Madrid 2019: El álbum de la Copa del Rey

Madrid 2019: El álbum de la Copa del Rey

Antonio Rodríguez

Madrid, ciudad copera. Con este álbum, a modo de epílogo, exponemos de forma cronológica algunas de las imágenes más curiosas de lo acaecido en el parquet del Wizink Center. Por encima de resultados, que prime la belleza. Ante ustedes, la Copa del Rey de todos los calificativos.

Davin White vuelve a sentirse líder de un club que pretende estar un paso más allá, semifinales. Al púlpito de los cuatro mejores se llega con canastas como ésta. Fe ciega en sus posibilidades.

El idilio con el aro de Nico Brussino. De cuando la extensión del brazo parece llegar hasta el aro.

Deporte de contrastes. De gigantes y de… no tanto, de vencidos y derrotados, de imágenes engañosas. En definitiva, baloncesto.

Acorralado. Thomas Heurtel en problemas. Tres, fueron tres los cuartos en los que Valencia Basket puso en problemas al Barça Lassa. Los azulgranas supieron salir del atolladero.

La euforia. Adam Hanga desata la pasión en el banquillo azulgrana. Una victoria al alcance. Todos excepto Svetislav Pesic, que pide a su jugador que baje a defender. Mantener la guardia, ante todo.

El ídolo. El homenaje al más grande. El marco de la Copa del Rey para rendir pleitesía a Juan Carlos Navarro. Toda la Liga Endesa postrada a él.

Ganar o perder. En el torneo del KO, los jugadores apuestan todo a una carta, a una jugada. Will Thomas sabe de eso y lo ejecuta.

El mago. Ante los ojos de más de trece mil espectadores, llegó a crear la expectación permanente del siguiente truco. Su chistera no tuvo fin. Hipnotizó a todo el recinto e hizo bailar al compás que quiso a los cinco rivales en pista. Un genio.

Volar sobre el skyline de Madrid. Eso es lo que hizo el Divina Seguros Joventut hasta que el cuerpo aguantó. Lo de cuartos de final fue un cuento de hadas para ellos. Lo de las semifinales se quedó en algunos golpes de varita. Enhorabuena por ellos.

Sin reparos ni remilgos, Darío Brizuela, que de eso no conoce, busca el balón en misión imposible. Anthony Randolph sabe del intento baldío. Real Madrid accedió a semifinales.

El balón, caprichoso juez y parte. Siempre protagonista.

Colton Iverson puede parecer una grúa de enorme tonelaje para grandes construcciones. La que lleva Iberostar Tenerife creando a lo largo de estos últimos años. Edificación robusta con planos traídos desde Minnesota.

Las manos de Walter Tavares o parecer jugar con un pomelo. Esa bendición de la naturaleza.

De trucos y artimañas, como buen argentino, Marcos Delía. Si es que, ante manos tan grandes, hay que buscar recursos, aunque sean ilegales.

Una Copa es esto: una posesión es un premio. Aferrarse a un balón como metáfora de supervivencia. No le sirvió a Harangody en esta ocasión.

La gran final y sus protagonistas, a escena. La oscuridad y el fuego como preludio a la batalla. Todos aguardan.

De batalla hablábamos precisamente. De retos y enganchadas, de provocar y de aguantar. De guerra psicológica entre Rudy Fernández y Adam Hanga.

Hay que apreciar y valorar la distancia desde la que lanzó Sergio Llull para forzar la prórroga. Y saber que ese tiro no iba contra tablero, sino limpio muy arriba, muy arriba y certero muy abajo, muy abajo. Canastón.

La euforia de la victoria. El título y las emociones. Barça Lassa, campeón de la Copa del Rey 2019.