MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 4)

MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 4)
Las dos semanas más hermosas

Antonio Rodríguez

Las dos semanas más hermosas

30 jornadas de liga transcurridas, 16 de Liga Europea. A finales de Febrero, la mecha se va apagando. Ocho jugadores en la rotación, no más. Winslow, Pinone, Herreros y Orenga superaban con facilidad la treintena de minutos por partido. Enero y sobre todo Febrero son meses malditos para los colegiales. Tras el viaje a Milán, se pierde en Sevilla. Pero se perdió en casa con el Granollers, con el Coren Orense, con el Real Madrid… En la jornada 30, la hecatombe: 87-55 en el Palau Sant Jordi ante el F.C. Barcelona. El equipo es sexto, con 21 victorias y 9 derrotas, empatado con el Barcelona y el Taugrés. Por delante, CAI Zaragoza y Montigalá Joventut, con 7 derrotas y Real Madrid y Elosúa León, con 8. Se produce el parón de la Copa del Rey. Granada espera.

Miguel Ángel Martín: “No recuperábamos físicamente. Era impresionante lo que hacían Alberto y Nacho, que eran jóvenes, vale. Pero lo que hacían Pinone y Orenga… Nunca hubo una queja, nunca nadie diciendo que estaban cansados. Nunca”

Estudiantes, campeón de la Copa del Rey 1992, en los vestuarios.
Estudiantes, campeón de la Copa del Rey 1992, en los vestuarios.

Juan Antonio Orenga: “Aquí pagamos el cansancio acumulado, el que jugásemos en Barcelona, donde son muy sólidos. Porque tú llevabas el partido igualado y de repente, Epi te metía dos triples, Solozábal otro y te veías con 15 puntos por debajo y preguntándote ‘¿qué ha pasado?’. Vas a la Copa del Rey sin presión. No podemos hacer nada porque, coño, si nos han ganado estos por 30, no somos ni remotamente favoritos de nada. Además, nos toca el Madrid el primer día”

Y las desgracias de la visita al Barcelona en Montjuic, no acabaron ahí. 

Nacho Azofra: “Al principio del partido en el Sant Jordi, a los tres minutos, me tiro por un balón suelto y se tira también Lisard González. Me pilla con el brazo mal colocado, se cae encima y me tuerce el codo. Lo noté enseguida. No podía ni levantar el brazo del dolor. Yo pensaba lo peor, creía que me había partido el brazo. Pero al final tuve una rotura fibrilar muy fuerte y una capsulita que se me rompió. Y en la Copa se descartó mi participación. Yo en la Copa del Rey no entrené ni nada. No llevaba ni ropa para jugar”

Miguel Ángel Martín: “¿Sinceramente? El jueves para casa. Con sinceridad. Nos han metido de treinta y tantos el Barça, nuestro equipo era de 7-8 jugadores y ¿encima se nos ha jodido Nacho? En la Copa del Rey, el jueves para casa. Perder en cuartos, perderles un par de días de vista y para Tel Aviv. Eso no se lo dije a los jugadores, lógicamente. Eso lo pensaba yo. Yo les decía ‘venga, que estos tíos del Madrid están mal…’. Seguro que si no es el Real Madrid, perdemos”

Alberto Herreros: “Porque fue el Madrid. Llega a ser otro equipo y casi seguro perdemos. Porque llegamos hechos una mierda a la Copa del Rey, ¿eh? En el Sant Jordi nos metieron un viaje… Lo que pasa es que era el Real Madrid y sabes que un Estudiantes-Real Madrid, la motivación y demás… Y ganamos”

Pablo Martínez Arroyo se marcó un excelso partido en las semifinales ante la Penya.
Pablo Martínez Arroyo se marcó un excelso partido en las semifinales ante la Penya.

Miguel Ángel Martín: “Aísa. Con ese triple. Si no lo mete, lo matamos. Pero como lo metió…”

 

Con el difícil cometido de situar a Juan Aísa como base la mayor parte de los minutos, consiguieron con su triple, único del Estudiantes en todo el partido, estallar la defensa zonal instaurada por Clifford Luyk para esa jugada y clasificarse para semifinales (82-80).

Nacho Azofra: “Y en el segundo, lo jugó muy bien Pablo. Mira, se metió 17 puntales”

 

En semifinales, el vigente campeón de liga, Montigalá Joventut, ganador de sus tres últimos enfrentamientos directos, es la reválida. En esta ocasión, fue Pablo Martínez Arroyo quien dirigió la suerte estudiantil, en un partido que no dejó indiferente a nadie. La primera mitad se guarda en los anales de esta competición. Dos equipos inspirados, con una perfección en sus jugadas ofensivas, unos espacios, unos bloqueos y continuaciones, jugar en las esquinas… fue el mejor espectáculo que se vivió en aquella Copa del Rey. Con la calidad de aquellas plantillas, verles en estado de gracia fue la mayor exaltación a este deporte. En la segunda mitad, nervios, tensión…y nuevamente el dulzor de la victoria se decantó en la última jugada.

Miguel Ángel Martín: “Y contra la Penya, el último tiro de Villacampa, que no se me olvida, tiro que no falla él en la vida, desde 5 metros, que por una ayuda se quedó solo, la tiró y la falló. Cosas que pasan. Y en la final ya estábamos seguros que íbamos a ganar. No sé por qué, pero estábamos seguros”

Paco Torres escribió en su columna semanal en aquel número de ‘Gigantes del Basket’: “La imagen de Pablo Martínez, exhausto en los últimos compases de la semifinal, es de las que dignifican este deporte”. Estudiantes ganó 78-77. El CAI Zaragoza era el último rival. El Barcelona claudicó ante ellos en la otra semifinal (81-77).

Pablo Martínez Arroyo: “Y cuando llegamos Aísa y yo a la habitación, tras clasificarnos para la final de la Copa del Rey, recordaré siempre que Juan me dice ‘¡es que mañana jugamos la final de la Copa del Rey!’. Días después me decía ‘¿y si quedamos campeones de Europa, qué? ¿Ya nos retiramos, no?’ Era todo como una nube”

Harold Pressley sorteando de manera acrobática a Pinone en semifinales de Copa.
Harold Pressley sorteando de manera acrobática a Pinone en semifinales de Copa.

Nacho Azofra: “Yo había estado toda la Copa del Rey de juerga con mis amigos. Salí por la noche, me fui a ver la Alhambra, me tomé unas copillas… ¡si no iba a jugar! Estaba descartado. Y el último día, en la sesión de tiro de por la mañana, estaba por allí corriendo con el preparador físico y Andrés Soriano, el médico, me dice ‘ven, Nacho. Vamos a intentar limitar el dolor con algo’. Porque le había dicho que yo en la final, quería hacer la rueda de calentamiento por lo menos. En los otros, estaba de paisano en el banquillo. Me vendaron, probé por la mañana, no podía tirar, pero empecé a botar un poco y les dije que me dolía. Pero para botar…”

Pedro Rodríguez: “Recuerdo que me pregunta Epi por Azofra en el ascensor, antes de empezar la Copa del Rey. Y le digo con toda la chulería que no, que lo reservamos para la final. Y él se fue totalmente sorprendido por lo que le había dicho. Y mira, luego tuve razón”

Alberto Herreros: “Empezamos el partido de lujo y hubo un momento de bajón y… hostias, que no, que no, que no llegamos. Íbamos ahogados. Es que eran tres partidos en tres días, siete tíos… asfixiados”

               

A pesar del inicial 11-1 en el minuto 6 para los estudiantiles, el CAI de Manel Comas remontó hasta empatar a 31 el encuentro al descanso. En la segunda parte, se apagó la luz para los colegiales.

Pablo Martínez Arroyo: “Yo recuerdo que hubo un momento en que iba a dos por hora, no defendía un pimiento. Porque estaba muerto”

Miguel Ángel Martín: “Estábamos igualados y yo veía que no arrancábamos. Según iban pasando los minutos, veía que el cansancio se iba acumulando y no teníamos un banquillo para oxigenar. Y le dije a Nacho ‘¿cómo estás? ¿puedes?’ No podía estirar el brazo. Pero si puede hacer el cincuenta por ciento de lo que hace…”

Nacho Azofra: “Al final íbamos para abajo. Se veía, se veía. Y Miguel Ángel Martín me pregunta ‘¿puedes?’ Y le digo ‘¡Ya mismo!’. No podía ni botar con ese brazo derecho, ni mucho menos tirar. Tenía que botar si acaso, con el brazo encogido y me dolía. No podía estirar el brazo y no podía pasar con él tampoco. La fortuna, que la primera acción sales, le quitas un balón al base de las manos prácticamente, ves a Rickie Winslow al contragolpe, se la das y mete un mate para abajo que ya ahí te cambia la cara completamente”

Miguel Ángel Martín: “Yo, cuando vi eso, dije ‘aquí hemos ganado’. Es preciosa esa canasta”

Pedro Rodríguez: “A Azofra lo sacamos como al Cid. Fue como algo místico. Era como ‘vamos a sacar la esencia del Estudiantes a jugar’. Pero es que no podía ni jugar. Era como sacar un símbolo. Salió para intimidar. Era como que vamos a sacar algo sobrenatural. ¡No tenía ninguna razón de ser!”

 

La furia de un mate de Rickie Winslow remontando línea de fondo, con los jugadores caístas apartándose, simboliza perfectamente el momento, para que el empate a 56 a falta de un minuto, se convirtiera en el 61-56 final. 29 años después, Estudiantes, campeón de la Copa del Rey.

Guillermo Ortiz: “Ahora estamos en un momento en que el Tau ha ganado la liga, el Unicaja ha ganado la liga, el Manresa ha ganado la liga… Copas, muchos equipos. Pero en aquel momento, la Copa y la liga solamente las ganaban el Madrid y el Barça, el Madrid y el Barça. La sensación de que el resto de equipos no competían por títulos, era grande. Si ahora gana el Valencia Basket la Copa del Rey, tampoco te llevas las manos a la cabeza. Pero en aquel momento, ¿campeones de Copa?”

Pedro Rodríguez: “Recuerdo que en Granada, cuando estamos en el autocar, vemos a los de La Demencia por la calle, paramos el autocar y nos bajamos para abrazarnos allí con ellos. Y algunos se abrazaban y te decían ‘no te vayas nunca’ y sentías el cariño de la gente de verdad. Eso sí que es inexplicable. Un tío que se te agarra, que te besa, que no sabe ni qué hacer… les haces felices a unos tíos que no está previsto que les hagas felices deportivamente hablando. Es como si eres del Rayo y no esperas ganar la liga ni la Copa del Rey. Simplemente eres del Rayo y punto. Ahora, si ganas un día algo, es la hostia, claro”.

 

Hubo celebración. A modo y forma de un equipo de colegio, por supuesto. 

John Pinone, MVP de la Copa, lanzando en suspensión en la final.
John Pinone, MVP de la Copa, lanzando en suspensión en la final.

Pedro Rodríguez: “A mí me recordó Gonzalito Martínez que en la celebración de la Copa en Granada, en un bar, yo le cogía en vilo con los dos brazos y le subía arriba”.

Alberto Herreros: “¡Que le pegaba al techo! Gonzalo ahí arriba… yo me acuerdo de esa imagen. Me acuerdo de aquel garito. Se llamaba El Refugio. Éramos una puta banda. Veníamos en autobús de Granada a Madrid y paramos no sé cuántas veces para que la gente vomitara. ¡Pero no sé cuántas veces! Es que éramos chavales”

Miguel Ángel Martín: “Cuando llegamos a Serrano y no vemos a nadie, dijimos todos qué raro era eso, que no haya ya nadie dando el coñazo por ahí alrededor, que no estén encima de la fuente de los delfines… yo qué sé. Entramos en la callecita que te lleva a La Nevera, como para entrar a vestuarios y de repente, nos asomamos y vemos Magariños hasta arriba. Impresionante, impresionante. Nos pasearon a hombros. Habían cortado las clases y habían metido todo el instituto ahí, más la gente que había venido de aficionados. Aquel día hubo un brindis en la comida y algunos brindaron por Antúnez. Cabrones…”

De la burbuja no se baja. Se viaja a Tel Aviv para enfrentarse al Maccabi. Tres días después de aquella celebración en Serrano, en La Mano de Elías se disputaba el primer partido de los cuartos de final de Liga Europea, en un formato extraño y peligroso: primer partido en campo del equipo peor clasificado y los dos siguientes, en la pista de quien tenía factor cancha. La eliminatoria que daba paso a la gloria más absoluta: la Final Four.

Pablo Martínez Arroyo: “El equipo que todo el mundo… ¿qué equipos había en Europa? ¡Pues el Maccabi! Mira, Varese fue grande y cayó. El CsKA Moscú tuvo muchos años que no hizo nada. Milán y Cantú fueron punteros unos cuantos años tan sólo, lo mismo que la Cibona o la Jugoplastika. Cualquier otro no era lo mismo, porque el Maccabi tenía todas las connotaciones. Todos han tenido bajones en su historia, pero el Maccabi lleva 40 años en la élite. Siempre. Aquí, eran los judíos, con todo el rollo que tenía La Demencia… ¡es que era el Maccabi! ¡El Maccabi!”

Juan Antonio Orenga: “Nos fuimos a Jerusalén. Y estuvimos todo el día por ahí, dando vueltas. Y nos pusimos a hablar con los que estaban vigilando El Muro de las Lamentaciones con la metralleta. Y les pedimos una metralleta para hacernos una foto, un poco quitando presión y disfrutando”

Miguel Ángel Martín: “Yo me acuerdo que cuando fuimos a Jerusalén, fuimos con protección. Pero llegó un momento en que nos dicen ‘a partir de aquí, no aseguramos la protección’. Claro, a partir de aquí, era todo el mercado de las especias que había en Palestina, donde se supone que se hizo el Via Crucis. Y Orenga, Alejandro González Varona y yo dijimos que muy bien, pero ya que estamos aquí, los olores, los niños de la intifada… nosotros entramos. Decías que eras español y fenomenal”

"Yo, cuando vi eso, dije 'aquí hemos ganado'. Es preciosa esa canasta".

Pablo Martínez Arroyo: “En Tel Aviv veníamos de ganar la Copa del Rey. Es una sensación que el jugador recupera una tranquilidad de haber hecho algo grande y te cambia la dinámica. Y es lo que nos pasó a nosotros. Llegamos a Tel Aviv con la sensación de que íbamos muy cansados, pero era un poco ‘a ver qué vais a hacer, macabeos’. ¿Os vais 10 arriba? Vale, muy bien. Sale Juan Aísa y les mete 20 puntos. ¿Juan Aísa valía para hacer eso? No lo sé, pero es que habíamos sido campeones de la Copa del Rey. Entonces ya como que teníamos la inercia. Y en Tel Aviv, la idea del Maccabi era un poco la de ‘aquí no ganáis. ¿En La Mano de Elías? ¿De qué coño vais?’ Sale Pedro Rodríguez y se pone a jugar, a Pinone lo eliminan y Rickie juega bien. Aísa se marca un partidazo. No se lo esperaban, pero estás, estás, estás y por una equivocación, de las pocas que hicimos durante toda la temporada, pierdes un partido que lo teníamos que haber ganado”

Alberto Herreros: “El Maccabi era un equipo con muchísima experiencia. Tíos como Mike Mitchell, que era impresionante la clase que tenía, estaba ya con 35 años. El ‘grillo’ Vargas, que repartía… Yo recuerdo que en la primera jugada, me metió una hostia que no sabía ni dónde estaba. Le pitaron intencionada, me acuerdo. En un tiro, ¿eh?, en las primeras jugadas. Yo ya me dije ‘hoy lo vamos a pasar regular’.  En una suspensión, intencionada”

Nacho Azofra: “En Tel Aviv jugamos un gran partido. La Mano de Elías es la cancha más caliente donde jamás he estado. Porque en Grecia te tiraban cosas. Aquí no te tiraban cosas, pero era una cosa alucinante la presión. La presión sobre los árbitros en Tel Aviv es muy fuerte. Y por aquellos tiempos, no te quiero ni contar. Aquel equipo que ellos tenían era muy pesado, muy lento, pero su base, sus aleros judíos y sus pívots americanos, eran bestias. Y allí nos ganaron. Pero el haber perdido por uno, aunque fue una decepción, salimos reforzados. No nos metieron de 15 en casa”

 

El primer partido se perdió 98-97, tras forzar una prórroga, gracias a una canasta de mucha clase de Mike Mitchell y un pase perdido de Nacho Azofra. El árbitro volvió a ser Jungebrand, que ante el temor del equipo estudiantil después del arbitraje que se marcó en Milán, quedó en moderadamente casero. En la rueda de prensa posterior, Zvi Sherf, entrenador israelí comentó ‘ahora sí que me explico el título de Copa que ha conquistado Estudiantes. Han jugado muy bien y a punto han estado de mandarnos al infierno’. En esas estaban.

Pablo Martínez Arroyo: “Estábamos en el vestuario convencidos que a estos tíos, en Madrid, les machacábamos”

Nacho Azofra: “Desde luego, en el primer partido en Madrid, dejamos claro lo que iba a ser aquello”

En un Palacio de los Deportes abarrotado, aquel martes 17 de marzo, Estudiantes realizó el mejor encuentro de la temporada. El Maccabi Tel Aviv, equipo veterano, con Ray Goodes, Nadav Henefeld, Willie Simms, Moti Daniel, Dorom Jamchi, Lavon Mercer y los dos extranjeros, Mike Mitchell y José Vargas, no se imaginaban la que se les venía encima: 98-74 y la eliminatoria se solventaba dos días después.

Pedro Rodríguez: “El segundo partido fue el más divertido que jamás he jugado en mi vida. Porque claro, todos esperaban que llegaran aquí los israelitas para vestirse de árabes y todo el rollo. Y se montó allí un ambientazo… algo surrealista. Y aparte, nos jugábamos todo. La Final Four era en Turquía. Digamos que en el ideario de la sinrazón de este jugueteo, era enfrentarnos al enemigo para ir a la tierra prometida. Entonces, allí se montó un taco, que ellos estaban flipando”

Alberto Herreros: “El día del tercer partido, llegas dos horas y pico antes y en el campo ya había gente alrededor, de respirar día grande”.

Juan Antonio Orenga: “Del tercer partido contra el Maccabi, una de las cosas más bonitas de todo, fue el Palacio. En las fotos que hay, no hay pasillos, no hay pasillos. Ves las fotos donde se ven las gradas y es todo gente. No hay escaleras, no hay nada. Es todo gente. Es la leche”

Pedro Rodríguez: “Porque no solamente se disfrazaban de árabes los de La Demencia, sino que había familias enteras. Y veías a la señora con el cardado, de cincuenta tacos y vestida con una túnica. Es que era acojonante. Yo nunca he visto un partido con ese ambiente. Es imposible. Puede haber igual ambiente que ese, pero más no. Es imposible”

Miguel Ángel Martín: “La policía estaba con caballos por los aledaños. Yo creo que es el récord del Palacio de toda la vida. El recinto tenía 12.500 de aforo y yo creo que pudo haber 14.000 ó 15.000 ese día. Se metieron por todos los rincones, por las escaleras, por las vallas de arriba de los laterales, que aquello era de pie, los pasillos… todo. Y fuera se quedaron según las crónicas, dos mil personas sin poder entrar”

 

                Por primera vez en toda la temporada, la plantilla estudiantil conoce algo que había dejado de lado todos esos meses atrás: la presión. Dos partidos a más de noventa puntos ante el Maccabi, se transformaron en poco más de cincuenta en el tercero.

Nacho Azofra: “La presión de verdad la notamos en el tercer partido contra el Maccabi. Ahí sí, porque ya eres consciente del premio. El premio es ir a una Final Four con doce mil espectadores que van a reservar sus días de trabajo para irse a Estambul. Y eso te lo transmiten en la calle, obviamente. Cada vez que pasábamos y te decían ‘hay que clasificarse para Estambul, no me jodas, que tal…’ Ahí ya notas que es una fiesta. Que el premio es muy especial, no es solamente para ti o para el equipo, sino para mucha gente”

 

Y se topó con la veteranía de aquel Maccabi, con un Zvi Sherf curtido en mil batallas, que sacaba un quinteto extraño sin pívots, con Daniel y Henefeld como interiores, para contrarrestar la polivalencia de Orenga y Pinone. Estrategias, al máximo. Alegrías, ninguna.

Nacho Azofra: “El tercer partido eran nervios absolutos por todos lados. Suyos y nuestros. Ellos ya apretaron un poco más y nosotros jugamos mucho menos sueltos, atenazados. Y ya el final, fue una lotería. Éramos un equipo que necesitábamos correr. Y no nos dejaron, aunque tampoco corrimos nosotros. Más miedo a ganar, a no hacerlo mal ni perder balones”.

John Pinone, como capitán, levantando el trofeo de campeones de Copa.
John Pinone, como capitán, levantando el trofeo de campeones de Copa.

Un 28-30 al descanso parecía una bendición, tras ir 22-30 en contra. La segunda parte dio pie a unos guarismos aún más bajos, con Maccabi dominando siempre el marcador, hasta que un triple y dos tiros libres de Pablo Martínez Arroyo en los últimos minutos, situaron un 52-47 muy esperanzador, incrementados con 2 tiros libres de Herreros (54-47) que parecían abrir las puertas del éxito. Maccabi redujo diferencias hasta que Guy Goodes tiene la opción de empatar con dos tiros libres (55-53). Anota el primero y falla el segundo. En ese rebote, Pedro Rodríguez y Juan Antonio Orenga se tiran al suelo por el rechace, pero sin llegar a capturar el balón, que se pierde por línea de fondo. En las manos de los macabeos estaba el balón de la última jugada y la clasificación.

Tales nervios había, que inicialmente se piensa que Miguel Ángel Martín solicitó tiempo muerto. Y cuando los jugadores se dirigían a los banquillos, los árbitros les dijeron que no, que el partido se reanudaba. Tales nervios seguía habiendo, que Chus, el encargado de limpiar la pista con la mopa, se olvidó de secar el sudor del anterior lance entre Rodríguez y Orenga. Dorom Jamchi, aprovechando un doble bloqueo de sus compañeros en la línea de fondo, se zafa de Winslow y se queda solo parar tirar.

Alberto Herreros: “¡No! Un tío solo, no. ¡Era Jamchi! Que no fallaba ni una”

Pedro Rodríguez: “Y Jamchi pisó en el mismo sitio donde yo había caído y se resbala por mi sudor. Fue una jugada muy rápida, donde sólo veo que el pase que le dan, se pierde por la banda”

 

Estudiantes tan sólo tiene que aguantar dos segundos el balón, entre el fervor generalizado, para que finalizase el partido con el marcador de 55-54.

Alberto Herreros: “Yo me acuerdo que cuando acaba, levanto los brazos y de repente me veo con un tío entre la gente, que hacía que no veía ocho años, un compañero de clase, Vitín. Ese ambiente no lo he visto en mi vida. Yo creo que en España no hemos vuelto a ver un partido así. Increíble”.

Nacho Azofra: “Y luego, la suerte del resbalón de Jamchi. Pero es cierto que lo ves ahora con la distancia y ese año fuimos justos vencedores y clasificados para la Final Four, porque habíamos sido uno de los cuatro mejores equipos. Seguro”

Guillermo Ortiz: “En el tercer partido iba con la idea que eso sería un paseo, que ganaríamos por 20 ó 25 puntos de diferencia, que el Maccabi estaba muerto. Pero los muertos éramos nosotros. Creo que no lo he pasado tan mal en un partido nunca. Llegué una hora antes y no había ni un sitio. Fue tanta la tensión, que cuando ganamos con el resbalón de Jamchi, echamos a llorar por la que habíamos montado. ¡Estábamos a dos partidos de ser campeones de Europa!”

VER “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 1)

VER “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 2)

VER “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 3)

VER "QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM" (Capítulo 5)