MOMENTOS ÉPICOS: “Cumbre FIBA-NBA: OPEN McDONALD’S (1ª PARTE).

MOMENTOS ÉPICOS: “Cumbre FIBA-NBA: OPEN McDONALD’S (1ª PARTE).
Milwaukee Bucks 123-111 Tracer Milán (23.10.87)

Antonio Rodríguez

Milwaukee Bucks 123-111 Tracer Milán (23.10.87)

Como explicamos en “HACE 30 AÑOS…” con el especial del Open McDonald’s, el viejo sueño de Vladimir Stankovic, se hace realidad. Lo que para muchas estancias del baloncesto estadounidense era un incordio, en su pretensión de poder separar su juego con el del resto del mundo, para el secretario general de la FIBA, la utopía se fue convirtiendo en sueño más real, en un anhelo, hasta llegar a cristalizarlo en este primer paso que fue el Open entre un equipo NBA (nada de combinados), jugado en su propia casa, frente al campeón de Europa en ese momento y la selección más atractiva en el universo USA (llevaban muchos años recibiendo a los soviéticos en invierno, para enfrentarse a universidades). De ahí a globalizar el juego, tan sólo hay un paso.

 

Charles Davis defendiendo a Piero Montecchi.
Charles Davis defendiendo a Piero Montecchi.

Por otra parte, para los ignorantes y soberbios europeos que como consecuencia de nuestra época dorada en el Viejo Continente, pensaron que nos acercábamos al baloncesto yankee, David Stern quería dejar bien claro el que eran los mejores. Y no solamente eso, sino que la distancia era inmensa. Una vez Red Auerbach visitó Yugoslavia durante la década de los 60, para impartir unos clinics y de paso jugar algún partido, con un combinado NBA (en el que se encontraba Bill Russell), reclamo del ejército estadounidense para fomentar las buenas relaciones en ciertas plazas. Y cuando Red llegó a Belgrado, tras visitar Rumanía y Polonia, preguntó por qué en Yugoslavia no se impartió ningún tipo de clinic. “Bueno, como Yugoslavia venció a Estados Unidos en el último Mundial, pensamos que no teníais nada que enseñarnos”. La furia contenida del mítico entrenador de Boston Celtics sirvió para que en el partido que jugaron, la estrella local, un pívot pelirrojo que no precisan su nombre (hasta puede que fuese el mítico Radivoj Korac), ordenando a Bill Russell en su marca, “no quiero ni que tire a canasta. ¿Entendido?”. Y hasta le valió la bronca al bueno de Russell cuando Korac, desesperado, lanzó un tiro delante de él… que se perdió por encima del tablero.

Pues esa era la imagen que siempre habían mantenido y ese era el espíritu que querían que perdurara. Y es cierto que ellos conocían de la veterana plantilla milanesa al mítico Bob McAdoo y a Mike D’Antoni, por haber jugado en la ABA, en San Antonio Spurs y Kansas City Kings. A la pregunta de un reportero, “Mike, ¿qué sientes nuevamente al jugar en tu patria, en esta cancha, con un equip europeo”. A lo que el bueno de D’Antoni, de forma lacónica, espetó un “pues no muy buenos recuerdos, porque precisamente en esta misma cancha, me lesioné de gravedad y fue mi final en la NBA”. 

Mate de Paul Pressey.
Mate de Paul Pressey.

El caso es que con la primera canasta de Jack Sikma, haciendo historia de esta manera, se inició el primer partido entre Milwaukee y la Tracer Milán. Con las bajas de John Lucas y Ricky Pierce sobre todo, Del Harris, entrenador local, puso en pista a Paul Pressey, Jerry Reynolds, Terry Cummings, Jack Sikma y Randy Breuer, mientras que Franco Casalini, en su primera temporada en el cargo, puso a su quinteto casi de leyenda, Mike D’Antoni, Roberto Premier, Bob McAdoo, Rickey Brown y Dino Meneghin.

Lo primero que pudimos apreciar fue la dura defensa de los Bucks, que acrecentó el despiste inicial de los europeos, desubicados en el choque (su porcentaje fue de 6/29 en tiros de campo en el primer cuarto). Milwaukee en casa, más asentado y con una misión que cumplir, no tuvo mayor complicación para ponerse 37-15 en el electrónico para la finalización de los primeros 12 minutos.

 

Pressey intentando hacer un arabesco en el aire.
Pressey intentando hacer un arabesco en el aire.

En el segundo cuarto, entre la mayor tranquilidad italiana, en unos hombres tan veteranos como ellos y el comenzar a usar de rotaciones en Milwaukee (muchas probaturas en jugadores que aún no tenían ganado el puesto en el plantel), el choque se fue igualando. El 64-44 del descanso estabilizaba esa diferencia de 20 puntos.

El quinteto italiano apenas descansaba, sobre todo los dos estadounidenses, Brown y McAdoo, con ganas de lucirse. Y mientras el primero atrapó la friolera de 19 rebotes y luchó como un jabato, el segundo quiso dejar clara de su facilidad anotadora todavía y logró 37 puntos. Tuvo un gran mérito que en el último cuarto se acercaran 107-97, pero con la vuelta de los titulares a pista nuevamente, los Bucks pusieron el cerrojazo con el 123-111 definitivo.