Momentos épicos: Un Madrid-Barça para inaugurar una nueva liga

Momentos épicos: Un Madrid-Barça para inaugurar una nueva liga

Antonio Rodríguez

¿Lo recordáis? En Endesa Basket Lover recuperamos un momento para la historia.

Jornada 1 Temporada 85/86: Real Madrid 104-92 F.C. Barcelona (22.09.85)

¿Real Madrid-F.C. Barcelona para la primera jornada? Pues caprichos del calendario. A punto de iniciar una nueva temporada, vamos a recordar en “Momentos épicos” tal paradoja. Y no hace falta retroceder hasta la temporada 73/74, con la histórica victoria blanca (125-65) en el glorioso debut de Walter Szczerbiak para inaugurar la competición liguera, no. Nos vamos un poco más adelante en el tiempo, aunque también con protagonistas históricos que debutaban. El 22 de septiembre, madridistas y azulgranas se veían las caras una tarde de domingo para abrir el Grupo Impar. Hagamos el ejercicio de recordar que el sistema de competición de 16 equipos lo englobaban dos grupos, Par e Impar, según clasificación del año anterior. Y contando con el Real Madrid como triunfador de aquella liga 84/85, el F.C. Barcelona, apeado en semifinales por el Ron Negrita Joventut, tuvo que conformarse con la tercera plaza, lo que le englobaba en este nuevo curso en el grupo Impar. Un sorteo quiso que arrancasen ellos la competición.

Linton Townes, el nuevo rostro en el Real Madrid.

El verano había sido muy largo. Desde el mes de junio en el que acabó el Eurobasket, el aficionado, huérfano de baloncesto, intentaba quitarse el mal sabor de boca de un cuarto puesto de la Selección Española en Stuttgart, con el sonoro patinazo de verse derrotados por Checoslovaquia en semifinales. Cierto es que TVE, ya enteramente volcada con nuestro deporte, algunas emisiones más de pretemporada nos regaló en septiembre. Era el deporte de moda y lógicamente, había que emitirlo, que sponsors pagaban -y mucho-.

El verano de 1985 significó para el Real Madrid la pérdida de Brian Jackson, institución en la casa tras dos triunfantes años. Los dólares procedentes de Italia, Gorizia concretamente, aún siendo el estadounidense más caro de nuestra liga, no podían igualarse -o al menos no vieron conveniente igualarlos- en la capital de España. Así que, buscando en el mercado, llegó un alero mucho más barato que su predecesor, que había tenido experiencia en Los Angeles Clippers y un condicionante que el rubio alero marchado no tenía: tiraba de tres puntos. Su salida de bloqueos eran dos pasos más lejana, fuera del semicírculo de 6,25 en la mayoría de los casos. Y prueba de ello nos dio en el afamado torneo de pretemporada “Memorial Héctor Quiroga”. Los tiraba y los metía. Vaya si los metía. Más bajo que Jackson, más triplista, menos calidad en ataque), sí es cierto que era mejor defensor, sobre todo en uno contra uno.

Por otra parte, el Cajamadrid de Alcalá de Henares, que se negaba a volver a pasar apuros (se salvó en el Playoff de descenso), en su más que ambicioso y nuevo proyecto, tentó a Fernando Romay con una mareante oferta de 20 millones de pesetas (nadie cobraba eso en el baloncesto español). El amor a los colores de Fernandito le hizo rechazar tan apetecible situación, que tuvo futuras funestas consecuencias para los cajistas. A pesar de sacar a paseo su talonario de manera profusa, la posición de pívot quedó desguarnecida, pues a quien sí convencieron fue al prometedor y muy joven Juan Antonio Orenga. Y fue en la lucha bajo los tableros lo que mató a ese equipo que, esta vez sí, acabó descendiendo para nunca volver a la ACB.

Plantilla del Real Madrid para esta temporada.

Sin embargo, el mejor ‘fichaje’ blanco, de largo, fue la continuidad de Fernando Martín. Tras ser elegido en la 2ª ronda del draft por New Jersey Nets (número 38) y pasar en Princeton la Summer League en clara apuesta de los de Meadowlands, verse como jugador de rotación del hombre que más minutos jugaba en toda la NBA, Buck Williams, no era el marco soñado. Por supuesto, también tuvo su peso el hecho que al siguiente verano, se disputaría el Mundobasket en España y aceptando la oferta de Estados Unidos, no hubiese podido disputarlo, según normativa FIBA de la época. Así que, para este debut liguero, el aficionado lo aclamó con un “Fernando, Fernando” sonorísimo cuando saltó a pista en el calentamiento, al margen de alguna que otra pancarta de agradecimiento. Por lo demás, Lolo Sainz contaba con el mismo bloque de siempre.

Por contra, en el F.C. Barcelona había claros aires de renovación. En otro capítulo de “Momentos épicos”, ya contamos la marcha de su entrenador, Antoni Serra, a mitad del curso anterior. Terceros en la liga suponía una afrenta, sobre todo si cedían la final a sus vecinos de la Penya. Así que la gran apuesta, el fichaje que conmocionó ese verano, fue el de Aíto García Reneses a Camp Barça, lo que en Badalona sonó a traición. Aquel proyecto de jóvenes y excelsos jugadores, pareció quedar huérfano. Claro, que la Penya es la Penya y también era obvio que alguien como Aíto, más tarde o más temprano aterrizaría en el Real Madrid o en el Barcelona. La crisis de estos últimos, precipitó tal movimiento. Y rápidamente se vio el toque diferente que iba a dar a la plantilla, siendo conscientes en esta primera jornada de lo que nos referimos: Juan Antonio San Epifanio comenzaba el encuentro en el banquillo.

La alineación del F.C. Barcelona de este partido. 

Para Antoni Serra, el coach que llevó los mayores días de gloria a los culés desde su llegada en 1979, su Santísima Trinidad y el eje de todo el juego ofensivo blaugrana, partía de las manos de Solozábal-Sibilio-Epi. De hecho, a veces en exceso, como se pudo comprobar en la final de la Copa de Europa perdida en Ginebra, donde Marcelous Starks pudo ser más determinante ante el  -excepto Epi- desacierto general… si hubiese recibido balones. Aíto traía la filosofía de una mayor amplitud en las rotaciones, algo que ya coleaba de sus tiempos en el Cotonificio. Sin ser el súper-Barça que fue más tarde, claramente fue reforzando posiciones. Fichó al estadounidense Mark Smith, alero o ala-pívot indistintamente, de enorme clase, procedente del Mulat de Nápoles, con lo que así se aseguraba algo parecido al triple poste que ejercitaba en la Penya. Eso significaba que uno de los dos aleros, sea Sibilio o Epi, serían sacrificados del quinteto de inicio.

El cotizadísimo pívot Steve Trumbo, desde que se casó con una vallisoletana y podía acceder al pasaporte español sin ocupar plaza de extranjero, fue el refuerzo principal. Ascendió al primer equipo al pívot junior Julián Ortiz y completó el cuadro de hombres interiores con la adquisición del joven canadiense Greg Wiltjer, tras la “espantá” del veterano Swen Nater, el favorito previamente, por aquella historia que había visto una aparición divina que le dijo que no fichase por los azulgranas, para ocultar quizás, una duplicidad de contratos con otro equipo o simplemente, optar por retirarse. El problema era que, la nacionalización de Trumbo no llegaba. Y se aproximaba el inicio de la liga y con meses ya de burocracia, no cuajaba. Y empieza la liga y sigue sin llegar, con lo que para este enfrentamiento, Steve tuvo que ver el partido desde el banquillo. Lo peor es que tuvieron que esperar muchísimos meses más entre trabas, papeleos y desesperos, hasta el punto que en febrero, con más de un año ya de lucha entre instituciones, decidieron integrarle en la liga como extranjero, supliendo así a Greg Wiltjer. Finalizó esta 85/86 y todavía no era español de efecto.

Así que, con tales condicionantes, en la Ciudad Deportiva se presentaron como quinteto titular Nacho Solozábal, Chicho Sibilio, Mark Smith, Juan De La Cruz y Greg Wiltjer, mientras que por los blancos, Juan Manuel López Iturriaga, Chechu Biriukov, Linton Townes, Wayne Robinson y Fernando Romay. ¿Y el base? ¿Dónde estaba el base en el quinteto madridista? Pues esa fue otra de las variantes que Lolo Sainz estuvo recalcando desde verano que ejecutaría. Juan Antonio Corbalán ya era un base veterano y a Lolo le gustaba la idea del base grande. 

Wayne Robinson y Greg Wiltjer, en disputa por un balón. 

De hecho, en la Casa Blanca se suspiraba -y mucho- por el verdinegro José Antonio Montero, de 1,94 de estatura y enorme talento. Quería asemejar esa posición como hacían los soviéticos, con Valdis Valters o a los italianos, con tipos como Roberto Brunamonti o …dejémonos de historias: lo que Lolo quería era rivalizar físicamente con los hermanos Petrovic en la dichosa Cibona. Con 1,95 Aleksander y con casi dos metros Drazen, había que buscar argumentos para no volver a caer derrotados en Copa de Europa ante ellos y esto fue un paso. 

Lo dramático del asunto es que, para esta temporada, el mayor de los Petrovic, Aleksander, causaba baja por obligaciones militares. Y los de Zagreb se sacaron de la manga un combo base-escolta de enorme calidad, Danko Cvjeticanin, que medía también dos metros. La receta pensada era que ejerciesen como directores del equipo en pista tanto López Iturriaga como Biriukov, ambos con el suficiente talento, clase y clarividencia como para ser bases. 

En este encuentro, Lolo dio al experimento no más de los 15 minutos iniciales. Luego regresó a la antigua receta Corbalán en los siguientes 25. Pero sí es cierto que lo fue probando de manera insistente a lo largo de todas estas jornadas.

El encuentro inicialmente fue igualado. Sorprendentemente, Greg Wiltjer anota los 8 primeros puntos de los azulgranas para mantener rentas cortas (8-11). Lo que sí se veía con mucha más nitidez es que en esta temporada y a tenor de la evaluación en este derbi, se iban a lanzar muchos más triples que en la campaña anterior. Ahora el triple era una jugada, no un recurso. Eso de tirar 3 ó 4 triples, comparados con los 26 intentados de los que fuimos testigos en la Ciudad Deportiva del Real Madrid en esta tarde dominical, era una declaración de intenciones.

Fernando Martín, el mejor "fichaje" blanco, cortando un balón. 

De la mano de un brillante Iturriaga y de Chechu Biriukov, que había ganado muchísima importancia en su rol, en su primera temporada -completa- como blanco, el Real Madrid por delante 18-16. El primer inconveniente que sufrió Aíto García Reneses, fue la lesión de su americano Mark Smith. No solamente estaba tocado de un muslo, sino que además, defendiendo a Townes y soportando bloqueos, en uno de ellos chocando ante Wayne Robinson, se hizo daño en el hombro y debió ser sustituido. Aunque volvió para finalizar la primera mitad, tras el descanso no regresó, viendo la segunda mitad en el banquillo entre friegas de Toni Bové y frío local.

El Real Madrid comienza a tomar diferencias, López Iturriaga (muy activo, con 22 puntos) sigue en vena y sobre todo, que los blancos empiezan a correr contragolpes. El 27-20 en el minuto 10 se transformó en un 36-24 con una suspensión de Fernando Martín contra tabla, a falta de 07:25 para el descanso. Eso fue el inicio del resquebrajamiento del partido. 

El F.C. Barcelona, de repente, desaparece del campo, es un rosario de pérdidas de balón constantes (hasta 19 acumularon), desdibujado adelante y atrás y todo eso se tradujo, ya con Juanito Corbalán en pista (y Arturo Seara sustituyendo a Solozábal en el bando contrario) en múltiples canastas fáciles de bandejas. Desde que Corbalán entró, a falta de unos 5 minutos para el descanso, con un 43-32 en el electrónico, ambos equipos se retiraron tras los 20 minutos iniciales, con un 63-43 (20-11 de parcial) para dejar casi sentenciado el enfrentamiento. 63 puntos logrados en este período representaron un fortísimo correctivo en las pretensiones de Aíto, cuya máxima como uno de sus principios, sería más defensa. Y eso, gracias a que Epi logró 8 puntos en tres jugadas consecutivas, que redujo previamente la máxima ventaja madridista (57-35 a un 59-43). Dio igual, pues los blancos estaban lanzados.

Con Juan De La Cruz casi inhabilitado, pues cometió su 4ª falta personal en el minuto 17 de partido, el juego interior azulgrana se reducía en gran medida a la tarea de Greg Wiltjer (23 puntos, máximo anotado en los suyos, aunque con demasiados tiros muy forzados) y el joven Julián Ortiz, que cuajó una más que brillante actuación, siendo todo voluntad y pundonor ante Fernando Martín primero y Wayne Robinson después, ambos muy entonados. Steve Trumbo, cariacontecido en el banquillo, sentía enorme impotencia.

Greg Wiltjer, pujando con Fernando Romay, el mejor en los azulgranas.

El pabellón de la Ciudad Deportiva, totalmente abarrotado (había gente sentada hasta en las escaleras que daban acceso a pista. Eran otros tiempos, claramente) vibraba y vio la reanudación del encuentro con bastante placidez. 

Con los porcentajes bajando por ambos conjuntos, quien más tajada sacó fue Linton Townes (29 puntos, máximo anotador del choque) con jugadas ensayadas para él, pleno de acierto en el tiro, haciendo olvidar la alargada sombra de Brian Jackson entre los seguidores. Cierto es que, entre tanto desacierto, el F.C. Barcelona, gracias a Epi sobre todo, iba recortando muy lentamente, pero reduciendo al fin y al cabo las ventajas. Y así, el aficionado se encuentra con un incómodo y preocupante 81-71 a falta de 7 minutos.

No quedó más que en un pequeño susto, porque nunca los hombres de Aíto lograron bajar de la más que manida “barrera psicológica” de los 10 puntos su desventaja. Siempre hubo un error acompañado de un contragolpe madridista, una suspensión o un tiro corto de los pívots, como para que la diferencia se mantuviese cómoda. La 5º falta personal de Solozábal a falta de 3 minutos, con Sibilio sentado minutos atrás por otras cinco faltas, sin De La Cruz y con el junior Xavi Crespo, amenazado también con 4, fue la puntilla para que se dejaran ir y concluyese el enfrentamiento en el definitivo 104-92, entre la algarabía de la grada.

“Hemos jugado muy mal, sobre todo en la primera mitad. Hubo fases del encuentro en el que rozamos el ridículo” fue la autocrítica de Aíto García Reneses tras la conclusión. “Lo peor ha sido la pasividad defensiva. Mi equipo ha estado muy por debajo del nivel real”. Algo que Biriukov, con mucha diplomacia, reconocía que había visto a sus rivales “bajos de forma todavía”. “En los últimos minutos de la primera parte se ha jugado demasiado bien” soltaba en un ejercicio de sinceridad Lolo Sainz. “Demasiado bien para estas fechas”.

Linton Townes, con 29 puntos, el anotador del encuentro | Fernando Martín protestando una señalización del árbitro Abellán. 

El Real Madrid mostraba una enorme conjunción, siendo el mismo bloque, con la incorporación de Linton Townes. Y eso en un arranque de liga, se nota. En las huestes azulgranas, al margen de su bajo nivel, entre las cávalas de su entrenador, había algo que no cuadraba, independientemente del “culebrón Trumbo”: cuando se sienta Nacho Solozábal, el equipo bajaba muchos enteros. Y eso, en las más que presumibles rotaciones que quería imponer Aíto, no casaba en absoluto con el tipo de juego que pretendía imponer.

Así fue este debut liguero. Parece que un Madrid-Barça como pistoletazo de salida, significara triunfo -y más que claro-de los blancos. Claro, esta circunstancia nunca más se ha vuelto a dar. En los tiempos de televisión de pago y búsquedas de audiencias, algo que sonaba a chino en 1985, este derbi casi siempre se ha puesto “a dedo” para mayor rentabilidad de todos. Por tal motivo, aquí les dejamos esta paradoja con sus correspondientes estadísticas.