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Mundo Basket
 
 

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte.

RETRATO Nº 25: LA MELANCOLÍA DEL GENIO
por Antonio Rodríguez 5 de Mayo, 2017

Torneo internacional amistoso Puerto Real: España 76-85 URSS (03.05.84)

 

         Hay imágenes que por su simbología, producen escalofríos. No son crudas ni violentas, ni molestas ni complejas. Simplemente son duras por su enorme significado. Fíjense en la estampa de este mozalbete de 19 años. Sí, es Arvydas Sabonis. Con los ojos cerrados, gesto de contrariedad, mientras disputaba un encuentro con su selección, la Unión Soviética, como preparación de cara al próximo Preolímpico que se disputaría en Francia, el que otorgaba las plazas a los Juegos Olímpicos de Los Angeles’84.

         Contrariedad, desánimo, casi desamparo. El joven de 2.18 de estatura, todo un genio ya del baloncesto europeo, que no veía a nadie quien pudiera pararle en el Viejo Continente. A sus 19 años. Estábamos en los albores de lo que suponíamos iba a ser una carrera inimaginable dentro del mundo del baloncesto. Este chaval tenía un reto inminente: enfrentarse a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos. Había conocido levemente las mieles USA en giras invernales con su selección, se había enfrentado -y triunfado- con los mejores pívots de allí. Pero no tendría oportunidad. Sabonis sabía de antemano que el Preolímpico sería una muestra de rabia y furia por sentirse superior y no poder acudir a la cita olímpica. El boicot político en su país, lo prohibía.

         Melancolía es la palabra que mejor definía al Sabonis de aquellos sus primeros años. Su insultante superioridad le hacía ver que tenía un techo demasiado bajo en el entorno en el que se movía. Difíciles y convulsos eran los 80 a nivel político en el planeta. Entre ellos, esta primavera de 1984. El pasado miércoles se cumplieron 33 años de esta estampa. Lo que este hombre logró finalmente, a lo que la mala suerte a modo de lesiones le redirigió, lo que triunfó a pesar de ellas…o mejor dicho, lo que esperabas que pudiera conseguir este mozalbete (si viviste esa época, claro), es lo que nos gustaría que nos contases. ¡AHORA TE TOCA A TI!

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