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Mundo Basket
 
 
MOMENTOS ÉPICOS: ALICANTE, BALONCESTO CON LUZ
por Antonio Rodríguez 9 de Diciembre, 2016

Temporada 04/05 J.08: Etosa Alicante 86-80 F.C. Barcelona (07.11.16)

No eran precisamente las 13 victorias, a una sola del dramático descenso que tenían tan reciente, lo que en Lucentum Alicante hubieran llamado asentarse en la Liga Endesa. Si para lograrlas, necesitaron contar con el máximo anotador de la competición, Lou Roe (20.9 puntos de promedio), poco halagüeño se presentaba el ejercicio 04/05 tras la marcha del ídolo de la afición a Sevilla. En el Centro de Tecnificación alicantino, el recinto en el que acudían más aficionados que en el vecino José Rico Pérez, estadio de fútbol del Hércules, el alero al que llamaban “Lu Ru” desde las gradas, lo era todo. Y sin él, la vida parecía mucho más difícil. El escalón siguiente a tal complicación, significaba asomarse a la LEB. 

La alegría de un equipo en su octava victoria consecutiva (ACB Photo). La alegría de un equipo en su octava victoria consecutiva (ACB Photo).

El caso es que disfrutaron de una muy buena base de jugadores en un notable plantel, en el que se encontraban Lucio Angulo, Iñaki de Miguel, el estadounidense Quincy Lewis y el argentino Pepe Sánchez, quien llevara el timón a la medalla de oro olímpica con Argentina en el verano que nos ocupa, el del 2004. Tras tal éxito, Sergio Scariolo pensó en este último, como director de juego de su Unicaja y junto con la marcha del mencionado Roe, tocaba suplirles y reforzarse.

La directiva del Etosa Alicante, liderada por Luis Castillo, se pone pronto manos a la obra. Y en los primeros días de vacaciones, como recambio de Roe miran hacia Málaga, donde un estadounidense muy veterano ya, pero de enorme clase, Larry Lewis, no iba a tener continuación en Unicaja. Por posición y talento, para acompañar al otro Lewis, Quincy, parecía adecuado. 

Iñaki De Miguel, superando la oposición de Jordi Trías (ACB Photo). Iñaki De Miguel, superando la oposición de Jordi Trías (ACB Photo).

El reclamo para la posición de base era Nacho Rodríguez, que nada satisfecho con los escasos minutos jugados en el último curso con el F.C. Barcelona, prueba a ‘darle’ en otro club más modesto. Trifón Poch, el entrenador del cuadro alicantino, en verdad mostró su interés en tenerle. Y se da la situación que a orillas de la costa levantina, se están reuniendo una serie de jugadores veteranos que, tras haber disfrutado de dinero y glorias, recalaban en Alicante intentando olvidar el desencanto de sus periplos precedentes. A saber: Iñaki De Miguel ganó mucho dinero en Olympiakos. Sin embargo, no jugaba muchos minutos en un club que se dirigía peligrosamente hacia una deriva que dio con los peores años de su historia -refundado por temas fiscales en aquellos días, en el posterior y actual Olympiacos con “c”-. Lucio Angulo había sufrido en sus carnes la peor temporada en la historia del Real Madrid, cuando el club blanco en la 02/03 ni tan siquiera logró el billete para el playoff. Tal fue el desastre. El recién incorporado Larry Lewis venía de jugar Euroliga, pero nunca encontró su lugar en el Carpena. Y Nacho Rodríguez no lo pensó mucho cuando lo que él quería, por encima de todo, era jugar. Bien temprano, a la espera de un alero (el joven argentino de 19 años, Axel Weigand, fue el elegido finalmente), se confeccionó la plantilla de doce.

Las pretemporadas raramente engañan y el bautizado entonces como Etosa Alicante ganó 7 de los 9 enfrentamientos en tales fechas de ponerse a punto. Buen juego, conocimiento entre sus integrantes, liderados por dos bases veteranos como Berni Hernández y Rodríguez, con dos pívots del mismo corte, De Miguel y Oriol Junyent, más la pareja americana, Lewis&Lewis, que aparte de comprometidos, se habían integrado muy bien, eran el armazón. Y es que lo de integrarse en los dos yanquis, era algo que no parecía costarles. “No es lo mismo visitar sitios que vivir en ellos” era la declaración de experiencia y sensatez de Larry Lewis. “El gran error que cometen muchos compatriotas es que comparan cualquier país en el que residan, con Estados Unidos”. Como declaró en una entrevista al periodista Quique Peinado en la revista Gigantes, “yo, en Chipre, he visto a un tipo comerse una cabeza de cerdo entera, con ojos y todo”.

El alero Quincy Lewis, fue determinante en el tercer cuarto (ACB Photo). El alero Quincy Lewis, fue determinante en el tercer cuarto (ACB Photo).

En la pretemporada, incluso dejaron víctimas. Tras una victoria clara ante el Plus Pujol Lleida en Torrefarrera (74-88), su entrenador Aleksander Petrovic anunciaba que “algún jugador me ha defraudado, pero al menos el partido me ha servido para conocer lo que puede dar de sí cada uno. Si la actitud de algunos no cambia, habrá sorpresas”. Malos vientos en Lleida antes del inicio liguero -que culminaron finalmente con una campaña calamitosa, últimos en la clasificación, con 8 victorias-. Incluso Pablo Laso, que se estrenaba en los banquillos de la Liga Endesa con Pamesa Valencia, se rascaba el cogote tras una derrota ante sus vecinos levantinos (91-81), aunque bien es cierto que su pretemporada fue bastante accidentada, contando con multitud de bajas. Bajas que los alicantinos nunca tuvieron y fueron junto a Manresa y Gran Canaria, los únicos equipos sin sufrir lesiones en la misma.

Y la liga comienza. Y tras una victoria en el debut (76-67) ante el C.B. Granada con su público como testigo, llega la siguiente semana, con doble jornada y el “ya estamos aquí” particular del Etosa. En cancha de los subcampeones ligueros, Adecco Estudiantes, desde el 0-8 inicial, el repaso fue tal que nunca dieron opción a la réplica (68-85). Regreso a casa el fin de semana y un milagroso palmeo sobre la bocina de Oriol Junyent les dio su tercera victoria ante Unicaja (66-64). Ya eran el equipo de moda en el arranque liguero, al margen de poner en entredicho las trayectorias de sus dos víctimas. 

Trifón Poch, el hombre que obró este milagro desde el banquillo (ACB Photo). Trifón Poch, el hombre que obró este milagro desde el banquillo (ACB Photo).

La borrachera de juego llegó en su visita a Sevilla en la cuarta jornada. Nada menos que 62 puntos en la 2ª mitad, para un resultado final de 81-109. Todo eran parabienes y elogios hacia el conjunto de Trifón Poch, que junto a los Real Madrid, F.C. Barcelona y Tau Cerámica, comandaba la clasificación. La dinámica ganadora les hacen vencer al Plus Pujol Lleida (90-83), en Lugo al Leche Río Breogán (77-82) y al Casademont Girona (84-75). De cara al partido que nos ocupa, Etosa Alicante-F.C. Barcelona, ambos llegaban invictos con 7 victorias.

Y en un Centro de Tecnificación abarrotado, Nacho Rodríguez, Lucio Angulo, Quincy Lewis, Larry Lewis y Oriol Junyent iniciaron el choque, frente a los habituales Ilievski, Navarro, Bodiroga, Fucka y Dueñas que Joan Montes puso en liza por el F.C. Barcelona. Y los primeros parciales fueron alicantinos, mostrando una gran sincronización en su juego, grandes defensas de ayudas para detener a los mastodónticos pívots rivales (2.21 y 2.16, no lo olvidemos), forzando a Bodiroga a pasar y que no consiguiese penetrar. Las faltas que arrancaban los barcelonistas, traducidos en tiros libres, fueron manteniendo igualado el marcador, hasta que en el segundo cuarto la segunda unidad liderada por Iñaki de Miguel, comienza a poner tierra de por medio rondando la decena de puntos. El 40-31 con el que parecía se llegaría al descanso se tornó en un 40-34 por un triple sobre la bocina de Jordi Trías. Las sensaciones en los alicantinos eran inmejorables. Nada diferente a lo vivido en las siete jornadas precedentes, por otra parte. 

Oriol Junyent anotó 19 puntos en la borrachera de juego en Sevilla (ACB Photo). Oriol Junyent anotó 19 puntos en la borrachera de juego en Sevilla (ACB Photo).

El equipo azulgrana parecía desorientado (en verdad acusaron las polémicas y los ceses acaecidos en septiembre y octubre de Antonio Maceiras como su director deportivo, las de Svetislav Pesic en las vísperas del inicio liguero y la posterior y última, la de Valero Rivera, el director de las secciones barcelonistas, artífice de la destitución y dimisión de los dos nombres mencionados, cuando sufrió el abucheo desde los graderíos, en la primera jornada). Vlado Ilievski no parecía dar con la tecla organizadora y es Dejan Bodiroga quien oficia como base, que tampoco solventaba los problemas. Como sucedió en Sevilla, Quincy Lewis sacó a relucir su muñeca y con tres triples en el tercer cuarto, empieza a crear una brecha que el vigente campeón de liga, sin chispa alguna, no tenía pinta que fuera a remediar (62-54).

Nacho Rodríguez, el timón de este veterano Etosa Alicante (ACB Photo). Nacho Rodríguez, el timón de este veterano Etosa Alicante (ACB Photo).

El éxtasis llegó a las gradas cuando Etosa Alicante amplió esa diferencia en unos primeros minutos primorosos del último cuarto, con el otro Lewis, Larry, al mando y observando con sorpresa la inoperancia rival de cara al aro. Así, a falta de 7 minutos se llegaba con un explícito 73-58, algo irremontable para el todopoderoso Barça. Si Alicante era la “Ciudad de la luz” como rezaban sus camisetas, su baloncesto también tenía luz propia, detallista, uniforme, milimetrado, como para mostrar los jirones en el equipo de Joan Montes, que en ningún momento tuvo capacidad de reacción. Fue un día recordado por la parroquia levantina que culminó con el definitivo 86-80, merced a unas canastas desesperadas de los azulgranas, sin mayor amenaza en la victoria local. Otro grande en la cuneta e invictos tras 8 jornadas. 

La afición alicantina, de 10 (ACB Photo). La afición alicantina, de 10 (ACB Photo).

El duelo liguero cumbre llegó en la 10ª jornada, cuando los dos equipos invictos se enfrentaron. En la plaza de toros de Vistalegre, el Real Madrid, que bajo las órdenes de Bozidar Maljkovic comenzó como un tiro, esperaba recibir a la gran sorpresa de la competición: Etosa Alicante no pudo continuar con esa racha y cayó derrotado 81-61. Algo inimaginable al inicio de la competición y que tuvo su continuación a lo largo de toda la campaña. Los alicantinos, con 1-2 a favor en el playoff de cuartos de final, estuvo muy cerca de eliminar a Unicaja, y en un quinto partido agónico en el Martín Carpena, claudicaron por 71-69 poniendo fin a una temporada de ensueño. Se dieron todos los factores para que el Lucentum (nombre original del equipo) triunfara. Y de la mano de los veteranos con deseos de ‘darle’ y divertirse sobre la pista, hicieron soñar a una entregada afición. 

Entrevista con Nacho Rodríguez:

“LO MEJOR DE ESE EQUIPO, SUCEDÍA FUERA DE LA CANCHA”.

                Hubo de convencer a Nacho Rodríguez para que fuera el timón de aquella nave, cuyo caparazón, con la participación del base malagueño, tenía pinta de relucir: “Tenía una oferta muy interesante del Barcelona en aquel verano del 2004, pensando en la retirada, para hacerme cargo de la cantera de la sección, por tres años, que me ofreció Valero Rivera. Económicamente, estaba muy bien. Pero yo había jugado muy poco aquella temporada y tenía el gusanillo aún de jugar. Luis Castillo puso interés en mí y Trifón Poch incluso vino a visitarme a exponerme el proyecto. Y acepté”.

                En Alicante se encuentra con jugadores que saben lo que se hacen y sobre todo, a lo que aspiraban, tras los desencantos expuestos con anterioridad. Algunos ex compañeros en la Selección Española, como Iñaki de Miguel y Lucio Angulo. “El ambiente era excepcional. El mejor rendimiento siempre se da cuando hay un gran vestuario. Y ese equipo lo tenía. Lo mejor de ellos, sucedía fuera de la cancha. Una muestra: los jugadores sabíamos perfectamente el nombre de las esposas de nuestros compañeros. Muchos de nosotros vivíamos en urbanizaciones muy cercanas y quedábamos en grupo. Yo, por ejemplo, residía al lado de la vivienda de Oriol Junyent, con el que nos juntábamos a hacer barcacoas. El ambiente era magnífico”.

                Jugadores con valía personal fuera del campo, fichados por la valía dentro de él. “Quincy era un gran, gran profesional. A Trifón le gustaba mucho cómo salía de los carretones para lanzar en suspensión. Y Larry era un enorme jugador. Lo de Larry no tenía nombre. Para mí, está entre los tres mejores compañeros que haya tenido jamás”.

                La sintonía, tener roles muy claros dentro del equipo, ayudó a la integración completa de todos sus componentes. Sobre el día de la victoria ante el F.C. Barcelona, Nacho Rodríguez se acuerda muy bien: “Era un partido especial para mí, ante mis ex compañeros. Recuerdo que anoté 10 puntos y di 5 asistencias sin estar muchos minutos en juego. Lo dábamos todo”. 

(ACB Photo) (ACB Photo)

Y también recuerda que los azulgranas no estaban muy finos: “Yo me llevaba bastante bien con Dejan Bodiroga. Él era un hombre de pocas palabras y me cuenta antes del partido que no estaba cómodo con la situación interna del club, nada a gusto. Que lo dijera alguien como él, era sintomático. Y sí, luego lo vimos durante el partido. También me acuerdo de cuando perdimos la imbatibilidad. La afición del Lucentum era extraordinaria, y viajaron como 4 ó 5 autobuses a Madrid a vernos jugar frente al Real Madrid. Aquella mañana no tuvimos el día. Pero la dinámica era buena, porque a la jornada siguiente, volvimos a ganar a un grande, como Pamesa Valencia”.

                A pesar de ser un veterano casi de vuelta, Nacho Rodríguez tiene muy fresca en su memoria los recuerdos de su periplo alicantino, sobre todo de esta temporada 04/05 con tanto éxito. Los motivos eran claros. 

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