Momentos épicos: Michael Jordan en Trieste

Momentos épicos: Michael Jordan en Trieste

Antonio Rodríguez

Amistoso: Stefanel Trieste – Juventus Caserta (25.08.85)

El asombro desde el sofá en una calurosa tarde de verano. En el verano más largo, último día de agosto. En el plató de Estadio-2 en Sant Cugat, dando paso al bloque de baloncesto, Pere Ferreras, junto a Lluis Cortés, ayudante de Antonio Díaz Miguel en la selección española, comentaban unas imágenes inéditas que llegaban desde Italia. Desde Trieste precisamente.

El baloncesto, deporte que había creado una expectación en nuestro país inusitada desde doce meses atrás, con la archifamosa medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles, parecía también “descansar”. Al menos a nivel televisivo. Un eterno silencio baloncestista, desde las emisiones del Eurobasket alemán a finales de junio, con el decepcionante cuarto puesto de la Selección Española, parecía esconderse de los aficionados, tan sólo alegrándonos con las más que deseadas emisiones de las finales NBA (en su riguroso diferido de varias semanas). Tres partidos en concreto, más la increíble final universitaria entre Georgetown y Villanova. Y poco más. A leer en el periódico de mercado y rumores posibles de fichajes hasta ese 31 de agosto.

Una Stefanel Trieste de gala. 

Y anuncian la pieza de un partido de exhibición de Michael Jordan, jugando para el equipo local, el Stefanel Trieste, junto a la conocida Juve Caserta, de los más que conocidos Oscar Schmidt y Tato López, disputado el domingo anterior. Imaginen el respingo por ver a Michael Jordan, aquel tipo que habíamos presenciado en los citados Juegos angelinos, del que habíamos leído hasta la saciedad en su año rookie (ni que decir tiene, que no vimos ni una imagen de aquello), la nueva estrella mundial, de 22 años, jugando entre terrenales.

Giuseppe Stefanel acababa de hacerse recientemente con la propiedad del equipo de Trieste. Por otra parte, la marca “Air”, dentro de la factoría Nike, recién inaugurada y con arduos deseos por expandir su sello por Europa, encuentra en el señor Stefanel alguien receptivo, como para ofrecer el coqueto Chiarbolla Hall, parada de una gira de exhibición de Michael Jordan en tierras italianas. Inicialmente, Trieste y Roma. Esta última ciudad, finalmente canceló la cita.

Y allí aparece Jordan, aterrizando en helicóptero en los aledaños del pabellón, con la idea de jugar la primera mitad con los sureños de Caserta y la segunda, con los locales del Stefanel. Y Jordan dijo que no. ¿Jugar con un equipo en cancha ajena? Como que su olfato comercial le decía que no. Solventó la papeleta con la rueda de calentamiento vistiendo los colores juventinos, pero ya. Aparte que, en ese gen competitivo que siempre tuvo, enfrentarse con la máquina de anotar del pallacanestro italiano, Oscar Schmidt, le motivaba. Si la idea en cuestión era exhibir el modelo anaranjado Air Jordan, pues tocaba exhibirse. Y bien que lo hizo.

Filigrana de Jordan ante Oscar Schmidt | Jordan, en el banquillo, junto a Otis Howard | El mate por el que será recordada esta jornada

Michael Jordan anotó 30 puntos, intentó todo tipo de arabescos, rectificados en el aire, dio asistencias al ex azulgrana Otis Howard que ni se esperaba e incluso, falló el triple que finalmente le condujo a la prórroga. Dicen que sus porcentajes de tiro, no fueron buenos. ¿Y qué más daba? Para sus compañeros del Stefanel Trieste, Colmani, Collarini, Francescatto, Bertolotti, el mencionado Howard y Craig Shelton, el otro estadounidense del equipo, era algo fascinante. 

Desde el primer momento, desde que con toda su cortesía apareció en el vestuario, rodeado de todo tipo de asistentes, testigos de su rito y protocolo para vestirse, cual cirujano: “Calcetines, por favor”, caló hondo. Alguno rompió el hielo preguntándole si entrenaba el salto de una manera especial. Con la mayor de sus sonrisas, respondió “¡oh, no! Esto es algo natural. Es todo ‘harina’ de mi madre”. Sorprendidos por la anchura de sus muslos y la extensión de sus tendones, recuerdan “los nervios de estar sentado junto a él. Tíos hechos y derechos. Pero, ¿quién tiene la oportunidad de trabajar al lado del mejor del mundo en tu oficio?”

Ese partido no pasaría de la anécdota si no hubiese roto el tablero de la forma que lo hizo. En un contragolpe, viendo que era un momento más de la exhibición, buscó toda la plasticidad en aquel mate… que el tablero no aguantó. Los primeros años en Europa de esos aros basculantes descubrieron que eran toda una fantasía. Pero lo que no aguantaban esos impactos, eran los tableros. Y éste en concreto, estalló en mil pedazos, para desgracia del uruguayo Tato López y Pietro Generalli, que debieron ser atendidos de múltiples pequeñas heridas y cortes. El pabellón enmudeció inicialmente del asombro. Asombro del que no salieron en los veintitantos minutos que tardaron en colocar el otro tablero. Ya eran conscientes de todo lo que podían ver. Se reanudó el juego y en el ambiente, más ganas de ver acciones.

Fotografía de los estadounidenses: Craig Shelton, Michael Jordan y Otis Howard | Jordan saltando a pista, al lado de su intérprete.

Nos ha sido imposible encontrar el marcador final de aquello. Lo que sí sabemos es de la invasión en cancha de montones de chiquillos, abrumando al ídolo, que habían sido testigos de algo irrepetible e inigualable. Cierto es qu, en Italia, había emisiones salpicando la programación, de partidos NBA (comentados por Dan Peterson, por cierto). Pero aquello fue otra historia. Desde nuestras casas, en España, en nuestros sofás, quedó aquel recuerdo del tablero estallado con la mayor elegancia que jamás habíamos visto (y posteriormente vimos).

Con el merchandising actual, las diversas reediciones de la camiseta de juego de Jordan de aquel día, como ese modelo de zapatillas, han ido haciendo eco a lo largo de los años. Youtube hizo descubrir al fan estadounidense lo que se vio en el Chiarbolla Hall una tarde de domingo, 25 de agosto de 1985. Lo que vimos seis días después en nuestro país, para corroborar desde los albores de su carrera profesional, que Michael Jordan iba a ser alguien especial.

CONOCE OTROS MOMENTOS ÉPICOS DE LA HISTORIA DEL BALONCESTO

Michael Jordan y su famosa acción. Tato López intuía lo que le venía.