RETRATO Nº 89: DIRECTOR FEDE RAMIRO

RETRATO Nº 89: DIRECTOR FEDE RAMIRO

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

 

RETRATO Nº 89: DIRECTOR FEDE RAMIRO

 

por Antonio Rodríguez (31 de enero de 2020)

 

Liga Endesa 83/84: Cacaolat Granollers 65-60 OAR Ferrol (16.10.83)

 

              Una cantera que sostenía una parte importante del baloncesto español. Productos que se pulen desde chavales con la aspiración de llegar a formar parte del club que defendían, de emparejarse con sus ídolos. Y de cuando el camino, toma otros derroteros y hay que hacer las maletas. En el Real Madrid florecían chicos muy brillantes. Muchos, estandartes de la Selección Española en categorías inferiores, cuya proyección parecía meteórica, hasta que tenían que verse las caras a cada entrenamiento con los consagrados. En un baloncesto donde había “profundidad de banquillo” y sí “reservas”, emigrar por una titularidad en otro club no era una elección, sino una necesidad.

              De jugadores madrileños y catalanes estaban repletos el resto de planteles de liga. Porque no todos podían representar al Barça, al Estu, al Madrid o a la Penya de los que florecieron. Y había auténticas maravillas que tuvieron que ver el adiós de sus familias, para bordar su nombre en otras plazas, para ser venerados como no podían hacerlo en casa. El base y protagonista del RETRATOS DE UNA VIDA de esta semana, Fede Ramiro, fue estrella allí donde posó su equipaje.

              Un auténtico privilegiado desde niño. Y con es misma cara angelical con la que empezó destacando y siendo ya un junior, tuvo un impacto inmediato en el Mundial oficioso de Mannheim, siendo designado MVP del torneo en la primavera de 1979, aunque España perdiese la final ante Yugoslavia. Sin ser un consumado anotador, pero sí un maestro en hacer jugar a los suyos. Y de ahí, a tener que buscarse la vida fuera del Real Madrid, porque detrás del “dios Corbalán”, estaba José Luis Llorente. Jou Llorente, un joven portento físico, que ya había desplazado ese mismo verano a la veterana leyenda Carmelo Cabrera, a orillas del Pucela, sí parecía tener condiciones para formar parte de los “elegidos”.

              Fede Ramiro puso su sello de Ferrol, en el OAR, con el uniforme que vemos en la fotografía. Y fue su santo y seña, organizador de todo lo que allí pasó desde 1981 hasta 1985. En esa orilla del país, los niños sabían de su actividad, porque era quien daba los pases a las carreras de Manolito Aller, a las suspensiones de Miguel Loureiro y a los vuelos de Nate Davis. Todo tenía un orden y una medida con él al mando. Abandonó Galicia ante la oferta y ambiciones de un Cajamadrid que quería olvidar los problemas del curso anterior a base de talonario. El problema es que el talonario no sabe de planificación de plantillas y con todos los billetes con el respaldo de la entidad cajista, Fede Ramiro no pudo salvar a un equipo que, falto de pívots, acabó descendido en una deriva a los profundidades sin fin.

              Como Fede es de acabar los trabajos, el proyecto siguió en 1ª B en Alcalá de Henares, con más pretensiones aún y peor suerte deportiva. Así que, ante la imposibilidad de subir nuevamente a la Liga Endesa, tras un año en Baskonia, fichó por Caja de Ronda, otros que habían pasado un año para olvidar y decidieron dar el paso y rascarse el bolsillo -auspiciados por otra fuerte entidad financiera-, montando así un proyecto que buscaba la consolidación en Málaga. Y esta vez sí, porque Rickey Brown y Joe Arlauckas eran dos estrellas. Porque Rafa Vecina, que ya estaba en la ciudad, era un líder y con Ramiro en la dirección y Mario Pesquera como entrenador, los malagueños subieron como la espuma. Para la anécdota quedará los más de 40 minutos de media que jugó -de promedio- nuestro protagonista en la temporada 89/90. Lo cierto es que fue otra vez el timonel de élite, la confirmación del niño prodigio.

              Y pensaron en él como surtidor de balones para la nueva gran estrella de la liga, Arvydas Sabonis, en Valladolid. Y lo fue, a pesar de una grave lesión sufrida en el Fórum. Luego, los pases fueron para Oscar Schmidt y se retiró liderando un nuevo proyecto ACB, el Club Baloncesto Salamanca, hasta que su cuerpo y sus ilusiones ya no respondían igual.

              Fede Ramiro es alguien que dejó una marca innegable en la historia de nuestra competición. Un excelso pasador, un jugador que marcaba el ritmo que se necesitaba y ponía el balón donde tocaba ponerlo. De tener muy claro qué emparejamientos eran ventajosos para los suyos y quién estaba caliente para darle protagonismo. Pero por encima de todo esto, un abanderado más de un ejército de jugadores que tuvieron que decir adiós a sus orígenes y buscar su lugar en el mundo. Algunos, con mejor suerte, podían regresar a casa consagrados en un billete de ida y vuelta. Pero como nuestro protagonista, el destino no siempre daba tal oportunidad y había que seguir haciendo grandes a las plazas donde iban cayendo. Esto es el deporte profesional, así era la del “director Fede Ramiro”.

              El turno es para vosotros vuestros recuerdos sobre este inteligente base. ¡Ahora te toca a ti!