MOMENTOS ÉPICOS: EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 8

MOMENTOS ÉPICOS: EL ÚNICO DREAM TEAM.  Capítulo 8
Sábado, 8 de agosto de 1992. Final: Estados Unidos 117-85 Croacia (56-42 al desc

Antonio Rodríguez

Sábado, 8 de agosto de 1992. Final: Estados Unidos 117-85 Croacia (56-42 al descanso)

Finalizó la aventura y y finalizó con el oro, como no podía ser de otra manera. Como buena final, los estadounidenses tuvieron más problemas de los habituales y los croatas llegaron a ponerse por delante en el marcador en el minuto 10, 23-25, aunque no pasó de mera anécdota. Drazen Petrovic, con 24 puntos, fue el máximo encestador del partido. Magic Johnson ya tiene su soñado oro olímpico. 

El Dream Team tomó su estancia en Barcelona como algo natural, como un evento para disfrutar, empaparse del espíritu olímpico. El mensaje de David Stern tampoco era muy necesario. Aunque tenían fuertes medidas de seguridad alrededor, siempre había tiempo para hacer escapadas por libre, disfrutando del entorno, de paseos noctámbulos por Las Ramblas, de ver otros espectáculos. 

"El Dream Team tomó su estancia en Barcelona como un evento para disfrutar".

Miguel Ángel Paniagua: “Yo salí un día de paseo con Christian Laettner y no hacía más que girar la cabeza, viendo las mujeres que había en Barcelona. Decía que eran las mujeres más bonitas que había visto nunca. Imagínate para un chaval de 22 años. ¡Es que miraba a todas! Él era sospechoso que fuese miembro del Dream Team por su estatura. Además, era un guaperas salido de Duke. Pero quien más íntimamente ligado estaba con los jugadores, era Jack McCallum”.

Jack McCallum: “(Extraído de sus artículos en “Sports Illustrated”) Pat Ewing, Karl Malone, Scottie Pippen y Chris Mullin se pasaban a menudo por la Villa Olímpica e hicieron muchas fotos. Incluso Larry Bird tomó un día el metro, burlando la seguridad del hotel, puesto que quería ir a ver un partido de béisbol. Pero se equivocó de estadio y no hizo más que dar vueltas por el metro, hasta que le guiaron unos compatriotas que se encontró en una estación. Una vez en los vestuarios de la selección estadounidense, se hizo fotografías y pidió autógrafos al equipo de béisbol, con la petición del entrenador, Ron Frazer, de volver a verlo al día siguiente. Karl Malone fue al boxeo e hizo buena amistad con Oscar de la Hoya y toda su familia, viendo con ellos el combate en la grada”. 

Curiosa estampa entre Magic Johnson y Michael Jordan, con Chris Mullin de testigo.
Curiosa estampa entre Magic Johnson y Michael Jordan, con Chris Mullin de testigo.

Como mostró el documental de la ESPN, el jugador del equipo estadounidense que más desapercibido pasaba, era John Stockton. Acompañado por su mujer y sus cuatro hijos, con sus gafas de sol, podía pasearse tranquilamente, hasta el punto de preguntar a una aficionada que tenía una camiseta con caricaturas de todos los componentes del Dream Team, quién era ese jugador pequeño de raza blanca que había en la esquina. La chica, dudando, fue adelantada por uno de los pequeños de Stockton, que gritó “¡es papá!”, para la perplejidad y el sonrojo de la aficionada al darse cuenta que lo tenía delante. Pero el rey de las salidas, fue Charles Barkley. Como bien se encargaba de decir, prefería repartir saludos y firmar cientos de autógrafos, que estar enclaustrado en el hotel. Su carácter le hizo pasarlo bastante bien.

Jack McCallum: “(Extraído de sus artículos en Sports Illustrated) Barkley en Las Ramblas, cercano al amanecer, se encontró con una chica española que le reconoció y empezó a gritar “¡Es él, es él!”. Corrió a pedirle un autógrafo. Otro joven se paró delante de él, lo señaló y empezó a desternillarse de risa. “Este está más loco que yo”. A Barkley le gustaba mezclarse entre la gente. Se sentaba en una terraza y pedía una botella de vino, rompiendo el mito del aislamiento de los jugadores NBA”.

Entre todas las historias, nos quedamos con esta: 

Imagen tan natural como este relax: Magic departiendo y Jordan con su chicle. En las gradas, Marciulionis y Gomelski.
Imagen tan natural como este relax: Magic departiendo y Jordan con su chicle. En las gradas, Marciulionis y Gomelski.

Harvey Araton: “(Extraído de su libro “Crashing the borders”). En el típico revuelo tras un partido en el Olimpic de Badalona, montones de cazadores de autógrafos y desesperados periodistas, rodeaban a Magic Johnson. Yo había acabado mi entrevista y de repente, noto cómo un tipo muy alto y delgado, con un pase de prensa, posa la mano sobre su hombro buscando  reclamo. Al darse media vuelta, el tipo alto le dice “Earvin, qué alegría volver a verte”. Magic lo miró con los ojos abiertos y automáticamente sacó a relucir su gran sonrisa. “¡Stan!, ¿qué haces aquí?”. Se abrazaron y estuvieron charlando durante unos minutos. Intrigado, yo seguí a Stan por el pasillo hasta la sala de prensa. “Te vi con Magic antes. ¿Sois viejos amigos?” Stan Feldreich, un sueco que estaba en Barcelona cubriendo los Juegos para una revista, me contó que permaneció un año en la universidad de Michigan State. Medía 2.11 y tenía 22 años, siendo internacional para su país. Jud Heathcote, el entrenador de Michigan State, le dijo “si tú vienes con nosotros, tendrás una beca y serás un verdadero siete pies”. Feldreich fue a East Lansing, donde jugó con el novato que causaba sensación, Earvin Johnson. Me contó que ellos no eran los mejores amigos, pero que hubo varios domingos por la tarde, que Earvin le invitaba a casa de sus padres, puesto que él vivía cerca de Lansing. Se sentaban alrededor de la televisión, tomaban la bebida preferida de Magic, una especie de zumo de frutas llamado “Hawaiian Punch” y todos veían el partido de la semana de la NBA. Feldreich, cargado de nostalgia, volvió a su tierra tras aquel año (1978), antes que consiguieran el título de la NCAA y nunca volvió a ver a Magic hasta ese día en Barcelona. “14 años después y me reconoce sin necesidad de leer la acreditación. Mucha gente quizás no se acordase. Hubiese quedado sorprendido y un poco decepcionado si él lo hubiese hecho. No sería como el Earvin que conocí”.

Efectivamente para quienes le habéis reconocido, se trata del mismo Stan Feldreich que jugó en Zaragoza, en el Helios Skol, en la temporada 80/81.

Jack McCallum: “Tras una victoria en las primeras jornadas, Chuck Daly estaba sentado solo, cercano a la pista, junto a un poblado macetero de plantas, sin ser molestado, mientras todos los periodistas en la zona mixta, agasajaban a sus jugadores. Se reclinó ligeramente hacia la planta y la susurró: ‘¿Tú qué crees, hacemos una bonita postal navideña?’. No se sentía ninguneado por la falta de atención mediática. No iba con él”.

Jordi Villacampa intentando defender a Michael Jordan.
Jordi Villacampa intentando defender a Michael Jordan.

Toda la selección estadounidense al completo, pidió a la española hacerse una foto con ellos, conocedores del mal momento que pasaba el Equipo Nacional tras haber perdido frente a Angola el día anterior. E incluso, al final de aquel partido, Michael Jordan, siendo consciente de los abucheos que había oído sobre el seleccionador español, Antonio Díaz Miguel, se encargó de ir hacia él, pasar su brazo por el hombro y charlar entre bromas mientras se retiraban al vestuario. Ambos eran viejos conocidos de las prolongadas estancias de Díaz Miguel en la universidad de North Carolina.

Charles Barkley regaló la camiseta de entrenamiento tras la petición de Dino Radja el día de la final, cuando estaba terminantemente prohibido dar cualquier prenda deportiva a nadie. Y Magic Johnson, tras acabar la final, se acercó a Toni Kukoc y le frotó la cabeza, reconociendo así que había tenido un buen partido (16 puntos, 5 rebotes, 9 asistencias), olvidando el anterior en la fase previa. Ser receptivos ante lo que tenían alrededor, disfrutar de ello. Esta fue la grandeza del Dream Team, al margen de su valía como jugadores”.

Chuck Daly: “(De su diario del libro America’s Dream Team) La grandeza de aquel equipo es que nunca dieron nada por hecho”. 

A petición del Dream Team, foto de familia junto a la Selección Española.
A petición del Dream Team, foto de familia junto a la Selección Española.

En semifinales, enfrentándose por primera vez a los lituanos, realizaron el mejor encuentro, poniendo la mayor intensidad vista hasta ese momento en el torneo olímpico. Ni Marciulionis, ni Sabonis pudieron hacer nada. Eso sí, el bueno de Arvydas se llevará para el recuerdo los dos tapones consecutivos que colocó a sendos intentos de mate de David Robinson. Claro, que el huracán fue tal, que en los últimos minutos, la mejor actitud que pudieran tomar los lituanos fue la de Arturas Karnisovas, que de pie en la banda, junto en el banquillo, comenzó a hacer fotografías sin descanso de sus rivales.

Lituania consiguió la medalla de bronce, en lo que según Marciulionis, fue el momento más feliz de su vida. Y Croacia, utilizando la estrategia del forzar el uno más uno en tiros libres a sus rivales, regla que aún estaba presente en esos días, aprovechó para hacer faltas a Aleksander Volkov en la semifinal ante el CEI en los últimos minutos –llegó a fallar cinco primeros intentos del uno más uno consecutivos-, valiéndoles para ganar una semifinal que muchos vieron perdida. ¡Ah! Y la regla del 1+1 tras estos Juegos y con la justificación de este partido, desapareció.

 

Así acababa las jugadas Michael Jordan: uno y dos. Tan fácil.
Así acababa las jugadas Michael Jordan: uno y dos. Tan fácil.

Ya en la final, se pudo soñar cómo sería poder jugar de tú a tú frente a una selección como ésta. Con el mate de Franko Arapovic y su posterior tiro adicional, colocando el 23-25 en el marcador a favor de los suyos, nos dimos cuenta de algo.

Miguel Ángel Paniagua: “El Dream Team marca una frontera entre ‘esto es inalcanzable’ y ‘esto es inalcanzable, pero tenemos que llegar a ello’. Eso se dice en Estados Unidos y creo que tienen razón”.

Croacia jugó la final a un notable nivel. Petrovic, Kukoc y Radja brillaron como el evento requería. Pero el resultado lo dice todo. Estados Unidos, este Dream Team, había venido a dejar claro quiénes eran y a conquistar una medalla de oro: 117-85 fue su respuesta numérica. La sensación de grandeza, infinita.

"Sabonis, dales caña. Te apoya toda España". Pero Sabonis no podía.

Aunque pensábamos que todavía faltaban muchos años para llegar a ese nivel, nadie hubiese podido imaginar que ocho años después, estuvieran a un triple de Jasikevicius para ser derrotados. En Barcelona’92, el Dream Team formó un equipo que estaba a años luz del resto.

 

 

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 1

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 2

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 3

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 4

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 5

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 6

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 7

 

EL ÚNICO DREAM TEAM. Capítulo 9