Entrar    |    Regístrate
Mundo Basket
 
CALENDARIO A LA VISTA
por Antonio Rodríguez 3 de Marzo, 2017

Con las “ventanas FIBA”, toca idear en breve un calendario sostenible

Llámenlo ataque de celos, arranques narcisistas o afán por coger trozo de la tarta que otros se reparten. El caso es que FIBA, máximo organismo a nivel mundial, quiere volver a tiempos en los que todo pasaba bajo su control…y sus órdenes. Cuando en la Final Four de Salónica en el año 2000, FIBA presentó su proyecto de nuevo formato de Copa de Europa, llamado Suproliga, resultaba papel mojado para algunos clubes que tenían enfilada la ejecución de una máxima competición europea paralela, que a la postre acabó llamándose Euroliga. Y si repasan las hemerotecas, podrán ver que entre la directiva de la recién creada Euroliga y FIBA, se las tuvieron muy tiesas aquel verano del 2000. 

La Liga Endesa, ante un cambio inminente (ACB Photo). La Liga Endesa, ante un cambio inminente (ACB Photo).

De aquello han pasado casi 17 años, en los que ha habido algún tiempo de paz y no pocos conflictos. Y con el producto Euroliga totalmente asentado, parece haber una especie de bicefalia de poder y mandato junto a FIBA, haciendo que las ligas nacionales se sientan rodeadas y sufran magulladuras a cada movimiento que cualquiera de estos dos grandes monstruos dé conforme a sus intereses.

A los vientos de control de la FIBA -nuevamente- de las competiciones internacionales de clubes, se sumaron los dineros procedentes de Turquía para sacar una sonrisa a la Euroliga a mayor calor de sus huéspedes. El intento -de momento, fallido- de crear una Champions League de impredecible futuro, ha tenido el paralelismo de una Euroliga de 16 equipos y sobre todo 30 jornadas, sin contar playoffs ni Final Four, que deja en jaque a las ligas domésticas a la hora de confeccionar calendario (y eso que aún -exceptuando Final Four- no han tocado los fines de semana). Dolor de cabeza de unos y sufrimiento de otros, los clubes, que tienen que apechugar con calendarios excesivamente apretados, al menos en la Liga Endesa, que cuenta con 34 jornadas más posibles 13 posibles partidos de playoff. Compresión máxima.

FIBA ha dado un paso más y utilizando de las armas disponibles, les ha dado por recuperar aquellas ventanas que servían para que parasen las ligas y se disputasen las fases de clasificación de cara a sus competiciones continentales, sean Mundiales o, Eurobasket. La pataleta FIBA es más que evidente: un “porque yo lo valgo” es el tufillo que destila de todo este batiburrillo, donde ni existe la necesidad de este tipo de compromisos (sobre todo si siguen ampliando el número de participantes en los Eurobasket así como los Mundiales),  ni es propio convocar a selecciones cuando en muchos casos, sus estrellas están jugando en la NBA sin posibilidad de desligarse de ella, ni por supuesto crear tres “ventanas” para ello, a diferencia de las dos que existían hace unos 20 años. 

FIBA recupera sus ventanas clasificatorias (Foto EFE) FIBA recupera sus ventanas clasificatorias (Foto EFE)

En concreto, estos partidos, clasificatorios para la próxima Copa del Mundo de 2019, demandan las siguientes fechas:

- Del 20 al 28 de Noviembre de 2017.

- Del 19 al 27 de Febrero de 2018.

- Del 26 de Junio al 3 de Julio de 2018.

- Del 17 al 25 de Septiembre de 2018.

- Del 26 de Noviembre al 4 de Diciembre de 2018.

- Del 18 al 26 de Febrero de 2019.

Pues ya lo ven. Como a la FIBA no se la tose -se la puede ignorar de vez en cuando, pero no toserla-, toca irremediablemente cambiar el calendario de liga de cara al próximo curso 17/18. No puede seguir inalterable, porque no se puede comprimir más. Y aquí llega el problema: ¿dónde insertamos el bisturí? Es algo que en mitad de la vorágine de la actualidad, parece aparcarse, pero debe abordarse y a partir de ahora, casi con prisas. A nada que alzó la voz el presidente de Basquet Manresa, Jaume Arnau, con una de las posibilidades como nuevo formato de competición, se ha producido toda una riada de comentarios, críticas y posibilidades, a la espera de una resolución en los próximos meses. Porque el cambio debe producirse de manera obligatoria.

                Al margen de mil teorías con un sistema de competición que se puedan dar, en Endesa Basket Lover vamos a intentar, dentro de las más probables, buscar los pros y contras de cada una de ellas (que todas tienen). Buscar la sensatez y por qué no, también ser abogados del diabl. Vamos allá:

1.- Liga de 16 equipos.

De las ligas más representativas de Europa (escojamos Francia, Italia, Alemania, Turquía, Grecia, Israel, la -casi rusa- VTB y la Adriática), tan sólo en Francia y Alemania se da el caso de una liga con 18 equipos como en España -que presuntamente debía tener-. Italia y Turquía tienen 16 representantes, Grecia 14, la VTB 13 y la Adriática 12 participantes. O sea, que la Liga Endesa es de las que más equipos cuenta en liza. Reducirla a 16 equipos es una posibilidad que equipara a varios países con baloncestos potentes. Parece claro que los dos últimos descenderán este año en la Liga Endesa. Y lo que no sabemos es cuantos ascenderán. A la espera de la resolución del expediente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, parece obvio que el canon de ascenso se reducirá bastante. Aun así, estamos hablando que la segunda categoría de nuestro baloncesto está más baja que nunca a nivel económico. Pensar en que serán varios los candidatos que estén en condiciones de ascender a la Liga Endesa con presupuestos como para, no ya arrancar en ella, sino intentar competir, puede suponer un muro demasiado alto para la gran mayoría. Por lo que esta teoría de los 16 equipos, puede tomar cuerpo. 

Cuando un grande perdía en una cancha difícil, la liga regular se tornaba atractiva. Cuando un grande perdía en una cancha difícil, la liga regular se tornaba atractiva.

¿Qué tiene a favor? El hecho de la reducción de equipos (número que no se da en la máxima categoría de nuestro baloncesto desde 1988), puede provocar una pequeña concentración de talento (sobre todo nacional) en menos clubes. Aunque eso sí es relativo, con la apertura de fronteras que hay hoy día.

¿Qué tiene en contra? En teoría sería la posibilidad de menos retoques. Pero, ¿sería suficiente estos cuatros fines de semana que se ganan? De cara a los de Noviembre y Febrero, sí. ¿Y el de Junio? Entraría con calzador, quizás pudiera hacerlo. Se podría dar la posibilidad de recortar alguna eliminatoria de playoff (de 5 a 3 partidos) o dar un paso más tajante, de eliminar los cuartos de final, por ejemplo (lo vemos complicado).

2.- Liga de 18 equipos…¿sin playoff?

Esta es la posibilidad que Jaume Arnau contempló y que más asombro y opiniones dispares-sobre todo en contra- ha suscitado. Se abre el abanico al ascenso de tres equipos (siempre y cuando la CNMC de su empujón y obligue a que se respeten los ascensos deportivos), con lo que la Liga Endesa seguiría compuesta por los 18 clubes habituales. En tal marco, hay que ser mucho más restrictivos. Es imposible idear un calendario de 34 jornadas -si respetamos el todos contra todos a ida y vuelta- albergando eliminatorias por el título. Por lo que abordaremos la posibilidad de no haber playoff. Sería una liga como la del fútbol.

¿Qué tiene a favor? Aquí vayamos con pies de plomo, porque créanme, como todo, tiene sus puntos positivos. Para empezar, les habla alguien quien conoció una liga sin playoff. Y tuvo la ocasión de disfrutar ligas muy atractivas, con otras que fueron un auténtico tostón. Los tiempos eran otros, las plantillas y el mercado también. Y todo se resolvía casi con exclusividad entre Real Madrid y F.C. Barcelona, después de los años gloriosos verdinegros que les alzó a un título en 1978. Sin embargo, aun siendo ejercicios en el que madridistas y azulgranas se miraban permanentemente a los ojos jornada tras jornada, cualquier tropezón de alguno de ellos con cualquier otro, la liaba bien liada, pues ya estaba a expensas del resbalón del otro. Una derrota en cancha de Unicaja hoy día, en la 3ª jornada de liga, ya mostraría una angustia importante.

Esa es la esencia sobre la teoría de dar mayor peso a la liga regular. Al margen que los Barcelona-Real Madrid ganan mucho mayor protagonismo -a semejanza del fútbol-. ¿Saben cuándo este sistema hubiese resultado de verdad atractivo? Hace unos años, con la bonanza económica, cuando Joventut, Unicaja o Baskonia eran tan candidatos a ganar la liga como Madrid o Barça. Las luchas entre ellos hubiesen sido tremendas. Las últimas campañas, unido a la crisis económica, han vuelto a mostrar ese par de escalones por encima de los demás. Claro, que, con los problemas de los azulgranas en este curso, también pudiera haber dado mucho juego este sistema de competición.

Y otro punto a favor es que la historia remarque la enorme temporada que un equipo como Iberostar Tenerife está realizando. ¿Y si queda, pongamos, segundo de la liga regular? Pues que los libros registren que los tinerfeños fueron en 2017 subcampeones ligueros, sería un motivo de terrible orgullo para el club y la isla al completo. El supuesto de caer derrotados en cuartos de final, hará que dentro de un puñado de años, su temporada caiga en el semiolvido, excepto para sus aficionados. Por supuesto que el subcampeonato de Estudiantes del 2004 tiene mucho más valor que en el de 1981, por producirse en playoffs. Sin embargo, pensar que Iberostar Tenerife pueda llegar a la final del playoff…habría que ver cuánto se paga por ello en las casas de apuestas.

¿Qué tiene en contra? Decir playoff en baloncesto es como decir que es su sangre. Forma parte de su ADN. Lo que en un principio se instauró como un atractivo, pero sobre todo con ese afán de cambio en los primeros bríos de la Asociación de Clubes de Baloncesto, se ha ido convirtiendo en “la madre del cordero” de la liga. La lucha previa de los 8 por llegar a las eliminatorias por el título, ya es un plus que ofrece la competición. Su transcurso, pues volvemos a reiterar el ejemplo de Estudiantes: no es lo mismo 2004 que 1981.

Nuevo marco a acometer (ACB Photo). Nuevo marco a acometer (ACB Photo).

Y lo que realmente queda, el 90% de nuestros recuerdos, es el playoff. La canasta de Marcelinho Huertas, la remontada del Real Madrid en Vitoria en un quinto partido, la plaza de toros de Vistalegre a reventar para ver a Estudiantes jugar una final liguera, la canasta de San Emeterio para zanjar el milagro de ganar dos partidos en el Palau a uno de los mejores equipos de la historia… es que las finales, el playoff en general, ofrece demasiados atractivos. Es mucho. Vale que el F.C. Barcelona, para proclamarse campeón en 2014, por ejemplo, tuvo una liga regular realmente irregular. Pero estuvo en el momento de la verdad, en el momento en que había que estar. Parece que el baloncesto necesita eso de “hay que estar”. Por eso el playoff.

Es por lo que se juega durante los meses de competición. Aunque la reflexión de ‘en nuestra mentalidad europea, ¿dónde está más cerca el baloncesto? ¿De la imagen de playoff NBA o de la liga regular de nuestras ligas de fútbol?’ Es cierto que la sensación de vacío tras la liga regular, sin playoff, sería una sombra demasiada larga.

Cualquier otra propuesta, ya parece que pudiera alejarse de la realidad que hoy vivimos. No queremos ampliarlo a una tercera, cuarta o quinta opción (en redes sociales, muy sorprendido por la cantidad de aficionados que ven una Final Four con buenos ojos, con la injusticia que eso conlleva de solventar toda una temporada en dos partidos, aunque el pelotazo mediático, sí sería grande). Eso lo dejamos a la opinión del lector. Está claro que hay que cambiarlo y veremos cómo. Asuman que el cambio debe producirse. Y lo que sí estaría bien es que, se tome la medida que se tome, ver con buenos ojos las posibilidades que ello puede dar. 

  • Compartir en:
 
Escribe un comentario