MOMENTOS ÉPICOS: Milagro en Sant Josep (I). Cae el Barça

MOMENTOS ÉPICOS: Milagro en Sant Josep (I). Cae el Barça

Antonio Rodríguez

Con la polémica reciente por el actual cierre del pabellón del Centro Parroquial Sant Josep, en Endesa Basket Lover hemos querido recuperar algunos de los milagros de ese mítico escenario. Allí, durante algunas temporadas hace unos 40 años, el Circol Catolic de Badalona jugaba sus partidos. Era un recinto pequeño, sí, pero el equipo que de la mano de Aíto García Reneses iba creciendo a pasos agigantados, lo iba haciendo cada vez más pequeño. La atracción por su juego, moderno, dinámico y como consecuencia, la descarada respuesta a los grandes de nuestro basket, convirtió aquel parquet y aquellas gradas en un lugar de culto incluso para el baloncesto de élite, que arrastraba aficionados y las cámaras de TVE. Un equipo, bajo el nombre de un sponsor de empresa algodonera, Cotonificio, forma parte de nuestra historia. Aquel pabellón vio las derrotas del F.C. Barcelona y del Real Madrid. Y eso, era tomado como milagro sin ser para menos. Y aquí, desde “Momentos épicos”, los vamos a recordar. 

LIGA 80/81 J.01: COTONIFICIO 94-87 F.C. BARCELONA (11.10.80)

Fue una liga que despertó expectación previa, precisamente cuando cumplía sus bodas de plata en su 25º aniversario. Toda la expectación que pudiera arrastrar el baloncesto en nuestro país en el inicio de una década que… nadie pensaba cuando arrancó, que esta sería la década del baloncesto español, por sus índices de popularidad. En el otoño de 1980, los verdaderos aficionados intuían que la edición de esta liga sería más igualada. Que el dominio del Real Madrid, campeón de todas y cada una excepto en tres ocasiones (dos del Joventut y una del Barça) parecía tambalearse, sobre todo si inició la temporada cargado de lesiones. Que el F.C. Barcelona parecía respondón -vigente campeón de Copa de Rey-, con la incorporación de un americano que decían que era muy bueno, muy bueno, “pero tiene que demostrarlo”, la coletilla más usada por los medios. Jeff Ruland fue posteriormente All Star en la NBA, dejó la universidad de Iona por no verse salpicado de un contrato firmado con un agente, lo que le convertía en profesional y por la enorme decepción que supuso que su entrenador y auténtico guía, Jim Valvano, dejara su pequeña universidad por la prestigiosa North Carolina State. Y en Barcelona que se plantó, entre la expectación tras leer guías traídas desde Estados Unidos que ensalzaban la calidad de su juego, a pesar de que Moncho Monsalve, devoto del baloncesto USA y regular visitante de las ligas de verano estadounidenses, era escéptico con su fichaje. 

Aíto García Reneses dando instrucciones a sus jugadores.

El Joventut, tercero en liga un curso antes, campeón en 1978, se emperraba en hacerse el ‘hara kiri’ con permanentes disputas entre su pívot Luis Miguel Santillana, la directiva y el cuerpo técnico, liderado por su entrenador, Manel Comas. Y el otro club badalonés, el Cotonificio, parecía copar el cuarto puesto entre los de cabeza. De hecho, más afianzados y con el trabajo de años mostrándose ya en frutos, la cuarta plaza lograda entre los hombres entrenados por Aíto García Reneses en la 79/80, daba pie a pensar que de ahí, hacia arriba. Y en ellos nos detenemos.

Un pujante grupo joven

Como siempre ha sido, Aíto gustaba de trabajar con jugadores jóvenes, a los que enseñar y moldear, proyectando en ellos brillantes futuros. En aquel “Coto”, el base Joaquim Costa ya era un internacional destacado, a punto de cumplir los 23 años y Andrés Jiménez, con sus 18 primaveras e internacional en categorías inferiores, poco a poco se iba haciendo más importante. De hecho, a Aíto no le dolió en prendas deshacerse de dos de sus principales pívots, Xabi Mendiburu (fichado por el Areslux Granollers, donde completó una gran carrera) y Joan Filbá (a Manresa), entre otras razones por la enorme pujanza del pívot sevillano. Para afianzar el juego interior, se fichó desde Manresa al veterano internacional Miguel Ángel Estrada, con el deseo de paliar el perenne problema algodonero de su inferioridad reboteadora respecto a los grandes. 

Jack Schrader, pletórico aquella noche, lanza ante la oposición de Jeff Ruland.

Contaban con el roqueño Agustí Cuesta, el pequeño base Toni Tramullas, fichado desde el Hospitalet y para completar un sólido plantel joven, adquirieron uno de los fichajes del verano, el cotizado junior Jordi Freixanet, procedente del La Salle Bonanova, que competía en 1ª B (actual LEB Oro), con el que hubo cierta polémica por su traspaso. La cosa se aclaró cuando se entendió que el manresano Freixanet jugaba en La Salle barcelonés en calidad de cedido del La Salle manresano, por lo que el Cotonificio solamente debía rendir cuentas financieras a los del Bages, por mucho que los de la capital echaran el grito en el cielo. César Galcerán (desde el Mollet) y Joan Pera, completaban la joven estructura en el plantel badalonés. 

Y todos ellos, guiados por dos ilustres veteranos, santo y seña del club. El alero Héctor Perotas representaba el liderazgo, mostrado en cancha a base de sacrificio y esfuerzo por el colectivo, intensidad que inculcaba a los jóvenes valores. Y acabamos con el americano. Con un extranjero por equipo, el “Coto” contaba en su tercera temporada con toda una institución en el club: el ala-pívot Jack Schrader, un fantástico jugador, el mejor extranjero con el que había contado “el Coto” hasta entonces, excelso tirador de media distancia y enorme clase para mover los pies bajo el aro. Jack, hombre muy querido en Badalona, que posteriormente fue jugador-entrenador en el Joventut y 10 años después, entrenador del IFA Granollers, marcaba las diferencias para aupar a la élite al Circol. Demasiado buena persona para regentar banquillos de cada vez más adinerados jugadores.

El pundonor de Héctor Perotas, lanzando ante Ruland.

Estas eran las plantillas de ambos equipos:

COTONIFICIO

F.C. BARCELONA

 

Pues en la primera jornada liguera, ambos equipos se enfrentaban en el pabellón del Centro Parroquial San Josep. Y en una magnífica tarde de sábado, se pudo disfrutar de la primera y sonada sorpresa liguera, con el triunfo del Cotonificio (94-87). Lesionado Juan Antonio San Epifanio (escayolado de un pie), Antoni Serra al fin se decidió a utilizar con bastante más hábito a Chicho Sibilio como alero, pues había venido siendo ala-pívot desde su llegada al Barça. Y junto a él, formar un trío interior añadiendo a Juan De La Cruz y Jeff Ruland. Por lo que Aíto tomó nota y que pensó que, para romper esquemas azulgranas, lo mejor era la velocidad. Y sorprendentemente alineó al rapidísimo base Toni Tramullas en el quinteto inicial, para dar la mayor vivacidad al juego. Y el resultado al descanso (51-40), le dio la razón.

Miguel Ángel Estrada, nueva adquisición algodonera.

Tramullas marcó de forma concienzuda a Nacho Solozábal y cuando tomó el relevo Quim Costa, un histórico especialista en defensa, se lo tomó con más ímpetu aún. Y es que esa fue una de las claves que inculcó Aíto en el Cotonificio: amplitud de rotación, que sonaba a chino. Estamos hablando de un tiempo en el que el quinteto titular absorbía una cantidad de minutos enorme y solían ser las faltas personales y no el cansancio, lo que daba pie a los relevos en pista. En 1980, realmente hablábamos de titulares y suplentes. Y Aíto y la profundidad de banquillo es algo que siempre han ido de la mano. Lo mismo que esa querencia por el “3” alto. Antes que Andrés Jiménez años después en el Barça, un ala-pívot que varió su posición a la de alero, con sus 2,04 de estatura, fue Jordi Freixanet. Su enorme clase técnica y su elegancia daban a pensar que era una reconversión natural.

No solo era la apatía de Jeff Ruland y cierto pasotismo de cara a sus compañeros, sino que para completar su falta de acoplamiento, no entendía el criterio arbitral utilizado en nuestro país (aunque, a decir verdad, pocos lo hacían) y se vio castigado con cuatro faltas personales antes del descanso. Minutos después, le acompañarían en el mismo número de faltas, tanto Juanito De La Cruz como Chicho Sibilio. Pero no fueron los únicos, pues Miguel Ángel Estrada y Andrés Jiménez caían en la misma “suerte” al poco. Con pocas rotaciones y con contactos en el aire en pos del rebote sancionados como faltas, era habitual ver jugadores claves cargados tan pronto por faltas. 

Sibilio fue la figura más destacada entre los azulgranas

Cotonificio superaba claramente en el rebote al rival y tuvo una racha de locura colectiva de anotar canastas en contragolpes con suma facilidad, como para ensanchar la diferencia a una máxima de 71-52, con el histórico escenario entregado a los colores blanco y azul de los algodoneros. Antoni Serra, buscando soluciones en medidas desesperadas, puso dos bases en pista (Solozábal y Creus) y optó por defender con más agresividad a Jack Schrader, que les estaba cosiendo (34 puntos, 13 de 20 en tiros de campo y 8 de 10 en tiros libres), situando a un hombre bajo, el escolta Manolo Flores, sobre él. Si de lo que se trataba era de parar sus suspensiones, un rival que midiese un palmo menos que él, bastaría. 

Cotonificio. De pie: Jordi Vila (ayudante), Aíto (entrenador), Galcerán, Schrader, Freixanet, Estreada, Jiménez. Agachados: Pera, Perotas, Tramullas, Oleart, Costa y Cuesta.

Y se notó cierto efecto, porque las ventajas se redujeron, aunque la tranquilidad de Costa como la del mencionado Schrader, salió a relucir como para no poner en peligro el resultado final, aunque sí hubo más nervios. El 94-87 final resultó un festín en el pabellón del centro parroquial Sant Josep y el convencimiento que el Cotonificio badalonés ya era un club grande. “No vamos a pensar en quedar terceros o cuartos, sino con las máximas ilusiones” confesaba Jack Schrader. “Por mi parte, no soy un jugador clave, sino uno más en el grupo. Nuestro equipo, tal y como está montado, no permite el lucimiento personal. Los partidos los ganamos y perdemos todos”. Algunos los ganaban un poquito más.

CONTONIFICIO

F.C. BARCELONA

Para Aíto García Reneses, esta temporada 80/81 se proyectaba para él como “dos pruebas: seguir manteniendo nuestra línea de superación de las últimas temporadas. Y por otro lado, es nuestro deseo aportar jugadores a la selección nacional absoluta”. Recordemos que Aíto era el seleccionador de la junior. El “Coto” quedó ‘campeón de invierno’ usando el símil futbolístico, líder tras la primera vuelta. Posteriormente flojeó y acabó en cuarta posición con 18 victorias, 1 empate (que se permitían) y 7 derrotas. Fue el último año de Schrader en el club, jugador que tenía la costumbre de fichar año a año, finalizando un periplo de tres cursos con ellos (aunque, el primero, lo pasó inédito debido a una grave lesión). 

Barça. De pie: Sibilio, Mike Phillips, Ruland, Pagés, Fernández, Jaume Berenguer (ayudante), Serra (entrenador). Agachados: Ansa, Flores, Solozábal y Creus.

Para el siguiente curso hubo cambios en la estructura de la plantilla, que salió muy reforzada… Pero de eso ya hablaremos en el siguiente capítulo. 

La celebración del vestuario.