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Mundo Basket
 
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por Antonio Rodríguez 9 de Marzo, 2017

Unicaja, Valencia Basket e Iberostar Tenerife pisan fuerte por Europa

Miren la foto del vestuario alemán con los jugadores de Unicaja. Todos a una, sin disimular el júbilo tras conseguir el pase a la siguiente ronda en cada uno de sus componentes. En el caso de los malagueños, la oportunidad de jugar las benditas semifinales de la Eurocup, que los cuartos han sido una experiencia casi mística (con dolorosas coronas de espinas -deportivas- incluido). Pero había que imponerse. Como lo tuvo que hacer Valencia Basket ante un equipo, el Khimki, que demostró ser muy superior tan sólo, en presupuesto. A los inseguros pasos del primer cuarto, los taronja supieron mostrar casta y aplastar. Y en la Laguna tinerfeña, todo fue una fiesta. Aquí sí que PAOK Salónica no supo ni por dónde le venían. También Iberostar Tenerife tenía aún los temores de quien, novatos en Europa (tras muchos años) son cautos ante sus posibilidades y su baloncesto. Es como si no fuesen aún muy conscientes de los quilates que su juego vale. Y resoplaban cuando el triple de Aaron Doornekamp sobre la bocina en el partido de ida de Salónica, para cerrarlo con tres puntos de desventaja, pudiera ser decisivo. Y les cascaron por 26 de diferencia en “La Hamburguesa” que rezumaba todo tipo de “sabores”. Sabores de la tierra, claro. Fue una noche perfecta.

Una sensación maravillosa (Foto Twitter Dani Díez). Una sensación maravillosa (Foto Twitter Dani Díez).

Unicaja, cuestión de carácter

Eso de la irregularidad parece acompañar a Unicaja como un sambenito permanente, que a veces llega a pesar. En Alemania, en la papeleta más complicada de nuestros tres representantes, les podemos contar que cualquier cartel previo no lo hizo, que ganaron por sus tiradores, por su juego interior y sobre todo, sobre todo, por su raza. Llevar la delantera en el marcador de manera permanente en la guarida que manda y custodia Aleksandar Djordjevic, anotando cuando amenazaban con igualar el electrónico, es muy difícil.  Que en los minutos importantes, Dejan Musli en poste bajo, “por mis arrestos” anotase canastas porque tenía el convencimiento que nadie podía frenarle, permitir a Nemanja Nedovic jugarse alguna “frivolité” entre un mar de aciertos, porque el serbio estaba lanzado, o que Kyle Fogg acertara en momentos clave, provocaban la sonrisa a los que estábamos delante de la tele disfrutando de tal superioridad. Era Bayern Munich un muy difícil rival, los mismos que echaron a gorrazos de su pista al Khimki por 16 puntos de diferencia en la fase de grupos y dieron un vuelco a la teórica clasificación.

Pues el 69-74 final da con los andaluces en semifinales en esta misión particular de volver a conquistar las plazas de Euroliga para la próxima temporada. Y todo pasa ahora por Krasnodar, por derrotar al Lokomotiv. Factor cancha en contra, eso sí, pero hay que pensar que los rusos, dentro del marco de estos “4 de la élite”, son perfectamente ganables. De momento a los aficionados de Unicaja, ahí les dejamos con el selfie colectivo que hizo Dani Díez en el vestuario. Que es hora de disfrutar. 

Dejan Musli se impuso por un Dejan Musli se impuso por un "porque yo lo valgo" (Foto EFE).

Valencia Basket, aquí no se descarta nada

Y miren que teníamos miedo a esta eliminatoria ante Khimki. Los rusos, los de Dusko Ivanovic, que tienen un sponsor en su espalda de una empresa de gas bastante ilegible, que en definitiva suponen buenos dineritos y hacer plantillas casi a capricho. Y pagar lo que haga falta a Alexander Shved, que si es indolente, chupón, poco sufrido…lo que quieran, este jugador nació sabiendo jugar al baloncesto y lo ha ejercido a lo largo de su carrera con una facilidad de insulto. Pues no ha sido suficiente (más bien ha sido una lacra a la hora de la verdad), como tampoco lo fue Sokolov, que desde su “descubrimiento” en el último cuarto del primer partido, tiznando de gotas de dolor la zona valenciana en el segundo envite, se quedó ayer en 0 puntos. 

Sam Van Rossom ha sido decisivo en esta serie (Foto EFE). Sam Van Rossom ha sido decisivo en esta serie (Foto EFE).

A los triples que dejaron de entrar en la segunda parte del primer capítulo en La Fonteta, a intentar frenar un bloqueo y continuación central de los rivales, mucho, muchísimo más eficiente que lo que podían hacer los hombres de Pedro Martínez en poste bajo, había que buscar la respuesta que no llegaba en el primer cuarto anoche (15-19 al final del primer cuarto). Pero parece que ese concepto añejo de “la furia española”, volvió a brotar con ese ansia por ganar. Y sobre todo, ese convencimiento del que “aquí no se descarta nada”. Si Bojan Dubljevic había encontrado uno y mil problemas en la zona, fallando ayer sus 5 primeros tiros, acabó con 16 puntos redimiéndose con 7/8 desde ese momento. Que si no se sacó nada positivo desde el poste bajo, ahí estuvieron Luke Sikma y Will Thomas para romper ese cerrojazo (12 y 10 puntos respectivamente) y que con Oriola ayudando siempre (13 puntos) y más desde la lesión de Viacheslav Krastsov, donde los pívots podían ser una debilidad, entre los cuatro, 51 puntos de los 94 anotados, un 54% de los puntos del equipo. ¿Alguien da más?

 Hapoel Jerusalén espera, programando su viaje a la Fuente de San Luis primero. Con lo cara que están las victorias en tierra santa, quizás este factor sea decisivo. ¡A por la final española!

En Tenerife, solo hubo un equipo en pista. Ni rastro del PAOK (Foto FIBA Europe). En Tenerife, solo hubo un equipo en pista. Ni rastro del PAOK (Foto FIBA Europe).

Iberostar Tenerife, todo un vendaval

Es de los que menos tenemos que contar. ¿Un 37-16 al descanso? Lo hemos dicho ya en varias ocasiones. Si los aurinegros son un verdadero espectáculo jugando en ataque, estos jugadores defienden y mucho. El PAOK Salónica se diluyó por el trayecto Salónica-Tenerife, porque tal fue el pasmo del segundo cuarto, que debieron estar haciendo ya las maletas. Que el día fue esta vez de Marjus Grigonis (16 puntos) y los triples de Rodri San Miguel (3/5). Pero en defensa, ese Mamadou Niang con 4 excelsos tapones, soterraba con un mazo -sus interminables brazos- las cabezas de los helenos como si de un cómic se tratara.

Iberostar Tenerife, a pesar de sus eternos viajes, de su calendario como los grandes de dos partidos por semana, sigue sin aflojar. Pero ni un ápice. Pues si tienen calendario de un grande, juegan como un grande y ganan como un grande, ¿no serán un grande? De momento, a cuartos de final de la Champions League. Y que siga la fiesta. 

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