RETRATO Nº 103 “Mark Smith, la elegante facilidad”

RETRATO Nº 103 “Mark Smith, la elegante facilidad”

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 103 “Mark Smith, la elegante facilidad”

 

Temporada 85/86 J.23 F.C. Barcelona 115-69 Júver Espanyol (25.01.86)

por Antonio Rodríguez (jueves 28 de enero de 2021)

 

              Permaneció un año en el F.C. Barcelona. No más. Tampoco es que fuese muy brillante el curso global para los azulgranas, sin título de Liga ni Copa del Rey. Eso sí, aquel año conquistaron la Recopa de Europa de 1986 (detrás de la Copa de Europa en su formato de 6 clubes en la fase final, estos 8 que lo componían, eran más que probablemente los siguientes más fuertes. Hoy todos disputarían la Euroliga). Y sí se recuerda aquel título entre los culés, conquistado en Caserta, ante un rival italiano: la squadra Scavolini Pesaro. Una noche donde su estadounidense, Mark Smith y sus 9 de 9 en tiros de campo, entró en la historia de la Ciudad Condal en forma de un trofeo de porcelana que luce en las vitrinas del Palau.

              Mark Smith era de aquellos extranjeros que, superando los cien mil dólares de entonces, garantizaban calidad. La suya, la más elegante: la discreta. Pocas acciones espectaculares, optimización de gestos y recursos para el momento ideal, mostraban un sello cualificado. Sólido y roqueño más que activo, este jugador de dos metros justos oficiaba de ala-pívot como de alero, coqueteando con aquella idea que tenía Aíto García Reneses en los 80 de jugar con tres interiores, uno de ellos activo, dinámico, rápido para ser exterior y duro como para responder en el interior.

              Smith no tiraba de tres puntos, pero sí largas suspensiones, permaneciendo unas décimas colgado del aire y soltando el balón cuando caía, recreándose en su gesto y posterior eficiencia. Ganaba la posición como años más tarde lo hiciera Darryl Middleton en el mismo parquet y recibía sin ceder un solo centímetro. Certeza en tiros cortos que acompañaban al repertorio del que disponía desde 5 metros, como para lucir un escalofriante 65,6% en tiros de campo. Le encantaba seleccionar y admiraba a quienes lo hacían “Wayne Robinson y Mike Phillips en eso, son mis favoritos”. Entre Solozábal, Epi o Sibilio, sacar tajada de un balón que era muy repartido, era toda una bendición. Y él sabía. Sin fiebres por hacer estadísticas o jugarse tantos tiros. Repartía el balón que, para ser líder en ataque, ya lo había sido en el Mulat de Nápoles de donde procedía. Se le pedía ser jugador de equipo y eso daba. A sus 25 años, cuando aterrizó en Barcelona, tenía la madurez como para entender esa colectividad y sacar partido a las carreras de Nacho Solozábal. “En Italia se juega mucho más lento” recalcaba como el resto de compatriotas que llegaban desde allí.

              Tipo amable, sí era demasiado introvertido. Y quizás la melancolía de vivir solo en Barcelona, con su hijo residiendo en Estados Unidos, lo hizo retraerse mucho más. Ahogó penas en la botella y cuando pudo, escapada a Girona a visitar a su amiga Paula McGee, jugadora con mucha fama en Estados Unidos, que se dejó caer por el Caixa Girona. Cuando la liga femenina terminó y Paula regresó a su país, ensombreció su carácter y su juego. Como posteriormente nos contó Javier Ortiz, aquellas sombras continuaron en su vida hasta su fallecimiento en 2001, con escasos 40 años. Tampoco queremos entrar en más detalles.

              Lo que sí nos gusta recordar son estos contragolpes finalizados como en la imagen. Quienes lo vivieron, invitamos a que se recreen en la estampa. Un gran defensor por colocación como era él, robo de balón y este gesto para anotar. Mark Smith era la clase y el talento, la elegancia y supuesta facilidad para hacer las cosas. Y eso se cotizaba. Danos tus recuerdos. ¡AHORA TE TOCA A TI!

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