Retrato Nº100: Ricky Rubio, el niño maravilla

Retrato Nº100: Ricky Rubio, el niño maravilla

Antonio Rodríguez

Pues hemos llegado a los 100. Cifra que da para echar la vista atrás y pensar en él como una confirmación de que RETRATOS DE UNA VIDA es algo que nos atrae y nos conmueve. Seguiremos dando muchos, muchos más, porque cada aficionado tiene escondido su momento y su protagonista que retrataremos desde aquí, no lo dudéis. El nº 100 era alguien que aunase aficionados de siempre y actuales, la fascinación de los jóvenes con el asentimiento del veterano que, al ver a su protagonista, confirmó que estaba ante algo especial. Que lo disfrutéis.

 

RETRATO Nº 100: RICKY RUBIO, EL NIÑO MARAVILLA

 

por Antonio Rodríguez (viernes, 13 de noviembre de 2020)

 

 

 

Mini Copa Endesa 2004: DKV Joventut 57 –54 Pamesa Valencia (28.02.04)

              

Era la Copa del Rey de Sevilla 2004, la del mate de espaldas de Rudy Fernández en “alley-oop” remontando línea de fondo, a pase de otro joven prometedor, su compañero de viaje y generación “Gusi”, José María Guzmán. La Penya del recién llegado Aíto García Reneses volvía a mostrar músculo con la cantera, poder y sapiencia desde escuálidos infantes, que conocían y muy bien este deporte.

              Sin embargo, la cartilla no estaba completa con ellos. La Penya mostraba su mejor joya, no en los encuentros en el municipal San Pablo por la tarde ante las cámaras de TVE, sino por las mañanas desde un pequeño recinto, donde se disputaba la Minicopa ENDESA, captado por la más discreta Localia TV que puso ojos y difusión a la leyenda que allí estaba naciendo. Un niño de 13 años y 1,79 de estatura muy especial, de nombre Ricard. “Pues yo ya se lo he visto hacer varias veces”, confirmaba su barbilampiño entrenador de 22 años, Marc Calderón.

El Joventut, liderados por este niño maravilla, llevaba 4 años sin perder un solo partido de su categoría. ¿Y qué era eso que Calderón había visto en otras ocasiones? Robar 8,5 balones de media en esta Minicopa, 9,7 en su competición doméstica de fines de semana. “¿Saben ustedes la rapidez mental y de manos que hay que tener para lograrlo?” se preguntaba un entusiasmado de este torneo, Paco Torres, director entonces de la revista GIGANTES del Basket. “Solo un superdotado para este deporte lo puede hacer. Y Ricard lo es. Pero es que hay más”. Sí, mucho más. Promedió 20,8 puntos y llegó a tener 48 de valoración en 21 minutos de juego ante Estudiantes. “Sus recursos ofensivos y defensivos son ilimitados. Tiene descaro y mucho criterio a la hora de seleccionar sus acciones. Es muy completo, capta enseguida cualquier indicación”, añadía Marc Calderón tras aquella cita.

              Ricky Rubio debutó meses después en el Joventut en ACB, con 14 años, ante el C.B. Granada. Y su progresión, discreta todavía para el gran público, resultaba meteórica. “Estábamos en la fase de grupos en el Mundial de Japón y nos llega un rumor que, hay un cadete que, con la Selección, ha hecho 50 puntos… no sé, una burrada. Que capturaba 20 rebotes, dio 17 asistencias… ya te digo, una burrada. Y encima mete un triple desde medio campo para ganar la final. Y piensas… esto, ¿qué es?”. Marc Gasol, como el resto de seleccionados que lograron en oro en Japón, se hacía eco de lo que les llegaba. En la final del Eurobasket cadete de Linares, ante Rusia fueron exactamente 50 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 balones robados.

              Hacer este ejercicio de memoria, repasar estas actuaciones, es algo que nos sigue pareciendo irreal, cuando Ricky aún era un año menor que la mayoría del resto de jugadores. “Se incorpora en la Selección como un rookie, pero no entra como tal. Tú sabes que tiene algo especial” recuerda Jorge Garbajosa a su ingreso en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. “Llegaba con miedo porque formas parte de una Selección donde ibas a jugar con tus ídolos”. Ricky fue el jugador de baloncesto más joven en la historia olímpica en ganar una medalla. Ya hemos recordado en decenas de ocasiones en que jugó la final como titular ante la lesión de José Calderón. Diecisiete años. Ante qué rival.

              Desde entonces, hemos disfrutado mucho con su baloncesto y su evolución. Se dejó guiar en sus primeros pasos por los consejos de un base como Elmer Bennett, fichado casi a medida de lo que necesitaba la Penya, formar a su gran joya con verdaderos maestros. Desde la normalidad que siempre lo contempló, llegó a lo más alto en Europa, con una Euroliga ganada (con el Barça en 2010) y su salto a la NBA, que nos ilusionó a todos. En las mismas, sufrió con las graves lesiones, con las tragedias personales y todos fuimos casi un “séquito espiritual” en seguir y apoyar la evolución vital del jugador maduro, hasta asentarse en la mejor liga del mundo y llegar a su MVP en la pasada Copa del Mundo en China 2019.

              Todo desde esta imagen del niño de 13 años, entrando a canasta ante Pamesa Valencia en la ya archifamosa Minicopa de Sevilla, en 2004. Unos segundos contemplando la estampa, una eternidad de recuerdos. Nuestro número 100 de RETRATOS DE UNA VIDA. Un virtuoso, un elegido, Ricard Rubio. Mr. Ricky. Ahora te toca a ti.