Retrato Nº80: Andrés Jiménez, potencia diferencial en la selección

Retrato Nº80: Andrés Jiménez, potencia diferencial en la selección

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 79: ANDRÉS JIMÉNEZ, POTENCIA DIFERENCIAL EN LA SELECCIÓN

por Antonio Rodríguez (14/7/2019)

Eurobasket Alemania’85. 1ª jornada: España 83-99 Yugoslavia (05.06.85)

Epi, Corbalán, Fernando Martín… Iturriaga, Romay, Sibilio… Cuando de carrerilla mencionamos los jugadores de la mítica Selección Española de los ochenta, es como si por defecto, nos olvidásemos de uno de sus pilares fundamentales: Andrés Jiménez. Y estuvo al nivel de los mejores, por supuesto. Pero no nos sale recitarle entre los primeros.

Jiménez era la modernización de nuestro deporte. De repente, en Sevilla, concretamente en Carmona, aparece en una “Operación altura” un adolescente que no sabe jugar al baloncesto, pero que tiene una potencia en las piernas impropias para su estatura. Bien enseñado y con esa base, se podían hacer maravillas. Y curiosamente, se alinea en su misma generación con otro chaval, madrileño para más señas, que por practicar infinidad de deportes, no se había perfilado tampoco en nuestro deporte y que, al contrario de Andrés, este poseía unas espaldas y un trabajo en el torso y tren superior, fuera de lo habitual. Su nombre, Fernando Martín.

Ambos fueron el salto de calidad físico en nuestro país. Ya no era trabajar el talento y las maravillas técnicas de los hombres altos que destacaban en España, tipo Rafa Rullán o Luis Miguel Santillana o incluso importarlos, como Juan Domingo De La Cruz. Añadiendo a Fernandito Romay, al que se le trabajaba desde el yunque, añadiendo a los mencionados, se les unen Jiménez y Martín saltando a la palestra un concepto de pívots que eran atletas, toda una “marcianada” más típica de Estados Unidos, Yugoslavia o la URSS. Toda una nueva dimensión.

La imagen de este espectacular mate en contragolpe de Andrés Jiménez, representa la esencia de lo que era este “pura sangre” cincelado en Badalona, bajo la supervisión de Aíto García Reneses. Un jugador con el que podía jugar de alero como al triple poste, siendo el acompañante de la pareja de americanos interior, con muy buen desplazamiento lateral y una rapidez endiablada a la contra que, aprovechando que mostramos una foto de la Selección Española, ya nos metemos en harina para contar lo que significó en ella.

En fechas veraniegas en las que Sergio Scariolo ha dado ya su lista de 16 preseleccionados, retrotraernos a las ilusiones ochenteras, es un ejercicio de sana nostalgia. Andrés Jiménez fue el mejor jugador de nuestro Equipo Nacional en la tan afamada cita con plata de los Juegos Olímpicos de los Angeles’84, compitiendo como un campeón ante futuras leyendas, como Pat Ewing, Sam Perkins y Wayman Tisdale, entre otros. Nuestro seleccionador, Antonio Díaz Miguel, queriendo dar un salto más de calidad, buscó para el contragolpe patrio, mayor profundidad y eficacia, haciendo que un hombre alto como él corriese en primera línea. Y con su potencia, Jiménez recreó diabluras, llegando a ser junto a Aleksander Volkov, el mejor “4” de Europa. Incansable, voluntarioso y siempre entregado, “para nosotros, es más importante que James Worthy en los Lakers” afirmaba el bueno de Antonio (que, para ciertos medios, se tradujo como “Jiménez es mejor que Worthy”. Pero, eso es ya otra historia).

Tras la retirada de Juan Corbalán de la Selección, así como la obligada renuncia de Fernando Martín por jugar en la NBA, Andrés Jiménez se convirtió en pilar básico durante toda la década de los 80, siendo acomodado como alero alto o como “3” a imagen y semejanza de su papel en su club, el F.C. Barcelona a partir de 1989. De su juego al poste y sus carreras con mates como los de la fotografía, llenamos con un amplio repertorio nuestra memoria.

Ahora, tras un ejercicio de dulce nostalgia, queremos que nos contéis. ¿Qué recordáis de Andrés Jiménez en la Selección? ¡AHORA TE TOCA A TI!