Retrato nº63: ¡Oximesa!

Retrato nº63: ¡Oximesa!

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

 

RETRATO Nº 63: ¡OXIMESA!

por Antonio Rodríguez (3/12/2018)

Liga 86/87: F.C. Barcelona 111-75 Oximesa (15.11.86)

Llegaron desde Albolote (al cobijo de Granada) a la Liga Endesa en 1986 como los pobres de la competición. Un club modesto que nunca había estado en la máxima categoría de nuestro baloncesto (ni por asomo). Su papel, predestinado a ser muy discreto, respondería con una plantilla que parecía una colección de desheredados de la fortuna, con una indumentaria simplona, casi vulgar, que les daba aires de club amateur. Aunque cierto es que la machada la consiguieron en 1ª B, eliminando en sus playoffs al gran favorito, el Caja de Ronda, que por tal motivo, hubo de peregrinar un año más por la segunda categoría de nuestro deporte.

A este Oximesa fueron llegando piezas. Del baloncesto madrileño, por no conseguir llegar a la ACB, aterrizaron los hermanos Álvarez, José y Luis, base y escolta, o escolta y base -que entre los gemelos, cualquiera sabía-, capitanes generales en el vestuario. Llegó Nacho Suárez como base de rotación (o jugador de banquillo. Que antes sí eran jugadores de banquillo), con bastante clase. Javier Ibáñez no tenía sitio entre los pívots del Joventut de Badalona y debió emigrar hasta Granada. El donostiarra Eduardo Clavero contaba con mano para los triples, pero su cuerpo tampoco acompañaba mucho. Oximesa y la 1ª B eran una más que notable opción. Y con el ex baskonista Gerardo Rubio y el chico de la casa, Toni Rodríguez, se consiguió un apañado bloque nacional que apoyase al americano de 1ª B primero y a la pareja extranjera en el momento del desembarco a la Liga Endesa.

Para el verano del 86, desde Israel apareció una humanidad de 2,08 de estatura llamado Joe Cooper, uno de los ‘ogros’ de la competición. Anotador cuando quería, intimidador cuando quería, con más muestras de baguete y poca voluntad para jugar, tenía arrebatos de muestra del talento que atesoraba. Y para la otra plaza, se repitió la apuesta de 1ª B (donde entonces, se aceptaba un extranjero por primera vez). El protagonista de nuestra fotografía, el ex Globetrotter, Larry Spicer.

Este alero de 2,06 de estatura fue el faro y guía anotador del Oximesa en esta temporada 86/87. Jugador de arrancarse en uno contra uno, con buena suspensión a media distancia tras bote como para el lanzamiento de tres, se convirtió en el ídolo del ascenso y en el asentamiento del equipo en ACB. Porque se mantuvieron, sí, aunque no lo pareciese, tras un récord de 3 victorias y 11 derrotas en la primera fase, la mitad de la liga regular. Se estrenaron con una sonada victoria ante el F.C. Barcelona en la 4ª jornada (76-74) y en la A-2, junto a los 8 equipos de la mitad inferior de la competición, conocedores ya de lo que tenían delante, se afianzaron, firmando un 9-5 como récord y ser segundos de tal grupo para jugar el Playoff por el título.

Más de 38 minutos por partido, 24 puntos de promedio, 48,1% en tiros de campo y un más que decente 37,5% en triples fueron los números del Larry Spicer de la imagen que intenta dar un pase ante Wallace Bryant y Steve Trumbo. Con él, el pequeño pabellón local, rugía. Tal recinto tenía que llamar José Antonio Murado, para mayor gloria de su presidente, uno de los tipos más pintorescos de la época. Y todo aquello continuó en ACB 5 años más, hasta 1992, donde se acabaron los sponsors, los gritos en la grada y la ilusión.

Ahora, nos disponemos a que toda aquella afición granadina que se desplazaba al municipal Murado de Albolote, nos cuenta cómo saltaban de sus asientos a cada triple imposible de los Álvarez, los uno contra uno de Spicer o los mates de Cooper. Albores en la élite del baloncesto de una ciudad, Oximesa fue parte de nuestra historia. ¡AHORA TE TOCA A TI!