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Mundo Basket
 
FELICITACIONES MIL
por Antonio Rodríguez 9 de Marzo, 2017

El baloncesto en Sevilla está de enhorabuena: 1000 partidos en la ACB

Y por todo ello, hay que celebrarlo. Con las camisetas conmemorativas que podemos ver en la fotografía, justo como se merecen celebrarse mil encuentros. Justo como se merecen 28 temporadas de manera ininterrumpida en la máxima categoría del baloncesto español, en la Liga Endesa. ¡Enhorabuena!

Presentación de los uniformes de cara al partido 1000 (Foto Real Betis Energía Plus). Presentación de los uniformes de cara al partido 1000 (Foto Real Betis Energía Plus).

Una aventura que comenzó un 23 de Septiembre de 1989 y que no parecía augurar grandes cosas. Era la jornada 3, por aquello de la disputa -una más- entre la ACB y la Asociación de Jugadores, impidió que se disputara la jornada 1 según calendario hasta casi dos meses después, echando a rodar el balón en la segunda. Y poco más de mil espectadores en la inmensidad del Municipal San Pablo, que le daban un aspecto desértico. Un parcial de 0-11 al inicio de la segunda mitad dio un resultado de 42-60 en la visita del Huesca La Magia, imposible remontar más adelante. Con un 84-99 adverso, se inició la andadura baloncestística en Sevilla, con los 19 puntos de Javier García por encima de los 16 que consiguieron una decepcionante pareja de americanos, Dan Bingenheimer (primer ídolo del club en la ACB) y John Stroëder (que fue sustituido al poco tiempo). Empezaron la liga con un 0-6 que lastraba, hasta que al fin derrotaron a otro de los ascendidos, Caixa Ourense (77-65). Sin embargo, el equipo entrenado por un gran maestro, José Alberto Pesquera, remontó el vuelo y llegó a conseguir 17 victorias en las 40 jornadas ligueras (ya saben, aquellas ligas locas de 24 equipos). 

Javier García, máximo anotador del primer partido en ACB. Javier García, máximo anotador del primer partido en ACB.

En 27 temporadas disputadas (ésta sería la número 28), el actual Real Betis Energía Plus ha vivido de todo. Para siempre quedarán dos finales ligueras en las que el Real Madrid quedó en la cuneta y magullado. Las ganas de asentarse, proyectar para un futuro un programa firme, con aspiraciones, hizo que la entidad tirara de chequera para poder contar con auténticos iconos de nuestra liga, como el base Nacho Azofra, el francotirador Brian Jackson y el incombustible Darryl Middleton como paso ascendente a los Chus Llano, Lockhart& Bingenheimer y al entrañable (en la foto) Quino Salvo. Todo ello sobre el proyecto continuista en la dirección del leonés José Alberto Pesquera. Aquello dio paso a un puente a finales de abril, por el Día del Trabajador, donde los sevillanos tomaron Madrid en una jornada histórica para ellos, eliminando por primera vez al Real Madrid en cuartos de final. De ahí a la primera final liguera ante el F.C. Barcelona. Era la temporada 95/96 y los reyes en pista fueron Mike Anderson, Richard Scott, Warren Kidd y por supuesto, los emblemáticos Raúl Pérez y Benito Doblado. Alexander Petrovic desde el banquillo había mostrado la grandeza de esta ciudad delante de un espejo. Soñar con una final, con la Euroliga, era ya una realidad. 

El desaparecido Quino Salvo jugó en el San Pablo. El desaparecido Quino Salvo jugó en el San Pablo.

¿Y aquel triple de Juan Ignacio Romero? ¿Lo recuerdan? “Me ha costado llegar hasta aquí porque estoy groggy” eran las primeras declaraciones de un derrotado Clifford Luyk, entrenador del Real Madrid, al llegar a la sala de prensa. Aquel Caja San Fernando -entrenado por Javier Imbroda- se llevó los dos primeros partidos de Madrid en las semifinales de 1999. No a la tercera, pero sí a la cuarta intentona llegó otro gran éxito, otra final liguera. ¿Por qué? Porque contaban con Andre Turner en pista y con eso era más que suficiente para montar un proyecto y desmontar a un rival. Tan fácil como su sonrisa. Ni siquiera Richard Scott, su martillo pilón, pudo disputar aquellos encuentros. Pero la fe era muy grande y derrotar a los miedos que Turner fue echando a gorrazos era más poderoso que derrotar al rival. Y si pudieron con los primeros…

Andre Turner, todo un mago del balón. Andre Turner, todo un mago del balón.

Un Municipal San Pablo entregado a aquellos colores verdes, a “su Caja”, a golpe de triples, de hombres orquesta que manejaron los designios de un escudo que fueron haciendo grande. El pabellón, en una ciudad con dos equipos de fútbol, donde los agoreros se multiplicaron con la velocidad con la que se desvanecían cuando llegaron los éxitos deportivos, vio cómo sus gradas se iban quedando pequeñas. Y tuvo grandes anotadores, y Antonio Granger o Donatas Slanina debieran estar en nuestro recuerdo como tipos quedaban clases a cada partido. Un espectáculo que por desgracia, no estuvo tan acompañado por victorias como los sevillanos deseaban. Esas las volvió a traer Joan Plaza de manera frecuente. Y luego llegó Aíto García Reneses. Y llegó con él la revolución. Porque Juan Llaneza desde sus viajes y sus despachos, le había traído el material para ejecutarla. Satoransky, Porzingis, Hernangómez, Burjanadze, Radicevic, Sastre…dios santo, aquello estaba tan repleto de “biberones” como de talento. Emociones y “culos prietos” en un Valencia Basket que tembló ante el empuje de estos querubines en un playoff mágico en 2014. 

Antonio Granger, todo un prodigio anotador (ACB Photo). Antonio Granger, todo un prodigio anotador (ACB Photo).

Y la rueda sigue rodando. Y la historia sigue marchando. Y ahora los sueños se tornan de verdiblancos, de Real Betis, de 1000 partidos. Hagamos un parón y reflexionen en Sevilla cómo se ha llegado hasta aquí. Sonrían, celébrenlo…y continúen el viaje. 

Kristaps Porzingis o cómo hacer cualquier cosa con un balón (ACB Photo). Kristaps Porzingis o cómo hacer cualquier cosa con un balón (ACB Photo).
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