Momentos épicos: James Worthy en Granollers

Momentos épicos: James Worthy en Granollers

Antonio Rodríguez

Revivimos momentos para la historia... ¿Recuerdas este? Explícanos en nuestras redes sociales qué recuerdas de aquellos momentos.

Amistoso: Grupo IFA Granollers 74–87 Iraklis (02.09.89)

De aquellas historias que pasaban aquellos tiempos. De promociones por todo el mundo que acabaron derivando en el League Pass de hoy. Sembrar y recoger unos frutos hoy, inimaginables. De las incursiones por Europa, azuzadas por las marcas de calzado deportivo que, a su vez, eran azuzados por el propio David Stern, comisionado de la NBA. Había que personarse, ser amables, cercanos… verdaderos embajadores de la NBA en una Europa que llevaba un escaso puñadito de años asombrada por lo que veía en sus televisores, de forma cada vez más frecuente. Las estrellas NBA de entonces no marcaban un horario límite para entrevistas, ni tenían una legión de asesores ni guardaespaldas con ellos, ni por supuesto, llevaban su séquito. Con lo justito y la mejor de sus sonrisas, se presentaban aquí.

Y por Granollers, en los primeros días de septiembre de 1989 aterrizó James Worthy, el MVP de la final NBA un año antes, la estrella de Los Angeles Lakers junto a Magic Johnson, máxime tras la reciente retirada de Kareem Abdul Jabbar. Para que se hagan una idea del tiempo que hablamos, va esta declaración del propio Worthy. “Me parece muy bien que los jugadores europeos jueguen en la NBA. Concretamente, en el caso de Divac, creo que es un fichaje muy acertado. Tras la marcha de Jabbar, necesitamos un pívot. Tengo entendido que Divac es un pívot con fundamentos”.

Pues en esas. Esperando ver las evoluciones de su nuevo compañero, el pívot serbio, del que no tendría mucho más conocimiento que las referencias de Jerry West y aquello del “big fella” de Johnny Most. New Balance, que no contaba con muchos jugadores en el firmamento NBA bajo su firma, no quiso quedarse atrás en su promoción y envió a España al bueno de Worthy. La antítesis de una estrella NBA. Yo no podría vivir como Magic, en la mansión que vive y con su tren de vida. Los vecinos de mi barrio dejarían de hablarme. Yo soy de un pueblo pequeño, Gastonia. Dejemos que sean otros los que nos impresionen”

Un tipo humilde (y no es el tópico habitual), que no poseía sus trofeos en ninguna vitrina en su casa, sino guardados en casa de sus padres. Hasta el punto que hará unos diez años, acompañó a su hija pequeña a un concierto de Brittney Spears el Forum de Inglewood y la joven se quedó sorprendida al descubrir un estandarte colgado del techo con el número 42 y el apellido de Worthy. “Mira, papá, como nuestro apellido”. Conocedora que su padre había jugado a baloncesto, nunca imaginó de la grandeza del tipo del número retirado, tomando aquella banderola como algo ajeno.

Pues llegó con su esposa y tras conceder diferentes entrevistas y posar en Montjuic y su estadio olímpico para diferentes sesiones de fotos, aprovechó el torneo Ciutat de Granollers, un sábado 2 de septiembre, se vistió de corto y jugó varios minutos (15 en concreto) con el equipo local, el Grupo IFA, en la presentación de pretemporada ante su afición, frente al Iraklis de Salónica

Claro, pueden imaginar que la concurrencia abarrotó el pabellón para ver al ídolo de los Lakers. El respingo que tuvieron que dar cuando el quinteto titular lo componían Mike Davis, Claude Riley, Joan Creus, Oscar Cervantes y… James Worthy, tuvo que ser mareante hasta para Manel Comas, el entrenador. Un par de triples y unos reversos de los suyos dejaron la impronta del nivel de jugador que era. Allí, en directo.

Que el equipo, por falta de rodaje, perdiera finalmente ante los griegos (74-87), fue anecdótico. Los visitantes porque tuvieron a su gran estrella, el escolta David Ingram, en estado de gracia, anotando 57 puntos. Los 9 puntos de James Worthy supieron a gloria, por encima de los 15 de Davis y Riley o los 14 de Cervantes.

Al día siguiente también tuvo una actuación testimonial, anotando 7 puntos ante el Aurora Milano (no es el Olimpia Milán). Tres minutos al inicio del partido, otros tres minutos en la reanudación tras el descanso. 

Y enormes ovaciones cada vez que Comas lo sentaba. Escasas apariciones que, con la naturalidad con la que se hacía, la facilidad para convencer a estos jugadores a representar al equipo local, es llamativo cuanto menos. 

Hoy día, el firmamento es otro. Los tiempos cambian y con ello, la rigurosidad. Cuesta ver jugar a Russell Westbrook un primer tiempo con el uniforme de Montakit Fuenlabrada hoy día. Hoy no hay que vender nada, “la NBA se vende sola, Daimiel”, frase repetida en la intimidad hasta la sociedad por Andrés Montes. Fue bonito encontrar esos tiempos de escaparate.

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