RETRATO Nº 34: LA CLASE DE LARRY MICHEAUX

RETRATO Nº 34: LA CLASE DE LARRY MICHEAUX

Antonio Rodríguez

Liga 87/88: RAM Joventut 109-91 Taugrés (17-10-87)

            Le veíamos luchando por los rebotes en las fotografías de aquellas primeras revistas “Gigantes del basket” intentando hacerse un hueco en el plantel final del Houston Rockets, en pretemporada. Jugadores cargados de clase que soñábamos que recalasen en nuestra Liga Endesa, eran del corte de este Larry Micheaux. No tuvo suerte y quienes sí la tuvieron fueron los aficionados lucenses, que frente a su Breogán estaba encuadrado en el grupo de Copa Korac el DiVarese, donde al querido Corny Thompson se le unió nuestro protagonista.

            Y a Baskonia le agradecimos que tuviese vista y tiento como para hacerse con sus servicios. Y a partir de ahí, a disfrutarle. Cuatro años evolucionando por el parquet del mítico y coqueto Mendizorroza con su rostro impasible. No cambiaba su rito ni tan siquiera cuando ganaba la posición en la zona y el rival porfiaba una y otra vez por ganarle un centímetro. No había manera. Con su pierna atrás sería capaz de aguantar bisontes. Y en ataque recibía, sacaba codos, miraba a su alrededor y repartía el pase. No era precisamente de los de ramalazos febriles por hacer números. Si tocaba anotar, claro está, un bote, dos…y ya le había ganado con pierna, codo y hombro la posición al rival. Protegiendo su medio gancho con todo el cuerpo, la historia acababa en dos puntos. Y con su mismo rostro, con trote cansino, bajaba a defender, como si nada. A las cabalgadas de Pablo Laso, corría tras él por si el actual entrenador del Real Madrid no viese claro el pase a Ortega, a McPherson. Tenía la seguridad que en los contragolpes, Larry Micheaux le seguía. Al pase de fantasía le continuaba la bandeja del estadounidense, para que Mendizorroza al unísono se rompiese las manos aplaudiendo. O cuando tocaba el mate, como en la imagen de este choque en Badalona, su defensor, Juanan Morales, lo más que podía hacer era admirar la escena.

            “Paella. Me encanta la paella”. Y a Valencia apareció para permanecer tres años más en el Pamesa, ya entrado en la treintena, disfrutando del sol y sus paellas. “Ya he de cuidar mi cuerpo, vigilar mi dieta. Y la paella es perfecto para ello” declaraba a Nacho Calvo en el programa “Zona ACB”. Un sabio. El tipo del nunca-esfuerzo-sobrante, nunca para la galería, sí todo para el equipo. Y hacer ascender peldaños al club junto a los veteranos Salva Díez, Indio Díaz, Sergio Coterón o Brad Branson. Y La Fonteta vio su clase, enorme clase en los primeros pasos hacia la gloria taronja.

            Su adiós al baloncesto se produjo en Huesca. La enorme fortuna de ver en nuestras pistas la mayor parte de carrera de este caballero del baloncesto. Duro, pero nunca sucio. Reclamo para el aficionado, lujo en nuestra liga. Larry Micheaux, cuéntanos qué recuerdas de él.           

AHORA TE TOCA A TI.