Momentos épicos: El día de Juan Carlos Navarro

Momentos épicos: El día de Juan Carlos Navarro

Antonio Rodríguez

Era el día y el momento. Por encima de lesiones, rivales y situaciones críticas. Juan Carlos Navarro trajo a la Liga Endesa un domingo, 30 de diciembre, en medio de las fechas navideñas, los fuegos artificiales para dar por finalizado un año viejo. Quizás también, una etapa personal. Los que fuimos testigos en directo en un Palau embrujado para su causa, no lo olvidaremos jamás. 33 puntos en 31 minutos de juego, 12/13 en tiros de campo, 5/5 en triples, 4/4 en tiros libres. Desde su errada suspensión inicial a escasos segundos tras el salto inicial, no volvió a fallar un lanzamiento. Era la gloria de Navarro.

Temporada 12/13 J.15: F.C. Barcelona Regal 96-89 Real Madrid (30.12.12)

Estaba renqueante de su maldita fascitis plantar. Recordamos de sus quebraderos de cabeza en los Juegos Olímpicos de Londres, donde fue capaz de plantar cara a los estadounidenses en la gran final mientras pudo, como casi única aportación a la Selección Española en tan prestigiosa cita. El coste fue hacer pretemporada con el F.C. Barcelona de manera lastrada y llegar tarde a la cita liguera, sin poder debutar en la primera jornada. Juan Carlos regresa en la derrota en Bilbao en la segunda jornada. Su estado físico preocupaba y mucho y sus estadísticas lo ponían en evidencia. Sus tres primeros partidos, 9 puntos y un escalofriante -y más para él- 3/16 en tiros de campo. 

El equipo no parecía funcionar ni él buscaba forzar. En las plazas de equipos importantes, simplemente, el cuadro azulgrana no podía. Al margen de su nefasto debut en casa ante Blancos de Rueda Valladolid (71-78), derrotas en Bilbao, Valencia, Vitoria, Las Palmas… en Málaga. Los gallitos le miraban por encima del hombro, sin ser ninguno el líder de la competición. La noche más dramática, en los últimos días de diciembre, fue la derrota en casa ante Blusens Monbus Obradoiro (54-62), donde Xavi Pascual decidió dar descanso a nuestro protagonista y sus compañeros finalizaron con un 3/22 en triples. Decir que la Copa del Rey peligraba para el vigente campeón de liga a falta de dos jornadas para la conclusión de la primera vuelta, con 7 derrotas, así duro. Añadan que esperaba el, ahora sí, líder imbatido, Real Madrid.

Con los descartados para este encuentro, Joe Ingles por los azulgranas y Martynas Pocius por el Real Madrid, estas eran las plantillas de ambos conjuntos.

La presión en las viejas gradas del Palau Blaugrana era inmensa, no ya por el hecho de ser un clásico ante el rival deportivamente más odiado, sino por tener obligación de ganar a quien se antojaba muy superior en ese momento. Con la presencia en los comentarios televisivos de Juanma Iturriaga y Manel Comas -en sus últimos meses de vida-, siendo ese día galardonado, por cierto, por la Asociación de Entrenadores Españoles de Baloncesto (AEEB), se ponía el balón en marcha.

Sada, Navarro, Mickeal, Lorbek y Tomic por los azulgranas, Llull, Rudy Fernández, Suárez, Mirotic y Begic por los madridistas, Mickeal abría con una suspensión el electrónico a una suspensión errada de Juan Carlos Navarro. Quizás fuese porque Tomic le ganó el rebote en la primera acción a Begic, quizás que Pablo Laso vio una disposición defensiva en zona por los rivales o que se equivocaron en el acta con el quinteto, el caso es que a los 37 segundos tan solo, se produjo el primer cambio, entrando el brasileño Rafael Hettsheimeir por Begic. El duelo inicialmente parece enfocado en las habilidades de Pete Mickeal (que anotó los 6 primeros puntos en los suyos) y Rudy Fernández (los 5 primeros). Tras 4 minutos y 32 segundos, Juan Carlos Navarro anota su primera “bomba”. Le sigue una segunda y una tercera con tiro adicional. Son ya 10 puntos, 18-12 en el electrónico y es suplido en pista por Sarunas Jasikevicius. Comenzábamos a intuir que Navarro olisqueaba el día grande.

Rudy Fernández es quien más empuja por mantener la imbatibilidad, por el carácter de vencer en terreno tan hostil y se marcó una primorosa primera mitad, con 14 puntos, que lideraba al Real Madrid en una contienda terriblemente igualada. Con una preciosa canasta a aro pasado de Víctor Sada -que estuvo excelente- se llegó al final del primer cuarto con un 23-20.

El poder visitante en las segundas unidades, hacen que con un triple de Dontaye Draper, el cuadro visitante se pusiese por primera vez por delante (25-28), con Navarro que tiene que volver a pista, porque Xavi Pascual se encuentra con su primer gran problema: tercera falta de Pete Mickeal a 07:30 para el descanso. Navarro sale, se marca un increíble triple saltando a una pierna y empatan a 30. En el Real Madrid, quien toma el relevo a Rudy es Felipe Reyes (8 puntos en el segundo cuarto), liderando un quinteto de pívots pequeños y móviles -junto a Marcus Slaughter- que hacen el lío a Jawai y Lorbek. Y Navarro sigue sosteniendo el barco. Ya lleva 19 puntos en su cuenta, con los que se marchó al descanso a los vestuarios, que consiguen empatar a 40, aunque con la mirada, casi implora que alguien más le ayude. Los azulgranas cogen la delantera de nuevo, pero la sensación es que el Real Madrid controla el ritmo de juego. Con un triple sobre la bocina de Sergio Rodríguez, llega el descanso con 45-44.

En la segunda mitad, aunque Navarro seguía ‘a lo suyo’, la intención por los barcelonistas, debía ser otra. Se ve con claridad que Pete Mickeal pretende ayudar y tomar protagonismo ofensivo y defensivo, en una preciosa y encarnizada lucha con Carlos Suárez, que se cargó con 4 faltas con más de 14 minutos por jugarse.

En el Real Madrid es el turno de Jaycee Carroll ‘haciendo de Carroll’. “Este tipo es, deportivamente hablando, un asesino” manifestando Manel Comas la fascinación ante el escolta blanco. Pero todo sigue pasando por Navarro, con el que combate a este nuevo enemigo en duelo personal . Recibe, finta hacia un lado, un bote hacia el otro y un triple a una velocidad de ejecución excepcional. La velocidad que empezaba a regir ya un cuerpo maltrecho, que pocas florituras le dejaba hacer. Su triple para acabar el tercer cuarto, saltando a una pierna, corriendo hacia la línea de fondo, es ya de antología. “¡Es que no tenía hueco alguno! Se lo ha inventado él solo” en palabras de Comas, que desde el recinto se olvida de su enfermedad ante este enorme partido. Lo que puede hacer el baloncesto. El Palau se rinde a su líder, porque sus 28 puntos en esos momentos, ya ven la luz para los suyos: 73-68.

Y ese fue el aldabonazo para lo suyos. Juan Carlos se encuentra en el banquillo al inicio del último período, pero ya no son huérfanos, sino un equipo crecido que, con una canasta de Pete Mickeal y un triple de C.J. Wallace, hacen desesperar a Pablo Laso que pide tiempo muerto, porque el choque se le escapa: 81-66 a 8 minutos del final. El ritmo se vuelve endemoniado, porque es la única carta que le queda al Real Madrid.

El enorme talento de Sergio Rodríguez aflora en estos momentos y de una estabilizada renta de 13 puntos, 7 puntos consecutivos del Chacho, abren el enfrentamiento con 86-78 a falta de 04:37 y tiempo muerto de Xavi Pascual. Carroll, como Carroll que es, añade otro triple y 86-81 entrando en los tres últimos minutos. Y es cuando llega la traca final, con Juan Carlos Navarro cerrando cualquier puerta a la posibilidad de éxito rival. Un triple dos metros -largos- más allá de la línea de tres, hace estallar el recinto (89-81). Y aunque se sigue anotando de forma frenética, Navarro lo cierra y certifica con otra canasta saliendo de bloqueo (94-85) con menos de dos minutos para la conclusión.

Fue día grande y como tal, el héroe se merecía el reconocimiento. A falta de 3 segundos para la conclusión, es sustituido y la ovación y los vítores son unánimes. El final del choque marcó un 96-89. Para los curiosos de la valoración, el pobre Jakim Donaldson, ala-pívot del C.B. Canarias, que logró nada menos que 38, no pudo ser el mejor de la jornada en este apartado, porque en el epílogo de la misma, Navarro se fue hasta los 44. Lo más importante para esta leyenda fue, que la victoria acarreó el pase a la Copa del Rey de Vitoria… y el futuro título en esta cita.

 Quizás fuese esa la última gran noche de Juan Carlos Navarro. A partir de ahí, la fascinación por sus acciones se fue dosificando, que nunca menguando. Fue el ídolo de todos y hasta Pablo Laso, entre amargura y admiración, era elocuente “¿…que físicamente está lastrado? Pues mira cómo nos la  ha montado” en una conversación privada. Navarro provocaba fascinación en todos. Y en ese 30 de diciembre de 2012, condesó todo aquello que él nos podía dar. Magia navideña sobre una pista de baloncesto.