RETRATO Nº 44: ‘SIR’ AUDIE NORRIS

RETRATO Nº 44: ‘SIR’ AUDIE NORRIS

Antonio Rodríguez

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. 

Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

por Antonio Rodríguez (12/4/2018)

Temporada 89/90: F.C. Barcelona 99-87 CAI Zaragoza (03.02.90).

Miren, llevamos con ésta, 44 fotografías en nuestros “RETRATOS DE UNA VIDA” y aún no habíamos hablado de Audie Norris. Y tocaba. Porque es ‘Sir’ Audie Norris, icono de nuestra liga, parte de nuestra historia. Porque es el favorito de muchos aficionados y por extensión, de muchos lectores de Endesa Basket Lover. Y sin él, el F.C. Barcelona no hubiese sido lo mismo, ni nosotros tendríamos la capacidad tan agudizada de adorar a un deportista. El dominio de 3 ligas en sus 6 años de permanencia (en sus primeras tres campañas), 2 Copas del Rey y tres Final Four son una mínima parte del legado que Audie dejó en nuestras pistas.

¿Pudiéramos imaginar que aquel estadounidense de toalla en la cabeza bajo la gorra y gafas de sol, pasándolo fatal en sus primeros trotes los Pirineos durante la pretemporada, que tuvo que irse incluso a operar de sus maltrechas rodillas a las pocas semanas de estancia en Barcelona, calaría tan hondo? Pues posiblemente sí, porque dentro de las recortadas fuentes de información que nos llegaban en el verano de 1987, nos contaban al Palau aterrizaba algo excepcional en todos los sentidos. Valgan adjetivos.

Norris fue un jugador de enorme clase. Un talento sin límite. Si ya pasado de peso, lo veíamos pivotar con un control del cuerpo difícilmente imaginable, mover los pies como lo hacía, añadan la rapidez de sus gestos cuando estaba en forma. Fuerza y corpulencia para luchar con fiereza con cualquiera, para trabajar la posición. Manos enormes para capturar rebotes, suaves como para soltar con toda delicadeza el balón arriba, que se pasease por el aro. Talento como para ver el baloncesto un segundo antes que los demás y dar los pases que daba al tipo preciso, al tirador perfecto. Competitivo y ganador, incluso con lesiones graves en ocasiones (¿recuerdan su hombro en la Final Four de París?) como para insistir junto a los azulgranas en la maldita Copa de Europa que no consiguió con él. Leal y honesto, siendo duro como ninguno, mas nunca marrullero. Noble como para llorar como un niño junto al féretro de Fernando Martín, su gran rival. Gladiador y señor.

Era el center perfecto que dio otra dimensión al poste bajo, a pensar de haber tenido maestros en nuestro país. Otra dimensión a lo que era el rival, idolatrarle como a ningún otro. Él era otra cosa. En la fotografía le vemos cómo Belostenny y Aldama se retiran ante su presencia, ante su magnificencia. Es razonable. Pues por todo ello, aquí tiene su hueco en nuestro recuerdo. Y en vuestro recuerdo, para que nos contéis. Para que expreséis abiertamente lo que significó su presencia en nuestra Liga Endesa. ¡AHORA TE TOCA A TI!