MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (y Capítulo 5)

MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (y Capítulo 5)
El final del cuento

Antonio Rodríguez

El final del cuento

 

Pablo Martínez Arroyo: “Aquello fue como la final de la Copa de Europa. Y ahí terminó la película. Y entonces, lo otro, era como el viaje fin de curso posterior. Pero nadie pensó que iba a Estambul a hacer historia, sino que se iba a Estambul con la historia hecha. Y eso, desde el punto de vista competitivo, fue malo. Porque nosotros, que no pensábamos así, no lo supimos llevar bien. Nuestra película terminaba en el tercer partido con el Maccabi”.

 

La FIBA, pocas fechas antes, se sacó de la manga la golfada que dos equipos de una misma nacionalidad debían enfrentarse entre ellos en las semifinales de la Final Four, viendo que tanto Joventut (eliminó a la Cibona Zagreb por 2-0) como Estudiantes, como F.C. Barcelona (que cayó derrotado 0-2 en cuartos ante la Philips Milán), iban enfilados a Estambul. Dos meses antes, decidió que los cruces serían un hipotético duelo entre F.C. Barcelona-Joventut y Estudiantes o Maccabi (pocos daban a los madrileños en Estambul, en realidad) frente a la Knorr Bolonia. Tres de los que entraban en sus quinielas, se quedaron fuera y con su infinita impunidad, decidieron que Estudiantes y Joventut se jugarían una plaza en la final, dejando a Philips Milán y Partizán Belgrado en el otro lado del cuadro.

Rickie Winslow, la esencia del espectáculo y la competición.
Rickie Winslow, la esencia del espectáculo y la competición.

Pablo Martínez Arroyo: “Si nos toca el Partizán, estoy casi convencido que les hubiésemos ganado, porque le cogíamos bien el rollo. Es que el Partizán era un equipo parecido a nosotros y claro, ellos no tenían un Rickie Winslow. Es que Rickie a Danilovic le cogía y le anulaba. Y sin embargo, con Harold Pressley, no. Porque Rickie tenía mucho respeto a Pressley, porque había jugado en la NBA y él no. Y esas cosas por aquel entonces, marcaban”.

Miguel Ángel Martín: “El club invitó a las mujeres y familiares y contrató dos vuelos chárter. Yo iba con mi mujer al lado. No era normal. Y el club diciendo que esto es histórico, que nuestros aficionados y tal. Y les dije que lo entendía perfectamente, pero con una condición: ‘en cuanto lleguemos a Estambul y nos bajemos del autobús, nosotros nos marchamos a las afueras’. Las familias se fueron al hotel Sheraton y nosotros nos fuimos fuera. Creo que a las familias les vimos dos horas por la mañana en el día de descanso, en el gran bazar y cogimos otra vez el autobús de vuelta. Esa condición la impuse yo”.

Nacho Azofra: “En Estambul, ‘el cura’ estaba un poco nervioso. Yo creo que sí. Era un poco su carácter. Pero también te digo que habíamos llegado con esa persona y ese carácter a ese sitio. Para lo bueno y para lo malo. Nos aislaron en un hotel por ahí, que no iba con nuestra idiosincrasia. No hacíamos vida normal. Yo he sido anti-concentraciones siempre. Es una ciudad muy caótica y no te podías juntar con los amigos o con los familiares porque estábamos muy lejos. Creo que eso fue un error por parte del equipo. Tampoco es que te metan en el mismo hotel que La Demencia, no es eso. Pero estábamos muy aislados”.

Juan Antonio Orenga: “Creo que había cierta presión, pero tampoco nos dejaba mucho nuestra inconsciencia. Porque recuerdo que uno llegaba con una guía de Estambul, el otro llegaba con no sé qué… Sabíamos que era difícil, pero estábamos allí. Luego te das cuenta de lo difícil que es llegar a una Final Four y más con un equipo como el que teníamos. Y lo disfrutamos. Fue una pena el juntarnos con el Joventut. Nos hubiera gustado cruzarnos con otro y luego que estuviésemos los dos en la final”.

Pablo Martínez Arroyo: “Yo tengo muy mal recuerdo de Estambul como evento. Tengo muy buen recuerdo con los aficionados, pero no de la competición. Luego, juntándome posteriormente con aficionados de Estudiantes, ellos vivieron una Final Four diferente a la nuestra. Creo que nos equivocamos de planteamiento. Mentalmente lo afrontamos mal. Dejamos que la iniciativa la cogiese el Joventut y si hacías eso, estabas jodido. No es que perdimos, es que ni competimos, que no es lo mismo. Pecamos de primerizos. El Joventut nos metió de veintipico y el aficionado nos decía ‘¡sois cojonudos, da igual!’ Y claro, a ti no te daba igual. Lo pasamos muy mal. Y perdiendo así, el siguiente día estábamos más cabreados y encima teníamos que jugar frente a la Philips y nos volvieron a meter una paliza. Y no te podías ir de risas con la gente, porque no te salía. Luego todo el mundo me decía que fueron algunos de los días más felices de su vida y que nunca se lo han pasado igual, pues poco a poco se te olvida”.

Juan Aísa luchando por un balón ante Pressley, en la semifinal de Estambul.
Juan Aísa luchando por un balón ante Pressley, en la semifinal de Estambul.

Hubiese sido un final idílico para esta historia haber hablado de éxitos en Estambul. Pero no fue así. Un Estudiantes desdibujado, que nunca pudo meterse en partido (51-36 al descanso) ni dio la sensación de poderío mostrada durante meses, acabó claudicando ante el Joventut por 91-69. El magnífico recuerdo de dos aficiones, la badalonesa y la estudiantil, coreando unos a otros el nombre del equipo contrario y hermanándose como nunca ante se había visto, al menos en un evento como este, no disipó la decepción de los colegiales.

Alberto Herreros: “Yo creo que fuimos a jugar ese partido como un partido más. Y no es un partido más. Fuimos a disfrutar, porque todo el mundo te decía ‘qué bonito, qué bonito’. Y en aquellas competiciones tienes que ir a sufrir, porque si no, no ganas. A una Final Four, o vas a sufrir como un perro, o no la ganas. Perdimos una oportunidad cojonuda”.

Pablo Martínez Arroyo: “Éramos conscientes ahí de lo que vivimos. Pero lo que nunca nos pudimos imaginar, la parte en la que no queríamos ser realistas, era lo de esto no me va a volver a pasar en la vida. No te crees que pueda ser tan único. Siempre piensas que se puede repetir. Y no fue así”.

 

El suplicio del partido por el tercer y cuarto puesto, también se perdió ante unos no mucho más motivados milaneses, por 99-81. Como todo el mundo recuerda, Partizán Belgrado se alzó con el título continental con aquella soberbia canasta de Aleksandar Djordjevic, por 71-70. Ni Estudiantes ni Joventut se trajeron el máximo cetro europeo.

En la vuelta a la competición ACB, Estudiantes derrotó en cuartos de final a Elosúa León (2-0) y se enfrentó en semifinales… al Joventut nuevamente. Y lo tuvieron en la mano, porque tras la victoria en el primer enfrentamiento en Badalona (75-81), el segundo, también en el Palau Olimpic, estaba ganado para los madrileños: 75-77, últimos segundos y con la posesión de balón. A Winslow le botó el balón en el pie y una posterior canasta de Mike Smith sobre la bocina, dio opción a la prórroga, donde la locura continuó. Con 85-84 para los verdinegros y a falta de dos décimas, Villacampa comete falta personal sobre el desesperado intento triple de Pedro Rodríguez, que tuvo opción a tres tiros. Anotó tan sólo uno de los tres, debiéndose jugar una segunda prórroga con todo el recinto en estado de histeria. Con el marcador igualado nuevamente a 93, un mal pase de Herreros tuvo a uno de los árbitros como objetivo, que desvió la trayectoria del balón…cayendo al lado de Tomás Jofresa, que logró la canasta de la victoria final (95-93), tras 50 agónicos minutos.

John Pinone durante las semifinales ligueras ante el Joventut.
John Pinone durante las semifinales ligueras ante el Joventut.

Ya la vuelta a Madrid y con esperanzas renacidas para los verdinegros, ganaron en el Palacio de los Deportes el tercer enfrentamiento (68-73), Estudiantes supo reponerse en el cuarto (89-78) e incluso en el quinto fueron por delante en el marcador al descanso (39-42), arrodillándose muy al final, con el lema, eso sí, de morir matando (83-75). Alberto Herreros, acabó la temporada de fábula, promediando en los 7 partidos de cuartos de final y semifinales, 23.7 puntos.

Pablo Martínez Arroyo: “Hay un Estudiantes hasta la Final Four y otro Estudiantes después. La magia acaba en la Final Four. Como tuvimos una mala sensación como equipo, no nos vimos tan competitivos en esos partidos y nos vinimos un pelín abajo. Y en semifinales, no supimos ganar aquel segundo partido. Volver a Madrid con un 1-1 en vez de un 0-2, la sensación hubiera sido en condiciones normales como la del día del Maccabi, de ‘a estos les vamos a fundir’. Sin embargo, tras la derrota del segundo partido en Badalona, fue ‘¿qué hemos hecho? ¿Cómo la hemos cagado así?’

Miguel Ángel Martín: “El quinto partido de semifinales era dos días después. Acabamos el cuarto choque, al día siguiente cogemos los billetes y para jugar. Nosotros fuimos muertos. Pero muertos. Nos faltaban 300 millones de pesetas, que era la diferencia que había con el Joventut para tener más profundidad de jugadores”

"¿Qué hemos hecho? ¿Cómo la hemos cagado así?"

Y así acabó una temporada mágica. A un tiro libre de jugar, casi con toda seguridad, la final de la ACB, campeones de Copa del Rey y en Final Four. El equipo de colegio se coronó como un grande. Club y afición se merecen esos recuerdos. Se los ganaron.

Pablo Martínez Arroyo: “Era una etapa de adolescencia del aficionado al baloncesto. Ahora el aficionado tiene mentalidad adulta, porque llevamos treinta años desde que se creó la Liga Endesa, entonces se ve de otra manera. Aquella era otra etapa en la que de repente, Estudiantes coge el momento álgido en el que todo el mundo se gira a mirar el baloncesto, que eran los finales de los 80 y lo acabamos en el 92 y empiezan a haber audiencias de 4 y 5 millones. Y ahí llegamos nosotros, encima con un equipo que todo el mundo decía que éramos muy majos y con una afición que venía entrenándose mucho en la diversión… que esa diversión, era para echarla de comer aparte. Pero estar todos en su papel, con el adolescente jugador, que éramos nosotros, queriendo ganar como sea y el adolescente aficionado pasándoselo cojonudamente bien”

Pedro Rodríguez: “Una sensación bonita era aquella sensación de poder. Es que nosotros no habíamos quedado campeones nunca, ni tampoco íbamos a quedar campeones nunca. Es que te da una fuerza…”

Alberto Herreros: “Fue un gran año. En lo deportivo y en lo personal. Yo recuerdo aquel año de risas constantemente”

Nacho Azofra: “Jugábamos a ganar. Salíamos a competir y con la convicción absoluta que íbamos a ganar”

Nacho Azofra, la esencia y el recuerdo de un equipo histórico.
Nacho Azofra, la esencia y el recuerdo de un equipo histórico.

Juan Antonio Orenga: “Nos lo pasábamos muy bien y eso es algo que tenemos que trasladar a todas las categorías de formación. Esto es un juego. Y el jugador, cuando se lo pasa bien, quiere jugar. Y nosotros lo hicimos”.

Miguel Ángel Martín: “Yo digo que los jugadores hicieron todo. Yo me dediqué a gestionar el grupo lo mejor que supe, los sistemas y demás. Pero pienso que quienes ganan son los jugadores, el grupo”

Pablo Martínez Arroyo: “Hubo un momento, en que la gente se sentía campeona de Europa”

 

 

Mis agradecimientos a José María Martín Urbano, a Santi Escribano, a Guille Ortiz, cuyo libro “Ganar es de horteras” hizo saltar la primera chispa de este reportaje. A Jorge Javier Pérez Vara. Y sobre todo, sobre todo, agradecer las maravillosas e interminables charlas delante de un café que se tornaron en varios cafés, con Pablo Martínez Arroyo, Nacho Azofra, Juan Antonio Orenga, Miguel Ángel Martín, Pedro Rodríguez y Alberto Herreros. Gracias a todos. 

VER "MOMENTOS ÉPICOS: QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL (Capítulo 1)

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VER "MOMENTOS ÉPICOS: QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL (Capítulo 4)