

              El todo y el nada en 48 horas. Su competitividad, ambición y hambre casi de peli de zombis por ganar al Barça, nos pareció una afirmación en el club y en sus posibilidades. Como para encarar al Real Madrid y ser el primer plato de una jornada de semifinales que se antojaba primorosa. Y como los soldados en “The mummy” cuando se les acabó el encantamiento, se desvanecieron como polvo en la arena. Así, tal cual. Una gran defensa de los blancos no quita para que pudiesen haber sacado lo que sí tuvo Bilbao Basket en la jornada de cuartos. Fueron como el GIF de Travolta en Pulp Fiction, mirar a un lado (cuartos de final), a otro (semifinal) y no entender nada. Así nos quedamos los aficionados.

              Es cierto que el bajo estado físico por ciertos problemas en Guillem Vives, obligaba a Quino Colom muchos minutos. Pero es que no apareció nadie para ser abanderado. Por eso, nos gusta más pensar que el desequilibrante Bojan Dubljevic volvió a aflorar en los momentos que cuentan ante los azulgranas, que la defensa fue notabilísima, que Mike Tobey es un jugador de categoría que puede decidir partidos y que los San Emeterio, Sastre, Colom o Doornekamp, pueden manejar un encuentro desde el perímetro si la vida se torna dura en las zonas.

¿Qué les depara el futuro?

              Pues que nos lo digan ellos. En verdad están a punto de encarar sus dos meses de verdad. El poder clasificarse en el los Playoffs de Euroliga, hazaña que les garantiza la participación para su próxima edición. Y esa continuidad y tranquilidad para trabajar con una plantilla que siga siendo de la máxima competición internacional, aclara muchas cosas. Para ello deberán bregar como hasta ahora y vencer en encuentros muy duros. Seguir con el notable alto como calificación, exhibido en los últimos tres meses, porque hoy día en Liga Endesa, son potencia. Por eso seguimos sin comprender qué pasó el sábado.

MORABANC ANDORRA

              Chapeau por ellos. Por dos razones: porque fueron capaces de vencer a uno de los gallitos de la competición y porque ellos sí, a pesar de un exasperante infortunio en semifinales, se les vio que intentaron hacer bien las cosas. Pero ante Unicaja, nada les salió. Con un 23 de 62 en tiros de campo y tan solo 5 tiros libres intentados, pocos argumentos quedan para vencer.

              Con todo, seguimos por felicitarles, porque ofrecieron un extraordinario partido de cuartos. Porque todo lo bueno que estábamos viendo en Moussa Diagne, se vio el viernes. Suspensiones, balones altos, defensa… uno de los iconos de la liga más escondidos, que quizás debiéramos poner los medios de comunicación un altavoz, que a este jugador hay que “venderlo” como se merece. Nacho Llovet tuvo la veteranía y sangre fría para anotar la canasta más difícil en el momento más comprometido y hacer ganar a los suyos. Dejan Todorovic sonreía ante su pabellón “de origen”, siendo el mejor andorrano en cuartos y el recital de Massenat, Hannah y Senglin entrando a canasta, es para enmarcarlo.

¿Qué les depara el futuro?

              Parte de su naufragio en semifinales vino por su pobretón 8 de 28 en triples. No deberían recibir tal castigo cuando no anotan desde el perímetro. Parece que de las muñecas de Hannah y Todorovic dependen en demasía. Pero jugando con la inteligencia y la dedicación que les hemos visto en muchos partidos de Liga Endesa, pueden seguir sonriendo a sus aficionados hasta Playoff, porque valen de sobra para ello. Y con el aval de buen juego por delante.

UNICAJA

              Tomar un taxi en la ciudad de Málaga y charlar mínimamente con el chófer, es ponerse al día del desencanto por el que sufre el malagueño de a pie con el deporte de élite de su ciudad. Del club de fútbol, directamente se niegan a hablar. Del Unicaja, llevan años haciéndolo con un pesar, que encoge el alma al verlos suspirar. Por ello, ante una plaza tan necesitada de alegrías deportivas como esta, el éxito de la final de Unicaja nos alegra enormemente. Ver el recibimiento de los aficionados al autobús del equipo a la llegada el domingo al Carpena dos horas antes de la gran final y su comportamiento sabiéndose ya derrotados, da para pensar que se puede confiar en el equipo.

              Y todo ello porque Unicaja venció a un equipo clasificado mejor en Liga Endesa, Casademont Zaragoza, esperando e insistiendo hasta que el cansancio rival, sus poderes y el apoyo del Carpena decantaron la balanza. Y porque en semifinales, dieron una muestra encomiable de fortaleza de plantilla, enorme defensa y algo que en las gradas les criticaban: hambre. Que todo ello valió para llevarles hasta la final y una vez allí, el festín ya estaba hecho. Sucumbieron ante el Real Madrid, sí. Pero los galones los tenían.

¿Qué les depara el futuro?

              Pues está por ver. Porque la madurez y liderazgo de Carlos Suárez se hicieron notar para que todos mostraran ambición. Que al talón de Jaime Fernández, tres partidos en tres días, se le hicieron mucho. Pero a pesar de ello, su esfuerzo y evasión del dolor (de verdad hay que valorarlo, porque está siendo inmenso), le volvió a hacer determinante. Que Darío Brizuela ha sido un fichaje acertadísimo y se vio cómo puede cambiar partidos con rachas asombrosas de puntos ante Zaragoza y Andorra. Que Alberto Díaz ya es maduro, aunque para su gente sigue siendo ‘el niño de la casa’ que se deja la piel y además, su trabajo le hace destacar en anotación. Y los recuperados Frank Elegard y Melvin Ejim les darán estabilidad.

              Todas ellas son piezas para tener una base fuerte y seguir en posiciones de élite en la Eurocup, junto con la aspiración de llegar a Playoff. Y una vez allí, oigan, que es Unicaja y no lo podemos obviar. Nuestra enhorabuena por su Copa.

REAL MADRID

              Campeones. Con portazo y vacío en sus rivales. Que su contundencia olvida de un plumazo rachas irregulares, las de cal y arena del último mes y medio. El Real Madrid supo ganar por calidad, tablas y profundidad de banquillo a su primer rival, RETAbet Bilbao Basket. A partir de ahí, su contundencia no dejó ni respirar al contrario. Porque su defensa resultó tan agobiante que no permitió ni un ápice de esperanza en ninguno de los 80 minutos que restaban hasta el título.

              Todo parte de un base de nivel mundial (incluyendo NBA, por supuesto) en Facundo Campazzo, MVP de la Copa del Rey 2020 y acaba por un pívot, el mayor intimidador de Europa ahora mismo en la figura de Walter Tavares. En medio, el éxtasis de Sergio Llull en cuartos (con 19 puntos y 4 de 9 en triples), los 16 puntos en 20 minutos de Anthony Randolph en semifinales y los 20 de Jaycee Carroll en la final. Pero nos quedamos con un 44,1% en los que dejaron a los rivales en tiros de campo (y un 31% en triples), con los que se complica perder cuando se tienen tantas armas ofensivas.

¿Qué les depara el futuro?

              Pues como todos los años, aspirar a todo. Quizás la adquisición más importante es la imagen, el ver al Real Madrid con su capacidad al máximo, sin pensar en estados de forma en ataque porque tienen tantas armas ofensivas que, siendo unos u otros, acaban resaltando. Es cuestión de defender como hicieron en Málaga. De ahí a encarar con todas las garantías los dos títulos que aún quedan por disputar.