RETRATO Nº 32: JUAN CARLOS NAVARRO Y EL CIELO

RETRATO Nº 32: JUAN CARLOS NAVARRO Y EL CIELO

Antonio Rodríguez

Liga 97/98: F.C. Barcelona 99-75 Covirán Granada (23.11.97)

         Esa mirada al cielo, casi al infinito, donde este joven de 17 años tenía puestas sus vistas. Juan Carlos Navarro tenía descaro. ¿Descaro? Eso lo han tenido miles y miles de jugadores en España cuando eran jóvenes. Tenía el talento. Talento que insultaba dentro de su modestia. “Sí, hace unas cosas... Pero eso cuando vaya creciendo, no lo podrá hacer”. Y Aíto García Reneses le da la oportunidad de debutar este 23 de noviembre, para que muestre que se pueden hacer esas cosas. “Sí, pero eso hasta que le suelten un buen codazo en pista”. Y se lo dieron y siguió jugando así. “Sí, pero como base no parece tener madera”. Muy bien, pues dejó de jugar como base y lo hizo como jugador de baloncesto. Y cuando quedaron campeones del mundo junior en Lisboa junto a su generación, era igual de atrevido, igual de genio. Y con 20 añitos, a lo más alto: unos Juegos Olímpicos. Pero que se la den a Navarro y que se dejen de circulación de balón. Que esto es mucho más sencillo. ¡Se la dan, la mete y pa casa! ¡Qué manera de complicar las cosas! se desgañitaba Pedro Barthe en aquellas emisiones, en mitad del maremoto que supuso el fracaso de aquel Sidney’00. Pero Juan Carlos Navarro hacía lo mismo, con la misma frescura como el día de los 10 puntos en su debut ante Covirán Granada.

         En la imagen, parece buscar su techo y parece no encontrarlo. La verdad es que 20 años después, nos convencemos que era complicado encontrarlo. Lo que hacía este chaval era especial. Hasta lastrado por las lesiones producto de una exigencia brutal sobre este cuerpecillo, ha seguido asombrando con actuaciones memorables. El mejor jugador de la historia de la Liga Endesa cumple 20 añitos ...sobre las pistas. Y eso es mucho decir. ¿Y para vosotros? Es el momento, porque AHORA TE TOCA A TI.