Retrato nº101: "Papi" Thompson

Retrato nº101: "Papi" Thompson

Antonio Rodríguez

Pues hemos llegado a los 100. Cifra que da para echar la vista atrás y pensar en él como una confirmación de que RETRATOS DE UNA VIDA es algo que nos atrae y nos conmueve. Seguiremos dando muchos, muchos más, porque cada aficionado tiene escondido su momento y su protagonista que retrataremos desde aquí, no lo dudéis. El nº 100 era alguien que aunase aficionados de siempre y actuales, la fascinación de los jóvenes con el asentimiento del veterano que, al ver a su protagonista, confirmó que estaba ante algo especial. Que lo disfrutéis.

 

RETRATO Nº 101: “Papi” Thompson.

por Antonio Rodríguez (jueves, 10 de diciembre de 2020)

 

Temp. 92-93 Semifinales 1º Marbella Joventut 92-88 F.C. Barcelona (30.04.93)

              Brazos rechonchos, cuello fornido. Cornelius Allen Thompson, “Corny” en el mundillo. La estampa de un ganador, aunque no lo pareciese. Bajito para ser pívot, gordito para aparentar ser deportista de élite. Inteligente como para pasar desapercibido, determinante como para ser una medianía. Él fue el faro y guía del Joventut de Badalona en los mejores años de su historia. Icónico por su estampa y su juego. Veterano, líder y cariñoso hasta llegar a recrear una figura paternal. Todo ello resumido en “Papi” Thompson.

              Corny Thompson era de aquellos anhelos que veíamos en Italia en la década de los 80 como estadounidenses inalcanzables en nuestro baloncesto, por su calidad y su precio. Se paseaba defendiendo los colores del mítico Varese por nuestras pistas en competiciones europeas y sí, apreciábamos todo aquel arsenal de pívot que sabía jugar al poste, de ser una roca ganando posiciones y un maestro en el rebote, a pesar de sus 2,02 de estatura. Lo veía y lo dirigía todo.

Cuando la irrupción de nuestro deporte en España cuajó y los sponsors volcaron sus miras y sus intereses sobre los clubs ACB, Corny sí fue una opción sobre el Joventut de Badalona que, con gran respaldo financiero, podía aspirar a ser campeón por encima de Real Madrid y F.C. Barcelona. Y junto a Lolo Sainz en el banquillo, un ilustre, la pieza angular sobre la que girarían los consagrados jugadores de la casa, sería Thompson. 14,5 puntos y 8,2 rebotes en su primer año, la temporada 90/91, fueron un sostén bajo los aros junto a Morales y Ferrán Martínez para llegar, efectivamente, a ser campeones de liga.

El año siguiente 91/92 debiera haber sido el festín, el año más ilustre para ellos. Mejor plantilla incluso, deseo de revalidar el título de liga y aspirar -porque nadie era más fuerte en el continente- a quedar campeones de Liga Europea. Y todo, sobre el marco del recién inaugurado Palau Olimpic, que al final de la temporada, serviría como marco para los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Esta vez, con sus credenciales ya mostrados en España y sí, sus brazos rechonchos y cuello fornido, se bregó ante Sam Perkins y Divac para -casi- derrotar a los Lakers en París y seguir dando lecciones de auténtico lujo, con mayor valor aún por jugar un poco más estático, debido a su maltrecha rodilla izquierda.

Un título de liga más y la gloria máxima… a un triple de Djordjevic, llegó dos años más tarde de lo esperado, cuando el proyecto había cambiado, cuando “Papi” llevaba su cuarta campaña de permanencia en Badalona, siendo como Sean Connery, “el hombre que pudo reinar”. En este caso, con final feliz. 1994 trajo aquella estampa en la balconada, junto a sus compañeros y Zeljko Obradovic a un lado, reyes de Europa al fin con una canasta suya en la tierra santa de Tel Aviv ante Olympiakos, cuando ya era consciente que su salida del club iba a ser inminente.

“Papi” Thompson fue un profesional como la copa de un pino, líder y vértice otra vez, en sus dos siguientes temporadas en Baloncesto León hasta su retirada. Para el aficionado español fue un poco “nuestro”, un poco de todos. Entrañable y duro, con sus brazos rechonchos y su sapiencia, años dorados en Badalona y una sonrisa eterna fuera de la pista. En ella, esta majestuosa imagen que vemos, estas espaldas, un dorsal y un nombre que intimidaban. De sus recuerdos nos empapamos todos. ¡AHORA TE TOCA A TI!

RETRATO Nº100: UN JOVEN MAGO