MOMENTOS ÉPICOS: EL ÚNICO DREAM TEAM Capítulo 5

MOMENTOS ÉPICOS: EL ÚNICO DREAM TEAM  Capítulo 5
Domingo, 2 de agosto de 1992. Fase previa J.05: Estados Unidos 122-81 España (65

Antonio Rodríguez

Domingo, 2 de agosto de 1992. Fase previa J.05: Estados Unidos 122-81 España (65-35 al descanso)

El Dream Team fue un bálsamo para los españoles, tras el descalabro frente a Angola. Por iniciativa de los estadounidenses, hubo foto de familia entre ambos equipos antes de comenzar el partido, detalle que no habían tenido con ningún rival hasta ese momento. Se vio claramente que no apretaron el acelerador como solían hacer. Volvieron Magic Johnson y Joh Stockton. Daly tuvo a los 12 disponibles por primera vez. Un bravo Andrés Jiménez, con 23 puntos, el máximo encestador del partido. 

Tras dos semanas de descanso, el equipo volvió a reunirse en Montecarlo, por varios motivos, pero sobre todo porque era un lugar idílico para que los jugadores pudiesen desconectar cuando lo decidiesen y que todos disfrutasen de sus familias. Stockton se llevó a su esposa y cuatro hijos. Karl Malone, esposa y a su pequeño de un año, como así hizo Larry Bird… El querubín más joven fue el hijo de Chris Mullin, Sean, con un mes de edad. Esto hizo que su estancia allí fuese lo más parecido a unas vacaciones.

Chuck Daly tenía miedo que los jugadores bajaran el ritmo, que todo lo trabajado anteriormente, hubiese caído en saco roto. Lenny Wilkens, empezando ya a conocer a Daly, le hizo saber tal preocupación a Magic Johnson. “No se preocupe, coach. Tendremos cuidado en eso”. Pero, ¿qué se iba a esperar de “El príncipe del pesimismo”, como así lo denominaba Bob Ryan, afamado periodista en Boston?

Esperando a ver su magia, ante Ramón Rivas y Piculín Ortíz.
Esperando a ver su magia, ante Ramón Rivas y Piculín Ortíz.

Lenny Wilkens: “(Extraído del libro “Unguarded”) No me llevó mucho tiempo aprender algo sobre Chuck Daly: se preocupaba por todo. Y quiero decir, por todo. Entrenando al Dream Team no había razón para la preocupación. Yo desearía tener un dólar por cada vez que lo dije a Chuck. “Nuestros chicos pueden tomarse algunos rivales a la ligera” comentaba. “Chuck, mira quién está en tu equipo: Magic, Michael, Larry… Con todos ellos, ¿tú crees que van a perder?” Pero había algo que a Chuck le preocupaba, algo que él nunca dijo: si este equipo perdía, el dedo ejecutor de la culpa se dirigiría solamente hacia él”.

Chuck Daly: “(Extraído del libro “America’s Dream Team) La presión era fuerte. Hay un viejo dicho en nuestra liga, que dice que si a los jugadores se les paga por jugar, a los entrenadores por ganar. De hecho, al principio deseaba hablar de ello con dos o tres personas para crear un grupo que tuviera un liderazgo interno. Magic Johnson y Larry Bird eran obvios para ser los co-capitanes. Deseaba que también lo fuera Michael Jordan. Me dijo que no, pero veía totalmente lógico que los otros dos ejercieran tales funciones”.

A Daly le preocupaba la utilización del adversario de la línea de 3 puntos, sobre todo en Europa. El que los encuentros durasen 8 minutos menos que en NBA y viendo a los rivales como hizo, junto a Lenny Wilkens, un año antes en el Eurobasket de Roma, sus temores aumentaban. Quedó totalmente fascinado por el equipo de Yugoslavia. Como él decía, Kukoc, Petrovic, Divac…eran un demonio de equipo. “Nosotros vamos a llevar un gran equipo. Enfrentarse a ellos, puede ser la madre de todos los partidos”. El talento que atesoraban, casi no tenía medida. Eran jugadores atípicos que hacían cosas maravillosamente atípicas.

Zan Tabak: “Toni (Kukoc), ¡tú has hecho mucho daño al baloncesto!  le decía. Ahora hay gente de 2.10 de estatura, que quieren jugar todos por fuera, como tú”.

Tras el Preolímpico, descanso y vuelta al trabajo: Montecarlo.
Tras el Preolímpico, descanso y vuelta al trabajo: Montecarlo.

Desgraciadamente, Daly erró en su predicción. Yugoslavia, días antes de la celebración del Preolímpico europeo, disputado a lo largo y ancho de la geografía española, fue sancionado por el Comité Olímpico Internacional a no participar en ninguna modalidad olímpica, inmersos en plena guerra de los Balcanes. Los jugadores estadounidenses, lo vivían de otra manera. Desde el hotel Loews, a pesar de estar totalmente rodeados de aficionados que querían ver a sus ídolos, disfrutaron de una manera evidente.

Charles Barkley: “(Declaraciones recogidas del acto del Hall of Fame en 2010) El primer día en Montecarlo, tras el entrenamiento, nos dirigimos algunos a la piscina. Y descubrimos a montones de mujeres que iban en top-less. Y claro, empezamos a avisar a todos. Así que, en los días posteriores, tras los entrenamientos, cuando alguien preguntaba ‘¿eh, dónde vas ahora?’, la respuesta era siempre la misma: a la piscina”.

Muchos otros podían hacer vida familiar, aunque su forma, un poco más ‘espartana’, no podían concebir algunos excesos. Famosa es la anécdota de Larry Bird, junto a su esposa y su amigo Quinn Buckner, que tras pedir una cerveza en el recinto de la piscina, la rechazó al quedar escandalizado por su precio. ¿Sabes que piden 11 dólares?, le dijo a Ewing. Yo no voy a pagar eso por una cerveza”.

Y al margen, se encontraban los…llamémosles ‘cuatro jinetes del apocalipsis’: Jordan, Pippen, Barkley y Magic. 

Foto de familia entre el Dream Team y la Selección Francesa, en Montecarlo (Agencia EFE).
Foto de familia entre el Dream Team y la Selección Francesa, en Montecarlo (Agencia EFE).

Miguel Ángel Paniagua: “Stockton me dio un cierto acceso al equipo, puesto que su agente, Jim White, me pidió que le ayudase en lo que pudiese en su estancia en Europa. Y las cosas que me contaba eran tremendas, aun solamente contándome lo obvio, lo que todo el mundo veía allí. En Montecarlo, los ‘cuatro jinetes del apocalipsis’, devastaron aquello. Se dejaron mucho dinero y tenían un pasillo entre el Hotel du Paris, que está justo enfrente del hotel donde ellos residían y el casino de Montecarlo. De hecho, el Hotel du Paris tiene embarcadero propio, donde la gente rica aparca su yate abajo, sube con su pareja y juega. El Hotel du Paris tiene caja fuerte, fichas y está montado para eso. Pues estos se establecieron aquí, se conoce que cogieron dos o tres suites, montaron un cuartel general y hacían eso que se decía ir del coro al caño y del caño al coro: apuestas, hotel, hotel, apuestas… Y al hotel, por supuesto, no forzosamente solos. Había días que salían con más dinero y otros con menos”.

 Mientras, el pobre Daly, preocupado por el escaso descanso de algunos de sus jugadores. Pero lo más que podía o creía conveniente hacer, era jugar unos hoyos en el campo de golf junto a Michael Jordan, para estrechar lazos, quedando gratamente sorprendido por la facilidad con la que conectó con su eterno rival en las pistas NBA.

Miguel Ángel Paniagua: “Stockton me llegó a comentar que, en alguna ocasión, varios llegaron sin acostarse, directos al entrenamiento. No paraban de bostezar. Pero es que iban sobrados. Llegaban tardísimo, algunos ligaban… Lo que sí era cierto es que las mujeres estaban permitidas. Chuck Daly marcaba una hora para el entrenamiento y el que no estuviera, caería fulminado. Pero es que era inconcebible que no estuvieran. Stockton era el tío más aburrido de ellos. Era perfecto para mí. Y me contaba lo justo. El que estos llegasen a las tantas y estuviese como nuevos. “No sé cómo lo hacen” me decía. Otro matador silencioso era Clyde Drexler. Creo que era visitante esporádico del casino también, más del ramal de los ‘hedonistas’ que de los ‘espartanos’. Y el desenfreno era parecido al de los cuatro”. 

Chuck Daly, el príncipe del pesimismo.
Chuck Daly, el príncipe del pesimismo.

El 21 de julio, Estados Unidos disputa el único partido amistoso en Montecarlo, ante la selección francesa, a la que derrotan por 111-71. Aquello fue una experiencia en aquel lugar, porque las gradas del abarrotado pabellón se volcaron con el Dream Team y al final del partido, todos coreaban el nombre de “Ma-gique, Ma-gique”. De hecho, el propio Johnson tuvo que subir al palco a saludar. “Yo, lo más cercano que he estado de la realeza, ha sido jugar junto a Michael Jordan” bromeaba.

El Príncipe Alberto, entregado a la magia de estos jugadores, le explicaba a su padre, Rainiero de Mónaco, mucho más neófito en estas lides, todas y cada una de las acciones durante el partido, algo que a Chuck Daly le hacía mucha gracia.

Chuck Daly: “(Extraído de su diario en el libro America’s Dream Team) Más tarde me enteré que el Príncipe Rainiero solicitó mi presencia en el palco durante el partido. Alguien le tuvo que explicar que mi papel allí abajo, en el banquillo, también era importante”.

De un príncipe a otro. En esta ocasión, “El príncipe del pesimismo” seguía con sus preocupaciones, ya que en el partido ante Francia, se cometieron hasta 8 violaciones de 3 segundos en la zona, se perdieron demasiados balones y no se hizo buena defensa en los bloqueos. 40 puntos de diferencia. Cada uno se busca su cruz.

A la mañana siguiente, en el entrenamiento sucedió aquello que parece tener sólo cabida una vez cada cien años. James Naismith, inventor del baloncesto, creó este maravilloso deporte para que 101 años después, diera lugar a lo acontecido aquella mañana en aquel pequeño pabellón. Chuck Daly, molesto por algunos errores del partido del día anterior, organiza un partidillo para rectificarlos.

Earvin ‘Magic’ Johnson: “(Extraído del acto en el Hall of Fame de 2010) Una de las cosas que hicieron los entrenadores, fue dividirnos entre los del Este y los del Oeste. Entonces estaba yo, Clyde, Mullie, Karl, David, contra Michael, Scottie, Larry, Patrick, Barkley…algo como eso. Así que empezamos el partidillo y yo le dije a Michael ‘voy a marcarte a ti, así que no cambies tú de asignación y cógeme a mí’ como recado inicial”.

El partido se inicia con un 14-2 de parcial inicial para los del Oeste. ‘Estaría bien que formaras partes del show’ le dijo Magic a Jordan en ese momento. Jordan y Pippen comenzaron a presionar en defensa a toda cancha y a robar balones. La magnificencia de Michael Jordan fue expuesta en esos minutos de partido, llegando a igualar el resultado. La intensidad en las acciones defensivas y del juego en general, se va incrementando y los entrenadores, improvisados árbitros, intuyen problemas. En una falta que señalizan a Magic, éste empieza a quejarse: “¡Esto es como el Chicago Stadium! ¡Lo habéis traído aquí!”. A lo que Jordan le contestó muy serio, “bienvenidos a los 90”. Scottie incentiva el pique con un Would you like ‘Be like Mike’? (famoso slogan que popularizó Spike Lee en una campaña de publicidad de las Air Jordan).

Con el partido empatado, Chuck Daly lo para, asustado por la intensidad empleada, dando por finalizado el entrenamiento. “No necesito más lesionados”. Orden que los componentes del equipo, desoyen. Y esta fue la primera y única ocasión en que los jugadores ignoraron los mandatos de su entrenador. En acuerdo común de todos y por supuesto, sin la colaboración de Laettner –“esto es algo entre nosotros. No es asunto tuyo”-, siguieron jugando unos minutos más, con la intensidad y el orgullo que solamente estos jugadores podían dar. En aquel pequeño recinto, los pocos testigos que lo presenciaron, fueron verdaderos privilegiados. “el mejor partido que jamás he llegado a ver”, según Dave Gavitt.

Hay que pensar, que poco a poco se iban aclimatando a las reglas FIBA. Y quizás ese improvisado enfrentamiento tuviera encerrado una de las mayores joyas de movimiento de balón, por el sencillo motivo que seguía vigente en el reglamento la prohibición del alley-oop. El balón volaba de unas manos a otras. 

"Mira quién está en tu equipo: Magic, Larry, Michael...¿tú crees que van a perder?"

Larry Bird: “(Extraído de sus declaraciones en el acto del Hall of Fame) La principal ventaja que sucedía con ellos en pista, es que el juego se aceleraba más y más, y tú tenías que jugar un poco más deprisa. El baloncesto es tan simple… Podías jugar el pick&roll a la perfección, dejar a un compañero solo… Si no estabas abierto para el tiro, seguir circulando el balón. Pero es cierto que no siempre ocurre así. Sí en este equipo. No era cuestión solamente de anotar, porque para eso dabas el balón a Barkley y listo. Porque Charles era el jugador más dominante de ataque en el mundo por aquel entonces. Pero no era eso: era cuestión de jugar correctamente”.

 

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