Retrato nº74: Glen Whisby y su potencia ¿sin control?

Retrato nº74: Glen Whisby y su potencia ¿sin control?

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 74: GLEN WHISBY Y SU POTENCIA ¿SIN CONTROL?

por Antonio Rodríguez (25/4/2019)

 

Concurso de mates Liga Endesa 96/97 All Star Cáceres (23.11.96)

Glen Whisby era exactamente lo que vemos en la fotografía: volar con toda la potencia posible. La elegancia quedaba en un segundo plano. El caso era estampar el balón contra el suelo, previo paso por el aro. Whisby era así y así nos gusta transmitíroslo con una foto que ejemplifica lo que significaba su presencia al detalle. Aquellos noveles de Gijón Baloncesto lo trajeron a España recién ascendidos a la Liga Endesa en 1995, procedente de la universidad de Southern Illinois, de la que fue compañero un año de Clarence Weatherspoon. Y digamos que le dio tiempo para aprender de su contundencia, pero poco más. Vimos en él una bestia natural, tan cargado de físico como de carencia técnica. Apuntaremos que sus saltos quedaron eclipsados por el descenso del equipo. 

Sin embargo, Estudiantes, con enorme criterio, se fijó en él pensando que era justo lo que necesitaban. En un plantel repleto de joven talento (Azofra, Carlos Jiménez, Juan Aísa, Gonzalo Martínez, Iñaki de Miguel…), con una pareja extranjera cargada de puntos, Harper Williams y Chandler Thompson, la fiereza reboteadora y su contundencia, vendrían muy bien en las zonas. Baratito y adecuado. Porque en ese trabajo oscuro que él hacía lucir con espectacularidad, era único. Todo potencia, pero aún sin control. “Yo, a este jugador, le firmaría por cinco años” me confesaba Antoni Daimiel en conversaciones de redacción. “Porque va aprendiendo a moverse y a jugar. Y a largo plazo, puede ser un tío muy interesante”. El ojo clínico de Daimiel no faltaba a la razón: sus semiganchos, su colocación defensiva, sus medias vueltas en suspensiones cortas… todo iba en progreso. Porque, en una palabra, el chico tenía hambre.

Y ese hambre le hizo emigrar a Cantú, tras dos años con los colegiales (cuando en Cantú había más dinerito, claro), buscando el salto de calidad, que no cuajó. Y los gijoneses, recién ascendidos a Liga Endesa -de nuevo- le volvieron a llamar en 1999. Era cuestión de confianza con un tipo con el que la afición vibraba. Ese era su sello. ¿Cómo no iba a hacerlo con mates como el de la fotografía? Más asentado en Europa, el futuro le hizo que Italia volviera a su vida, más el Unics Kazan y el Fenerbahçe, dejando claro que la intensidad en Europa, cada vez se pagaba mejor.

En Estudiantes con Chandler Thompson. ¿Imaginan aquellos partidos? Es que era ver tipos de amarillo volando permanentemente. Azofra lo pasaba como un niño chico, echando el balón hacia arriba para acabar en mates. Las asistencias más fáciles del mundo. Y es que, tampoco buscaban la precisión: estos eran capaces de cogerla desde cualquier lado. Un Estudiantes de Liga Europea (claramente) como la continuación a la gloriosa travesía en la mejor década de la historia del equipo.

Glen Whisby, todo un portento físico que, con sus saltos, su musculatura cincelada a cada gesto de tensión, nos dejó huella. ¿Y a vosotros? ¡AHORA TE TOCA A TI!