Retrato nº68: Dejan Bodiroga, el último descubrimiento

Retrato nº68: Dejan Bodiroga, el último descubrimiento

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 68: DEJAN BODIROGA, EL ÚLTIMO DESCUBRIMIENTO

por Antonio Rodríguez (16/1/2018)

Buckler All Star ACB-Lega-LNB Valencia 94/95 (13.11.94)

Fue el abanderado del baloncesto en Europa cuando dio inicio este siglo XXI. Dejan Bodiroga era el jugador de 205 centímetros, técnicamente perfecto. Tan perfecto, que incluso debía compensar su lenta mecánica de tiro de la que todos le acusaban, sacando punta al resto de fundamentos técnicos para poder ejecutarla. Era señal de éxito. Allá donde iba, hacía campeón a su equipo. En nuestra Liga Endesa, pudimos disfrutarlo en el Real Madrid (aún joven e inexperto en una sección bastante convulsa) y en el F.C. Barcelona (mucho más asentado, tanto jugador como club). Hoy, sin embargo, en “Retratos de una vida”, vamos a recrearnos con la irrupción en España de esta maravilla de jugador.

A Dejan Bodiroga lo titulamos como “el último descubrimiento”. Él fue el último representante de un mundo sin internet, cuando llegaban comentarios allende los mares de todos aquellos que no podíamos ver habitualmente. O desde la vecina Italia, daba igual, donde formaba parte de una Santísima Trinidad de aquella liga, junto a Pedrag Danilovic (en la Virtus Bolonia) y Aleksandar Djordjevic (Olimpia Milán). ¿Pudieramos concebir hoy un mundo sin esta herramienta de comunicación? Llega al Torneo de Navidad de 1993 el Stefanel Trieste, con un chico de 20 años que dicen que es la nueva maravilla europea. Precisamente en la temporada en la que Dino Radja y Toni Kukoc emigraron a la NBA, un chaval criado en Yugoslavia y pulido en Italia, es capaz de anotar 21,1 puntos con 19 añitos en la Lega. Aquella expectación por verle por primera vez con nuestros ojos, era inmensa.

El chico apareció para el mundo del baloncesto con 11 añitos en el club de su natal Zrenjanin. De allí cayó en manos de una de las maravillas más infravaloradas del baloncesto europeo. Kresimir Cosic sabía lo que manejaba. “Cosic me abrió los ojos para el baloncesto. Me enseñó mucho de sus secretos. Lo mejor, quizás, la visión global que hay que tener de este juego” confesaba Dejan en su primera visita a Madrid. En aquella fiebre por capturar los mejores productos balcánicos, los grandes de Grecia, cargados de dinero, le ofertaron acompañado de muchos ceros, jugar para ellos. Quienes más insistieron fueron los rectores de Olympiakos, satisfechos con tres casos de los que estaban más que satisfechos: Milan Tomic, Franko Nakic y Dragan Tarlac. Tan sólo un requisito, como a los tres mencionados: la nacionalización griega. “Simplemente, seguí los consejos de mis mejores amigos y maestros. En Grecia, mucho dinero, pero no hubiese tenido las mismas oportunidades. Hubiese estado calentando banquillo”.

La infausta guerra de los Balcanes obligó a emigrar. Los consejos de los que él habla, lo llevaron a Trieste. Allí, otro maestro estaba esperando. Bodgan Tanjevic, por su amistad con Cosic, sabía el trabajo que tenía que hacer con su estrella en ciernes. “Quizás debería mejorar físicamente, porque apenas le quedan cosas por descubrir de este deporte con 20 años” reconocía su entrenador, que le tuvo en su primer año en Italia entrenando infinitas horas sin que pudiera jugar. “Fue muy duro, porque fueron siete meses de entrenar, entrenar y no jugar. Se me hizo muy cuesta arriba. Tanjevic me ayudó mucho en ese trance, porque me aseguró que en la siguiente temporada (la 92/93), con 19 años, iba a ocupar una de las dos plazas de extranjero. No me defraudó”. 

Y con la fama de su perfección en el juego, esa que estábamos ansiosos por ver, aparece en Madrid en aquellas benditas navidades. Llega a nuestros oídos que Bodiroga se hospedó gran parte de su tiempo en Italia en casa del propio Tanjevic, la misma que acogía largas temporadas a la familia de Mirza Delibasic, incluida la ex estrella madridista. Parecía como el paso del testigo de uno a otro. La finura en el juego, la visión periférica y entender todo lo que pasaba a su alrededor, a las órdenes de un tipo con la reiterada técnica perfecta. “Lo que más me ha impresionado de este joven es la naturalidad que imprime a cada una de sus acciones. Pero tras esa facilidad en el manejo, hay muchas horas de trabajo y sobre todo, talento. Mucho talento, que convenientemente llevado, desembocará sin duda alguna en una estrella mundial” confesaba el periodista Paco Torres en una editorial. Sus 31 puntos al Real Madrid, acompañado por Ferdinando Gentile (padre del actual jugador de Movistar Estudiantes), el ex ACB Lemone Lampley o Gregor Fucka, fueron determinantes para llevarse tal Torneo de Navidad. Quienes recordamos aquellas actuaciones en Endesa Basket Lover, enfatizamos nuestro impacto por ver cómo movía los pies. Era increíble. No daba ni un paso de gratis. Siempre colocados para pivotar, para marcar los pasos y los tiempos, pare tener buenas líneas de pase, aun siendo algo tan teóricamente sencillo como enviar un balón al poste bajo. Su pureza era innata.

Quedamos convencidos de quién sería. Ese romanticismo de no tener oportunidad de ver a un jugador hasta que no tenerlo delante, en nuestras pistas, lo arrasó internet como un huracán, claro. Quizás, Dejan Bodiroga fue el último exponente de aquel tiempo, sin el “click” para ver lo que deseemos (o casi). Algo así como un “último descubrimiento”. El fan de Magic Johnson “del que sólo me parezco en la estatura” nos trajo luego sus vivencias en el Real Madrid, sus reinados en Europa con Panathinaikos (dos Euroligas) y con F.C. Barcelona (otro más), sin entrar a ver su mareante palmarés con su selección nacional. Trajo “el látigo”, su liderazgo y su sapiencia sobre una pista. De la que queremos que nos hables ahora. Os hemos presentado su puesta en escena hacia nosotros. Ahora, os toca a vosotros que nos contéis lo que supuso para vosotros. ¡AHORA TE TOCA A TI!