Retrato Nº83: Toni Kukoc, abanderado de una escuadra histórica

Retrato Nº83: Toni Kukoc, abanderado de una escuadra histórica

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 82: TONI KUKOC, ABANDERADO DE UNA ESCUADRA HISTÓRICA

por Antonio Rodríguez (8/8/2019)

Final Copa de Europa 88/89: Jugoplastika Split 75-69 Maccabi Tel Aviv (06.04.89)

Fue como si los Beatles aterrizasen en el baloncesto europeo en forma de club. De hecho, coetáneos del mítico cuarteto musical fueron un puñado de yugoslavos rebeldes, provocadores, cargados de un talento casi insultante, irreverentes como los británicos, que precisamente mostraban su dominio a modo de provocación. Vale que no usaron su dialéctica para confesar que eran más conocidos que Jesucristo, pero sí que en los 70, sus actuaciones se encargarían que no les olvidásemos jamás, conformando una de las selecciones nacionales más potentes de la historia. Slavnic, Dalipagic, Solman, Cosic, Tvrdic… estrellas que, desperdigadas en diferentes clubes del país como las leyes de Tito mandaban entonces, nunca conjuntaron en un solo club la calidad que aunaba la Jugoplastika Split fraguada a finales de los 80.

Conocíamos que sus jóvenes eran muy buenos, porque con su selección, iban siendo grandes. El fichaje de un veterano cañonero como Dusko Ivanovic pareció ser guía y líder para que, a su lado, la madurez adquirida por sus jóvenes talentos, se disparase en confianza. Porque la calidad ya la tenían. Y es que un enorme talento como Velimir Perasovic, continuidad de veteranos como Ivica Dukan y heredero en legado de mitos como Damir Solman, vio cómo la calidad que venía detrás, parecía no tener límites: Toni Kukoc, Dino Radja, Goran Sobin, Goran Sretenovic, Zan Tabak… bajo las órdenes de uno de los mejores entrenadores que ha dado Europa, Bozidar Maljkovic.

Fuera de sus fronteras, en cambio, no les dábamos crédito. En la Copa Korac de 1988 quedaron últimos de grupo, que compartieron con CAI Zaragoza. Circunstancia que sirvió para acrecentar aún más la sorpresa que 1989 parecía tenerles el destino reservado. Split llegó a ser una plaza dura y Jugoplastika empezó a sonarnos a todos, por mucho que fuesen los pobretones y más modestos en medios al acceder a la Final Four, llegando incluso a Munich en autobús en la misma mañana de la semifinal. La incredulidad tras el partido y la victoria ante el F.C. Barcelona (87-77), podría haber quedado en anécdota si no hubiese sido porque 48 horas después vencieron al Maccabi Tel Aviv en la finalísima (75-69). Un plantel con 23 años de media quedaba campeón de Europa, que es pensarlo hoy día y hacerse de cruces. Y ya no hubo quienes les parasen.

A los Denver Nuggets les metieron el miedo en el cuerpo en el McDonald’s de Roma en 1989 (135-129) y cuando el Barça tenía todo preparado y programado para proclamarse campeones de Europa -al fin- en Zaragoza, en la tierra de origen de su ídolo Juan Antonio San Epifanio, es cuando estos jugadores dirigieron sus miradas arriba, allá donde no llegaban. Un año más tarde, doce meses más veteranos, los componentes de la Jugoplastika eran inabordables, inalcanzables, imbatibles. Y para el recuerdo quedará el último año de Toni Kukoc en Split, esta temporada 90/91 que quizás pudo ser el mejor año de su carrera, al menos en Europa, con la sola compañía de Zoran Savic, Perasovic y Sretenovic, tras haber emigrado el resto de estrellas… y proclamarse por tercera vez consecutiva campeones de Europa.

Siempre en nuestro recuerdo y con un cariño como quizás nunca otro equipo tuvo en nosotros. Porque ellos atraparon las simpatías de todo el continente. Ni eran provocadores ni problemáticos, simplemente jugaban al baloncesto. Y lo hicieron de ensueño, exprimiendo toda la belleza que este deporte puede dar. Ver a Toni Kukoc, un tipo de 2,07 botando y yéndose de todo un Ken Barlow con la facilidad con la que vemos en la fotografía, explica el talento infinito de ese puñado de jugadores. De ellos, quienes lo vivieron, sí tienen mil y un recuerdos. Por lo que… ¡AHORA TE TOCA A TI!