La Copa del 'levántate y anda'

La Copa del 'levántate y anda'

Antonio Rodríguez

F.C. Barcelona Lassa se llevó un título copero cuando nadie lo esperaba. Ni tan siquiera sus aficionados. Planteándolo como un paso a paso, con la prohibición casi explícita de mirar muy arriba, en tres días derribó las barreras para erigirse como campeones.

 

        El grito de Rakim Sanders era un mensaje desde el Gran Canaria Arena para que se oyera a los cuatro vientos. Para que tuviera eco incluso. Ecos desde las catacumbas en las que estaba sumido el F.C. Barcelona, que tuvo la fuerza incluso para desplazar una pesada lápida que llevaba consigo y parecía enterrarles. El jugador estadounidense tras anotar el triple que significaba el 40-54 en el minuto 26, bramó para sentirse vivo y para hacer ver que aquello del “levántate y anda” es tan posible como cierto.

 

            El “nuevo equipo” del “nuevo Pesic” apareció en esta nueva edición de la Copa del Rey con una cartilla de racionamiento al menos, que le dio apalizar a RETAbet Bilbao Basket unos días antes. Venían de Vitoria, ¿eh?, de mendigar por las esquinas en la jornada que significó la destitución de Sito Alonso y al borde del fallecimiento por inanición. Que algunos les dábamos ya como mortaja, vaya. Llegó Svetislav Pesic e insufló vitalidad. Vitaminas. Las de su energía como para gritar y gesticular durante un entrenamiento, como para que dentro de la pista intentando dar instrucciones, Petteri Koponen se lo llevara por delante y le destrozara los ligamentos del hombro. (imaginen el golpe). Eso es energía. Como la de hacer aspavientos desde la banda en esta cita insular, sin acordarse de su mal y seguramente sintiendo la punzada del dolor. Como una vacuna inyectada que cura y da salud.

 

            Y puso orden. Vio un par de entrenamientos y puso orden -repetimos-. Y se dio cuenta que había mucho espíritu competitivo en los suyos, pero más frustración que otra cosa. Y les puso a jugar. Tirarles a los leones frente Baskonia (en el duelo más atractivo a priori de cuartos de final) asumiendo que podían hacer daño, aunque más con las manos que con armas que aún no creían tener. Y salieron victoriosos. Con suficiencia y confianza. Y el anfitrión, que por momentos levitó sobre el parquet sobre una alfombra mágica en forma de triples (increíble el 14/24 que cosecharon desde la línea de tres, en las dos primeras partes que jugaron), llegó a claudicar también. Y ¡tachán!, ya teníamos al Barça de siempre, al competitivo, al ganador, al del clásico. Al rival del Real Madrid…otra vez. En esta Copa del Rey, el CAMPEÓN.

 

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            Estaban vivos -y muy vivos- y contando para todos. Y viendo cómo discurría el encuentro, siendo una apisonadora y avasallando al Real Madrid, llegó el grito de Rakim Sanders al triple. Jugadores denostados que de repente eran importantes. Cuando el Real Madrid achuchaba, aparecen ese tipo de lanzamientos que no entraban y que desesperaban en el Palau hasta hace bien poco. Como el triple de Claver. Como la suspensión desde su casa de Adam Hanga. Como el grito a los cuatro vientos de Rakim Sanders. Confianza. Vocablo traducido en minutos para Ante Tomic, del que hablaremos en otro capítulo aparte.

           

            Y ese base-rémora que no defendía, Thomas Heurtel, recibió una bronca enorme el primer día del nuevo coach, que no perdona falta de actitud atrás. No es que defendiera mucho más el base francés, pero sí entró a formar parte del engranaje y sobre todo, lo que ofrecía en ataque pesaba infinitamente más que sus deficiencias defensivas (recuerden que en último enfrentamiento entre ambos en Euroliga, Campazzo anotó los 8 primeros puntos de su equipo, porque sabían que era Heurtel quien le marcaba). Y fue tal carro de asistencias que repartió, que para que se hagan una idea, el Real Madrid al completo repartió tan sólo una más que él (31 por 30) Y fueron tales canastas de tal factura y tan importantes las suyas que consiguió el trofeo al MVP.

 

            De cara a la propia Liga Endesa, esta resurrección viene de perlas. Ya tenemos nuevamente el Barça-Madrid o Madrid-Barça de siempre, el de toda la vida. Que en casi dos años ha dado tiempo a echarlo de menos. Ahora sumen al vigente campeón, Valencia Basket, a Unicaja, al Baskonia, que estuvo a un triple de Voigtmann que toda esta crónica acabase en algo insustancial.  Y a Herbalife Gran Canaria que sintió ser el anfitrión y dar la cara con mayor poso que hace tres inviernos. Y ese Iberostar Tenerife… ¡qué minutos nos regalaron! frente al Real Madrid.

 

            Pues vivito y coleando. Ya tenemos aquí al F.C. Barcelona. Al de siempre. Esta semana, cita de ambos, esta vez en el Palau Blaugrana. Y a partir de ahí, lo que resta de liga. Como para frotarse las manos.

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