En todas las Copas se sonríe igual (I)

En todas las Copas se sonríe igual (I)

Antonio Rodríguez

              Uno parece portador de ser el marciano entre marcianos, el bicho raro entre extraterrestres cuando aterriza en casa, a la rutina y sus quehaceres. La experiencia de la Copa del Rey vivida desde dentro es tan absorbente, tan embriagadora y desvirtúa tanto la realidad durante unos días, que a su finalización y una jornada de descanso  bien necesaria, pasea por su calle y parece alguien extraño, como aterrizado desde una nave espacial en lo que, hacía una semana tan solo, era nuestro hábitat natural. En cuatro días de hoteles, desayunos multitudinarios entre jugadores y periodistas, grabadoras y ropajes  en la mochila peregrinando al recinto del Martín Carpena, saludos y conversaciones con quienes te gustaría tener como vecinos algo más de cuatro días, a la par que no se quita ojo a lo que sucede en pista, exponen una realidad paralela, divertida, emocionante. Y en este ejercicio año tras año, uno cae en la cuenta que en todas las Copas, se sonríe igual.

              Y todo esto tiene lugar en febrero. El mes más corto, el de apretarse el cinturón tras sobrevivir el mes de enero a base de tarjetas bancarias como resultado de los excesos navideños. Cuando la rutina torna en tedio, porque muchas alegrías no da. En este escenario, pasada la primera vuelta de competición, aparece flamante la Copa del Rey. Málaga y su amable clima. La competición que, aunque nos haya dejado fríos durante las semifinales y la final (menos para el Real Madrid y sus seguidores), siempre encontramos el motivo de exaltación de nuestro deporte, el momento culmen para arrancarnos la explosión interna. Porque, repetimos, en todas las Copas se sonríe igual.

Nos emocionan los coros de aficionado vitoreando al rival. El “Andorra, Andorra” del fondo de Unicaja al contrario tras las semifinales, contestado con las mismas hacia el rival. Son un rito ya habitual que evidencian que sin eso, la Copa no sería lo mismo. O mejor decir, que la Copa es lo que es, gracias a tales arrebatos. A veces lo de la pista es lo de menos, aunque sea por unos segundos. Porque lo de la pista cuenta. Y mucho. ¿Y qué vimos en la pista?

Pues en Endesa Basket Lover vamos a intentar sacar algo bueno de cada uno, lo poco o lo mucho que ofrecieron según indumentarias, ciñéndonos a la pista.

F.C. BARCELONA

              Ni que decir tiene que siendo los grandes favoritos frente al Real Madrid, fueron los grandes derrotados. Parecía como que no intuían que su rival estaba escocido tras su derrota días antes en Euroliga, que Valencia Basket iba con toda la motivación y deseo de venganza. Cuando en La Fonteta se vieron claros indicios de dominio interior en el Barça, ¿en qué momento pensaron que era buena idea lanzar 43 triples? Aun teniendo un correcto acierto, ni este torneo es un “Rockets party” ni la radiografía de lo que estaba sucediendo les auguraba nada bueno. Nerviosismo, precipitación y lo que pocas veces hemos visto este curso: descontrol. Tuvieron la fortuna de capturar innumerables rechaces ofensivos (es lo que tiene lanzar tantos triples: que los rebotes suelen ser largos), para seguir intentando más de ellos a mansalva. La incredulidad entre todos a lo que estaban viendo, era evidente.

¿Qué les depara el futuro?

              Vuelven al acecho con esta jornada de Euroliga. Siguen aspirando a todo porque, entre otras razones, porque no deben caer en el tiro al blanco visto en Málaga que, lo más que puede darles es un peluche de ferial. La compensación con el juego interior precisamente en ellos, es tan efectiva como necesaria. Los azulgranas en concreto, que con Brandon Davies, Nikola Mirotic, Pierre Oriola y Ante Tomic, pueden tener el mejor cuarteto interior de Europa junto a algún otro elegido. Un borrón, muchas páginas de medios declarando las dudas sobre la dirección desde el banquillo, pero siguen teniendo los mismos poderes como cuando lo han bordado y les ensalzamos. Aspirando a todo. Es cierto que a partir de ahora, pocos altibajos se les permitirá.

RETABET BILBAO BASKET

              Increíbles. En el enfrentamiento de cuartos ante el Real Madrid es de justicia decir que en muy pocas ocasiones mostraron la capacidad de poder ganar. Por el contrario, nunca dieron sensación de tener perdido el partido, buscando la vida y competir el encuentro hasta las últimas consecuencias. Y ello ante los madridistas, que suena como rival inexpugnable para ellos, como molinos que se metamorfosean en gigantes. Está claro que es una actitud declarada ante cualquier rival. Ellos fueron quienes con mayor ahínco mostraron oposición a los futuros campeones en toda la Copa. Por lo que llegamos a la conclusión que, este RETAbet Bilbao Basket se cree que no puede perder ante nadie. Sus resultados hasta la fecha, vencer a todos los poderosos, son producto de esa mentalización. Es tal el convencimiento por ganar que vimos sobre la pista del Carpena que, la contrariedad permanente de ir por detrás, de no mandar, no les cabía en la cabeza. Debían tener claro que está escrito que iban a ganar y que con su voluntad y porfía, el destino ya proveerá. Asombroso.

¿Qué les depara el futuro?

              Pues con esta mentalidad tan arrolladoramente ganadora, pues seguir ganando. ¿Hasta dónde? No nos aventuramos a decir. Que nos sigan sorprendiendo. El ejemplo de lo que contamos es Axel Bouteille. Hay ocasiones en las que entra a canasta con toda la incertidumbre, suelta tiros desestabilizado, forzado, ante torres rivales y a dos metros por detrás de donde le hubiese gustado… y ¡acaban entrando! No deja de asombrar porque en pocas ocasiones hemos visto a alguien con esa fe ciega de acabar sacando algo positivo. Y ya no es entrar a valorar a Ondrej Balvin, que ya dio pistas en la pasada Copa del Mundo que sintiéndose importante, es desequilibrante. Es que, buscando añadidos, el encuentro que se marcó Emir Sulejmanovic fue de tal profesionalidad y progreso respecto a la pasada temporada, que la suma de todos ellos más la línea exterior, nos hace afianzarnos en la creencia que sí, que estarán en puestos de Playoff.

IBEROSTAR TENERIFE

              Muchos auguraron que los tinerfeños, a tenor de lo visto durante la competición liguera, serían uno de los agitadores de la coctelera que tanto gustan en Copa del Rey. Sin entrar en las expectativas de sus aficionados, muchos se aventuraban a situarles en la final. Pero todo eso, no resultó. Quizás la celebración más el cansancio acumulado del éxito por la Copa Intercontinental dio pie a privarles de la mentalización o frescura necesarias para afrontar este evento. El caso es que ni supieron ni pudieron. ¿Cómo es posible que teniendo un 59,3% en tiros de campo en su encuentro ante MoraBanc Andorra, con un 46% en triples incluido, sean capaces de caer derrotados? Porque perdieron 16 balones (11 más que el rival). Y cada uno de ellos (la mitad fueron recuperaciones rivales, lo que suponen canastas fáciles)  fueron un mazazo para una plantilla que muy a su pesar, al final se vieron reducidos a los puntos y creatividad de Marcelinho Huertas y Georgi Shermadini.

¿Qué les depara el futuro?

              Pues tiene toda la pinta que esta decepción es algo circunstancial, sin más. Dos eventos tan pegados de la importancia que tienen, afrontarlos con el máximo, era muy difícil. Siguen viendo la eclosión de Santi Yusta (9,3 puntos en 17 minutos, cuando en las cuatro temporadas anteriores, jugando 15 por partido, anotaba 6,1), la confianza y asentamiento de Gabriel Lumberg, el impacto añadido de Aaron White y que la conexión Marcelinho-Shermadini y Marcelinho-Salin siguen estando entre las 10 primeras en la Liga Endesa en asistencias y anotación. Estarán en Playoff… y puestos ellos a soñar, ya veremos el resto.

CASADEMONT ZARAGOZA

              Otros a los que no se les debe “hacer bola” el mazazo copero. La baja de Javier Justiz ha hecho daño y a falta de una incorporación si se diese el caso, erosiona una estructura de plantel muy bien definida. Aun así, pensamos que tan solo lo hace de forma superficial, porque siguen siendo un equipazo que juega -y muy bien- al baloncesto. Vimos por momentos dominio en el juego ante Unicaja en cuartos de final. Deben tomarse este traspiés como que el cansancio hizo mella en decisiones de un estelar D.J. Seeley en los últimos minutos, en un par de pases mal dados y en un campo atrás casi cómico. Sin esa fatiga, es impensable concebir errores así.

¿Qué les depara el futuro?

Si Carlos Alocén sigue atacando la canasta y forzar faltas como hemos visto en tantas ocasiones este curso y la decisión de Tryggvi Hlinason continúa a lo visto en las últimas fechas, todo lo demás seguirá siendo un camino de rosas para ellos. Eso sí, rosas con espinas, puesto que la exigencia es muy alta: ser vigentes semifinalistas y estar en tales puestos a estas alturas de temporada, pueden suponer una terriblemente exigente. Convencidos estamos que valen para ello, pero veremos su respuesta.