Retrato Nº 93: "La Morcilla" de Fernando Martín

Retrato Nº 93: "La Morcilla" de Fernando Martín

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 93: “LA MORCILLA” DE FERNANDO MARTÍN

por Antonio Rodríguez (jueves 4 de junio de 2020)

 

Liga ACB 85/86 J.11: Real Madrid 94-79 Fórum Filatélico (23.11.85)

 

Pues sí. Así se llamaba a este curioso lanzamiento de gancho en suspensión, uno de los más icónicos de la historia de la ACB. Este gancho tan impactante para fotografiar como eficiente en su realización, confesó Lolo Sainz que lo bautizaron como “la morcilla” entre el equipo del Real Madrid. Y en Endesa Basket Lover queremos pensar que viene dado por la elaboración del producto, hasta su inconfundible ‘sabor’ final.

Fernando Martín era un cuerpo y una personalidad hecha para el mundo del deporte. Privilegiado en lo primero, competitivo en lo segundo. Sin embargo y por tal resultado, no se decantó inicialmente por ninguno en concreto, sino que practicó de manera brillante natación, como judo, como balonmano. El baloncesto llegó después. Y tan “después” que lo hizo, que en él se atisbaban gestos típicos de alguien que había empezado tarde a ejercitarse con el balón grande y las canastas.

Por ello, este gancho, apodado “la morcilla”, era el culmen de la efectividad de todos estos factores. Salto a un tiempo, con las dos piernas, uso de la -enorme- anchura de su espalda para crear el espacio de protección necesario, brazo contrario relativamente bajo y el de lanzamiento, totalmente extendido, lo más alto que diese. Y no es que abriese el hombro para montar el tiro, como en cualquier gancho, que va. Con el brazo totalmente vertical, tiraba de dorsal y pectorales para ejecutarlo. Algo particularmente difícil, pensado para una eficiencia máxima.

Fernando Martín era un pívot nato, aunque compartiese infinidad de minutos en pista con auténticos “cincos” como era él -sobre todo, Fernando Romay-. Eran otros tiempos de base, aleros y pívots. Poca especialización en las posiciones en los inicios de los años ochenta. Y su 2,05 de estatura se hacían pequeños para luchar bajo tableros. De ahí la raza mostrada, el carácter predominante en cada encuentro, sus tiros a tabla desde cuatro metros como ejercicio de respiro fuera de la zona… y esta “morcilla”, complicada de frenar incluso para los gigantes de la época, como Tkachenko, Sabonis o Radovanovic.

“La morcilla” era marca y sello, de un jugador y una época. Un ejercicio fascinante de equilibrio con un balón y cómo elevarlo tres metros del suelo, haciendo caso omiso a lo que los libros dictaban. Hasta en la creación de tales herramientas, denotaba Fernando Martín una personalidad indomable. Ya le pudieran recomendar la pulcritud del gancho que él, en cambio, lo sentía así. Ya lo ven en la instantánea. “La morcilla”. Ahora, piensen las ocasiones en las que se han fascinado con ello. ¡AHORA TE TOCA A TI!

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