Retrato Nº 95: Rebote-Trumbo

Retrato Nº 95: Rebote-Trumbo

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte.

RETRATO Nº 95: REBOTE-TRUMBO

por Antonio Rodríguez (miércoles, 5 de agosto de 2020)

 

Final Liga ACB 87/88: 2º F.C. Barcelona 87-77 Real Madrid (16.05.88)

 

 

Como recuerdo ochentero. Desde siempre y para siempre. Steve Trumbo lo asociamos a una parte importante de nuestro baloncesto porque resultó impactante. Tanto que, tras un encuentro televisado de su equipo, el Fórum Filatélico, en el Ciudad Jardín malagueño, llegó a capturar tantos rebotes que los chavales en el patio del colegio, más que anotar canastas, queríamos coger rebotes como el Trumbo ese, a la par de gritar su tan extraño como sonoro apellido. Su facilidad para ello dejaba atónito a cualquiera.

              De sus viajes a Estados Unidos, Mario Pesquera se trajo a este mocetón de 2,06 de estatura para dar un paso más con el Fórum vallisoletano. Años post Nate Davis y a la afición había que encandilarla. Y Steve (por lo visto, es Esteban su nombre real: Esteban Dale Trumbo) caló en Valladolid como la ciudad caló en él. Californiano de nacimiento, él es el segundo hijo de una familia de 12 hermanos adoptados (de hecho, fue adoptado con 4 años desde un orfanato. Eso sí, niño saludable). Cuando Frank Arnold, el mítico entrenador de la universidad de Brigham Young fue a casa de sus padres para reclutarlo, recordaba que “me quedé estupefacto con aquella familia. Me invitaron a cenar y allí estábamos todos, cenando sobre dos antiguas mesas de ping pong”. Pero Frank Arnold sabía lo que reclutaba, precisamente en los años más exitosos de la universidad a nivel deportivo. Claro, con posterioridad, los aficionados españoles empezamos a ver fotos en las incipientes revistas que salieron al mercado y de azul, como Trumbo, en su mismo equipo, reconocíamos a Danny Ainge, al “alcarreño” Devin Durrant, y a los también Célticos Greg Kite y Fred Roberts. Trumbo, de ser élite en el californiano condado de Orange (jugador del año en El Modena High School), pasó a serlo a nivel nacional USA.

              Su sueño eran los Lakers. Vestir el uniforme del equipo de su ciudad y aunque fue elegido en la 3ª ronda del draft por Utah Jazz en 1982 como ídolo local, que tuvieron interés en él hasta el último corte, fue Jerry West, general manager de Los Angeles Lakers quien se empecinó en invitarlo aquel verano en la Summer League de Long Beach. No tuvo hueco, desoyó ofertas para venir a Europa y probar de nuevo, siendo su suerte adversa otra vez. Ya podéis comprobar que West quería un jugador de tales características para ocupar la posición de Kurt Rambis. Por ello, alguien como Fernando Martín, con quien se puso en contacto y tenía intención de elegirlo, era un jugador ideal a sus intereses.

Sin embargo, el destino tenía preparado para él otra cara. El púrpura y oro con el que soñaba, no era el de los angelinos, sino el del uniforme de los de Pucela. Y el Forum no era el mítico recinto, sino el nombre de su equipo. Él, que de niño, cuenta que en el colegio de primaria garabateó una carta dirigida a los mismísimos Lakers, en el que se expresaba con un “prometo que algún día la gente se olvidará de ‘The clutch’ (Jerry West), ‘Wilt, the stilt’ (Chamberlain) y ‘The Big O’. Y firmaré un montón de autógrafos”.

              Pues ya ven que sí los firmó… pero en España. En el Valladolid de 1983 era personaje público, por su voraz capacidad reboteadora. Promedió en sus dos años allí 25 puntos y 14 rebotes. Estadísticas hoy, impensables. En el club estaban encantados con el carácter afable de los estadounidenses con una marcada creencia religiosa, como anteriormente Nate Davis (Trumbo era mormón). En la ciudad se intentaba hacer fácil la transición para un joven de 23 años desde su país a un mundo tan diferente. Y cercano a las fechas navideñas de 1984, en España todos se hacen eco que se enamora y se casa con una chica vallisoletana, Carolina Iglesias.

Carolina, la pianista para las coreografías de las gimnastas rítmicas que entrenaban también en el pabellón Huerta del Rey, fue el “objetivo” de Trumbo aparte de capturar rebotes y anotar puntos. De hecho, pidió a un compañero que se la presentase, cuando él no sabía aún “ni papa” de español, como ella tampoco de inglés. Tras su matrimonio, la oportunidad de optar a la doble nacionalidad americana-española era un hecho. Ya no ocuparía plaza de extranjero. Y tal lujo se traduce en muchos billetes. Tantos que el Fórum no es capaz de pagar e incapaz de retenerlo tras dos gloriosos cursos, es fichado por el F.C. Barcelona.

El proyecto de Aíto García Reneses en los azulgranas da sus primeras brazadas y llegó a desesperar al propio entrenador madrileño la lentitud de las autoridades de tramitar la nacionalización (también la esperaban Matt White en el Cacaolat y el propio Nate Davis en el OAR ferrolano). Tanto que antes de acabar la temporada, en aquellos tiempos de dos extranjeros por equipo, el Barça sustituyó al canadiense Greg Wiltjer por Trumbo en la primavera de 1986.

Por encima de la anécdota de tirar los tiros libres con los ojos cerrados, Steve Trumbo, en una amplia rotación que contaba aquel Barça en proyectos muy ambiciosos, siguió promediando altos números reboteadores y sí, anotaba bien en poste bajo, en su típica media vuelta, quedándose colgado en el aire. Cuatro ligas con los azulgranas y quizás su momento estelar fue aquella canasta tras recibir un pase de un lado a otro del campo, para eliminar al Real Madrid sobre la bocina, en las semifinales de Copa del Rey de 1991. Sus días acabaron como jugador de otro incipiente y prometedor proyecto ACB en Sevilla, el Caja San Fernando. Tras su retirada en 1994, formó parte del staff técnico del F.C. Barcelona hasta 2001, suponiendo que algún truco mostraría al nuevo fenómeno de la entidad: Pau Gasol.

Por encima de este historial, está la sensación entre el espectador que los rebotes tenían un nombre cuando él estaba en batalla. Muy similar a la que teníamos cuando Felipe Reyes porfiaba por ellos. El balón estaba predestinado a caer en sus manos Y eso, ¿qué quieren que les diga? Embaucaba. Steve Trumbo fue siempre un tipo de cara amable para todos, padre hoy de cinco hijos y abuelo de 9 nietos. Tras unos problemas que tuvo con la embajada USA a principios de los 90, que le negaron la ciudadanía (cuando él tenía la doble), ahora está asentado allí, en Provo, la pequeña población donde reside la universidad de Brigham Young. Según un artículo de “El diario de Valladolid”, visita regularmente la ciudad para ver a la familia política.

De este icono de los 80, buscamos tus recuerdos. ¡AHORA TE TOCA A TI!

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