RETRATO Nº 104 “El dominante Pau Gasol del Barça”

RETRATO Nº 104 “El dominante Pau Gasol del Barça”

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 104 “El dominante Pau Gasol del Barça”

 

Temporada 00/01 J.33 F.C. Barcelona 78-107 Breogán Caixa Galicia (12.05.01)

 

por Antonio Rodríguez (jueves, 18 de marzo de 2021)

 

Un ejemplo perfecto del Pau Gasol de tan solo 20 años. Con su enorme estatura y su talento atlético, era capaz de superar a sus rivales por recursos técnicos, jugando a aro pasado, evidenciando que también se puede vivir con habilidad -si se tiene- y no solo de la contundencia que da la estatura. Pau Gasol lo tenía todo.

Su vuelta al F.C. Barcelona ha supuesto la noticia de mayor impacto en el baloncesto español de los últimos meses. Casi 20 años después de esta estampa, por el momento lo vemos correteando en el parquet del Palau Blaugrana, a la espera de tan ansiado debut. Lógicamente, todos hemos echado la vista atrás para volver a imaginarlo con el uniforme que hizo grande. Y es que, en el 2001, nadie podía parar a Pau Gasol.

Durante esta semana cumple el aniversario de la final de Copa del Rey de la que se adueñó. Veinte años de tantas cosas. Su trayectoria en los partidos de liga regular de Liga Endesa, siendo algo tan especial, dominador de forma embaucadora, nos concienciaba que era un jugador cuyas fronteras desconocíamos. “ET” era para Andrés Montes como un sello y registro para el “lo que tú quieras, chaval”.

Tan alto y tan frágil en sus inicios, daban por pensar en otro Angelito Almeida. Pero Pau tenía muchísima mejor técnica individual, infinidad del recursos que el desgraciadamente fallecido antecesor carecía, echándole pundonor. Luego, vemos que se picaba con Juan Carlos Navarro tras sesiones de entrenamiento, a base de triples. Gestos perfectos. Que era capaz de asomarse como arma defensiva de Aíto García Reneses, para frenar a Alberto Herreros como máximo puntal blanco, en los duelos Barça-Madrid. Y que en la Copa del Rey de Málaga, ya no había ni blanduras ni carencias en la lucha bajo trableros. Con atrapar el balón allá arriba, donde nadie más llegaba, bastaba. El “producto” al completo, se iba perfeccionando.

Pau se abría, encarado por su defensor, se agachaba y miraba al frente, a la canasta. Bajaba el balón casi hasta el suelo asido en sus dos grandes manos, decidiendo dónde arrancarse, si a la izquierda o a la derecha. Cuando botaba y daba su interminable primer paso… ¿quién aguantaba eso? ¿Qué rival tenía capacidad de seguir aquellos pasos de mil leguas? Y si no acababa en mate, su posterior lanzamiento allá, en las nubes, se decoraba con la mirada y el estupor de todos sus rivales. Con Roberto Dueñas a su lado para dominar cualquier pintura, todo sonaba bien en ellos. Elegante, recreativo, martilleante. Todos teníamos 20 años menos y unas ganas locas por vislumbrar de lo que era capaz este pívot tan estilizado. Ni en el mejor de nuestros pronósticos, cabía tanto logro posterior.

¿Qué jugador, en la historia de la Selección Española, al debutar, ya era el mayor bastión y máxima estrella del combinado? A eso se llama romper moldes desde el principio. El pasado martes, cuando tras la victoria de su equipo ante Unicaja, lo vimos marcharse del vetusto recinto del Palau, ante una imponente estampa que se alejaba, todas las sensaciones descritas en este artículo, se agolparon por unos instantes. Es lógica nuestra devoción.

MÁS RETRATOS DE UNA VIDA