Retrato nº47: Legendarios de una temporada

Retrato nº47: Legendarios de una temporada

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

RETRATO Nº 47: LEGENDARIOS DE UNA TEMPORADA

 

por Antonio Rodríguez (3/5/2018)

Liga Endesa 94/95   J.26: Estudiantes Caja Postal 94-80 Coren Orense (28.01.95)

En las diferentes etapas de nuestra Liga Endesa y a lo largo de su historia, uno de los aspectos que siempre nos ha caracterizado a los aficionados, es esa fascinación por el jugador nuevo en nuestra liga. Desde su impacto inmediato -quienes lo tenían- a comprometernos en un seguimiento de él, jornada a jornada. Siguiendo los tiempos con orden cronológico, desde hojear en el periódico sus puntos a cada partido, ver sus acciones más adelante en resúmenes, a poder presenciar todos y cada uno de sus partidos, juegue en el equipo que juegue. La diferencia mediática es obvia y nuestro anhelo por saber de ellos, siempre el mismo. Teniendo que fantasear tras leer sus cuarenta y tantos puntos y -¿recuerdan?- los tres ases en forma de hojas, a tener con un click en cualquier post de redes sociales hoy, un compactado de sus mejores acciones.

Un año, una sola temporada que se evapora como un chasquido. Y ese jugador que decide irse a otras aventuras, lejos de nuestras fronteras, lejos de nuestra liga. Y pasan los años y ya no volverá más durante su carrera. Y pasan los años y del anhelo marchitado a que vuelva, nos quedamos con su recuerdo imborrable. Tipo que quedó grabado en nuestra fantasía baloncestística y lo hará por siempre. Y entre nuestro puñado de elegidos, siempre aparece.

¿El mejor ejemplo? Drazen Petrovic, por supuesto. Le conocíamos de antes y sabíamos lo que podía hacer después. Pero para todos los madridistas y amantes del baloncesto en general, su única campaña en el Real Madrid, la 88/89, estará siempre presente. Su llegada suponía como una hoja en blanco que todos queríamos llenar. Y bien que lo hicimos. Condensado en 9 intensos meses de competición, eso sí. Pero dio tiempo a ello. Existen más casos junto a él. ¿O es que, Leon Wood, aquel mismo año, pasó desapercibido por Zaragoza? A orillas del Ebro, de aquella fascinación por ver en sus filas a un ex olímpico con Estados Unidos en los afamados Juegos de Los Angeles, a pasearse en el “huevo” vistiendo la elástica del CAI. Y anotar y anotar y venga anotar. ¡Qué clase! Y pueden decir lo mismo allí, los más veteranos, de Hollis Copeland.

Walter Berry en el Atlético de Madrid, nunca más regresó, prefiriendo los dracmas griegos. Kevin Pritchard siempre quedará lacrado en el pergamino de la historia del C.B. Cáceres, como su primera gran estrella en ACB. Wayne Freeman, exactamente lo mismo en Huesca unos años atrás. Y en este caso, el hombre que hemos elegido para la imagen: Darrell Armstrong.

De equipo modesto, Coren Orense, de anotador compulsivo. 24,6 puntos de promedio, 57% en tiros de campo y hasta un 42% en triples. Una barbaridad. Pero, sobre todo, la fascinación por ver a un jugador de escasos 1,80 de estatura y poco más de 70 kilos de peso, volar como él lo hacía. Puede que haya sido el mejor matador en nuestra historia (decimos solamente “puede”, ¿eh?). Saltaba desde pensábamos que no se podía machacar. ¡Qué facilidad! Es que parecía que se descolgaba de un segundo piso, viéndole tan pequeño y delgado. Pura magia.

Procedente de la liga chipriota -lo que añade más mitología-, su paso por Ourense fue el nexo entre esa liga de cuarta categoría con la NBA, a la que aterrizó nada más decir adiós a la ACB. Dallas Mavericks le dio su primera oportunidad y al tipo le dio para vivir hasta el 2008 en la mejor liga del mundo, siendo importante en Dallas primero y Orlando junto a New Orleans después.

Así que vamos contigo y por dos vertientes. Una: ¿cómo recuerdas a Darrell Armstrong? Y dos: ¿qué jugadores, con tan sólo un año de estancia en nuestra Liga Endesa, te dejó huella? ¡AHORA TE TOCA A TI!

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